Cierran el hotel Iberostar de la Torre K de La Habana “por la situación del país”
Cuba
La cafetería externa tampoco está abierta y el custodio del lugar no sabe cuánto se prolongará la clausura
La Habana/El hotel Iberostar Selection La Habana, que ocupa el rascacielos situado en la céntrica avenida 23 conocido como Torre K y fue inaugurado apenas el año pasado, tiene cerradas sus puertas. Y no se sabe cuándo las volverá a abrir. En su puerta principal, no hay ni banderas en los mástiles, lo cual indica una decisión más allá de algo temporal.
Preguntado al respecto, el custodio del lugar, sin uniforme, responde que no sabe y que el cierre es “por la situación del país”. Tampoco está abierta la cafetería Avenida 23, en la planta baja y con vistas a la calle K, que da servicio de manera externa, no solamente a los clientes del establecimiento. “Lo único que continúa abierto dentro del hotel es el banco, hasta las 12 del mediodía”, dice también el guardia.
El hombre no precisa a qué entidad se refiere y en la página oficial del alojamiento no figura entre sus servicios ninguna sucursal bancaria.
Hace apenas, dos días, fuentes conocedoras revelaron a 14ymedio que, debido a la falta de electricidad, Aguas de La Habana dejaría de bombear el suministro a la capital durante al menos 48 horas. “Todo lo que lleve motores, incluyendo la Torre K, es por gusto”, contaba una empleada de la empresa estatal.
“Lo único que continúa abierto dentro del hotel es el banco, hasta las 12 del mediodía”, dice también el guardia
Pese a que el hotel cuenta con generadores propios –que le ha proporcionado luz incluso en los momentos donde más han arreciado los apagones, caídas completas del sistema nacional incluidas–, estos necesitan fueloil, y el combustible, tras más de dos meses sin entrar un tanquero en Cuba, es más escaso que nunca.
Según publicaciones en redes sociales, los turistas que se encontraban alojados en la instalación han sido trasladados al Hotel Packard, situado en el Paseo del Prado, situado en el Paseo del Prado, pero lo cierto es que no hay confirmación de que hubiera siquiera huéspedes. La Torre K fue, desde su apertura, casi un hotel fantasma por la falta de clientes. Así lo acreditó este diario en una visita realizada tres meses después de su inauguración.
Ni siquiera la gran atracción del edificio, el mirador del piso 41, concitaba suficiente público. Desde allí arriba, el punto más alto de La Habana, se podía ver la ciudad como nunca antes, y solo el océano parecía libre de la decadencia.
Los emblemáticos edificios Focsa o Habana Libre, que fueron los más altos de la capital, lucían empequeñecidos y deteriorados. Jugar a identificar el Castillo del Morro, el Hotel Nacional, el Memorial José Martí o la decena de edificios erigidos en los años 50, antes de que la Revolución barriera la modernidad, solo producía desazón. Desde la Torre K, la miseria era patente en cada uno de los tejados.
“Nos contaron que eso se pagó con el dinero del Gobierno, que costó no sé cuántos millones de dólares, y que se lo han dado a Iberostar para que lo gestione. Pero aquello parecía desde fuera que estaba cerrado, no veíamos mucho movimiento”, refería por su parte el pasado octubre a 14ymedio una turista española que había ido de vacaciones a la Isla el mes anterior y que denunciaba que su agencia los había “engañado”, escatimándoles la verdadera situación del país.
La polémica acompañó al edificio desde el mismo instante en que anunciaron su construcción, en 2018. El inmueble, llamado popularmente primero “torre López-Calleja” –aún no había fallecido el jefe del conglomerado militar Gaesa, dueño de las instalaciones a través de una de sus subsidiarias, el Grupo Gaviota– y luego Torre K, suponía, de entrada, un derroche de recursos en un país depauperado.
A medida que iba levantándose la obra, y con el turismo en sus cifras cada vez más bajas, comenzaron también las críticas técnicas. Así, varios arquitectos señalaron los “desaciertos” del proyecto, entre ellos el “gigantismo pretencioso”, los “vidrios insulados” que deslumbran en un país tropical o la mala orientación del hotel, sin vistas al norte, la mejor fachada para orientar las habitaciones para que no sufran “ese sol caribeño que cuesta mucha energía y dinero enfriar”.
La apertura de un Iberostar de lujo dentro de la mole añadió controversia, y no estuvo exenta de contrariedades. Su inauguración, de hecho, se retrasó varias veces después de anunciarse. En un principio, Havanatur aseguró que abriría el 15 de enero de 2025, cosa que no se concretó. Días después, la empresa habilitó las reservas desde el 1 de febrero, pero tampoco estuvo listo para ese momento.
Cuando, en marzo de 2025, abrieron las reservaciones al público en general –unos días antes sus habitaciones sirvieron solo para alojar a los visitantes del Festival del Habano–, una fuente vinculada a Iberostar, la segunda compañía hotelera española con más presencia en Cuba después de Meliá, había confesado la preocupación que existía en la gerencia por la mala imagen que ya se había ganado entre los ciudadanos. “La gente va a asociar al hotel con un aumento de la miseria”, comentó a 14ymedio.