Las cartas que vinculan a un ex gran maestro masón con la Seguridad del Estado despiertan indignación y dudas
Masones
Mayker Filema niega su autenticidad, mientras algunos miembros de la fraternidad denuncian una traición y otros sospechan que los documentos fueron manipulados
La Habana/Dos cartas con membretes de la Gran Logia de Cuba, firmas de sus antiguos dirigentes y un ofrecimiento de colaboración con la Seguridad del Estado han desatado una nueva controversia en la masonería cubana. Los documentos, publicados este jueves por CubaNet, comprometen al ex gran maestro Mayker Filema Duarte y al antiguo gran secretario Juliannis Galano Gómez, pero su autenticidad ha sido cuestionada y, hasta ahora, no existe una verificación que permita despejar las dudas.
Las misivas, fechadas el 15 y el 20 de agosto de 2025, fueron supuestamente enviadas a un oficial identificado como René Aranguren Menéndez, mayor de la Seguridad del Estado. En la primera, los dirigentes responden a preguntas sobre Juan Alberto Kessel Linares y Víctor Bravo Cabañas, dos masones enfrentados a Filema durante la profunda crisis institucional del pasado año. La segunda resulta mucho más comprometedora, ya que sus supuestos autores manifiestan su disposición a proporcionar información de los archivos masónicos sobre miembros activos, antiguos afiliados e incluso sus familiares.
"En nuestros archivos pasivos poseemos mucha información sobre los que ya no se encuentran afiliados", señala el documento, que menciona direcciones y datos familiares de posible interés para las autoridades. La carta también alude a los esfuerzos para mantener apartados a José Ramón Viñas Alonso y Ángel Santiesteban Prats, dos dirigentes que han denunciado reiteradamente presiones del régimen contra la masonería.
Ante una autoinculpación tan explícita surgen varias interrogantes: ¿por qué dejar por escrito un ofrecimiento tan comprometedor a la Seguridad del Estado? ¿Por qué utilizar el membrete, las firmas y los sellos oficiales de la Gran Logia para una colaboración que, de conocerse, podía desacreditar a sus propios autores? ¿Qué necesidad había de involucrar al gran secretario y convertir un eventual acuerdo confidencial en correspondencia institucional? Y, sobre todo, ¿por qué unas cartas supuestamente redactadas en agosto de 2025 salen a la luz más de un año después, cuando sus presuntos autores ya han perdido el poder dentro de la masonería?
Filema rechazó categóricamente las acusaciones. "Eso es mentira totalmente. Yo prefiero morirme antes que hacer alguna relación con este gobierno", declaró a CubaNet, al que aseguró que los documentos habían sido falsificados y manipulados. Galano, también contactado por ese medio, no ofreció una respuesta sobre el contenido de las cartas.
Las sospechas de infiltración policial tampoco son nuevas en la masonería cubana. En marzo de 2011, la propia televisión estatal reveló que José Manuel Collera Vento, gran maestro de la Gran Logia de Cuba entre 2000 y 2003 y gran secretario hasta 2006, llevaba décadas colaborando con la Seguridad del Estado bajo los seudónimos de Duarte y Gerardo. El antiguo dirigente había sido expulsado de la fraternidad en septiembre de 2010, aunque por infracciones de la legislación masónica no relacionadas con su actividad como agente. Tras la revelación televisiva, la Gran Logia emitió un comunicado para desvincularse de sus actuaciones, incluidas las realizadas durante su mandato.
La publicación de las cartas ha provocado reacciones encontradas en las redes sociales. El usuario Carlos Lorenzo asegura en un comentario en Facebook que se trata de un montaje y recuerda que una firma auténtica puede incorporarse digitalmente a cualquier documento. También sostiene que existen antecedentes de falsificaciones dentro de la fraternidad que terminaron con la expulsión de varios miembros.
En sentido contrario, Sergio Rafael Vidal Águila interpreta las revelaciones como una amenaza para la confidencialidad de los archivos masónicos. "Mis datos están entre esos de los inafiliados", advierte. Por su parte, Wilmer Calzadilla Reyes considera que proporcionar información a las autoridades no constituye necesariamente una irregularidad: "El tema sería qué tipo de informaciones".
Los documentos contienen elementos que coinciden con la historia reciente de la institución. La primera misiva menciona decretos masónicos promulgados durante la administración de Filema y describe enfrentamientos ocurridos en julio de 2025, cuando más de un centenar de masones protestaron en la sede de la Gran Logia de La Habana. También hace referencia a una denuncia presentada por Miriam Martha García Mariño, directora de Asociaciones del Ministerio de Justicia, contra Kessel, quien la había acusado públicamente de complicidad con Filema.
Sin embargo, esos acontecimientos ya eran conocidos y habían sido ampliamente recogidos por la prensa independiente. Su presencia en las cartas confirma que la redacción se ajusta a hechos documentados, pero no basta para demostrar que fueron escritas por quienes aparecen como firmantes. Tampoco se ha acreditado que alguna lista de masones o expediente personal llegara efectivamente a manos de la Seguridad del Estado.
Otra interrogante gira alrededor de Aranguren Menéndez. CubaNet asegura haber corroborado su participación en los interrogatorios policiales de Kessel y Bravo, detenidos en julio de 2025, y recoge testimonios que lo identifican como miembro de la logia Soles de Martí.
La procedencia de las cartas constituye otra incógnita. Según CubaNet, fueron facilitadas por fuentes que aseguran haberlas obtenido de los archivos de la Gran Logia y ya circulaban entre grupos de masones. En la segunda aparece, además, el nombre del destinatario tachado, lo que despierta aún más dudas sobre el origen de la filtración.
Filema ya perdió su cargo y fue expulsado de la masonería, de modo que el principal perjudicado podría terminar siendo la propia institución
La controversia coincide con una nueva atención política sobre la fraternidad. Este jueves, el diplomático estadounidense Mike Hammer se reunió con Ángel Santiesteban, recién elegido soberano gran comendador del Supremo Consejo del Grado 33, para explorar la posibilidad de distribuir ayuda humanitaria a través de los masones. Al día siguiente, Razones de Cuba, publicación vinculada al aparato de propaganda de la Seguridad del Estado, dedicó un extenso texto a la crisis masónica y a los riesgos de que la institución sirva a "agendas ajenas". No mencionó, sin embargo, las cartas que atribuyen a antiguos dirigentes una colaboración con la policía política.
La masonería cubana arrastra desde 2024 una sucesión de escándalos económicos, disputas por la autoridad y enfrentamientos con el Ministerio de Justicia. Filema fue destituido por la Alta Cámara en mayo de 2025, aunque continuó siendo reconocido temporalmente por el Gobierno. Posteriormente fue expulsado de la Orden por la justicia masónica.
Las nuevas revelaciones añaden otro capítulo a esa crisis. ¿A quién beneficia el escándalo? Si los documentos son auténticos, darían la razón a quienes denunciaron durante años la complicidad de Filema con la Seguridad del Estado. Si son falsos, podrían responder a un intento de desacreditar al antiguo gran maestro y alimentar las disputas internas de la fraternidad. Sin embargo, Filema ya perdió su cargo y fue expulsado de la masonería, de modo que el principal perjudicado podría terminar siendo la propia institución, cuya autonomía y credibilidad vuelven a quedar bajo sospecha.