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‘Candyman’, la leyenda censurada

Rubén Cuesta Palomo, artista conocido como 'Candyman'. (14ymedio)
Yosmany Mayeta Labrada

13 de agosto 2016 - 13:29

La Habana/Rubén Cuesta Palomo es una leyenda urbana aunque pocos lo conocen por su nombre. Pero basta decir Candyman, para que salten por todos lados los seguidores de este reguetonero de 40 años, pionero de un género que arrasa en la Isla. A pesar de que sus canciones no se transmiten por los medios nacionales, se pueden escuchar constantemente en los taxis colectivos, las fiestas familiares y hasta los altavoces de los centros escolares.

La vida artística de Candyman arrancó en la década de los noventa y el artista se ufana de tener una formación autodidacta. Cuando niño parecía que se dedicaría a la gimnasia, pero le apasionaba también el baile y tenía grandes inquietudes musicales. Esas cualidades, dice en conversación con 14ymedio, son “innatas” y “no pueden ser domesticadas por ningún tipo de escuela”.

Desde los siete años, este inquieto santiaguero comenzó a bailar breakdance y dominó “todas las vueltas en el piso ligadas con acrobacia” aunque desde entonces ya seguía de cerca la música rap. Atento a las canciones de los raperos El General y Vico C, investigó el origen del género y ayudó a impulsarlo en la zona oriental del país. Sin saberlo, estaba a un paso de convertirse en cantante urbano y escribir sus primeras letras musicales.

Las razones para tanta censura contra sus canciones viene en buena medida del "doble sentido" que usa en sus letras

Entre los músicos que le dieron una mano en su carrera artística señala a Cándido Fabré, “a pesar de las diferencias en la forma de pensar”, aclara. Alexander Delgado, uno de los cantantes de Gente de Zona, también fue otro de sus mejores amigos en la escena musical y alguien que lo ayudó a expandir su arte hacia el occidente de la Isla.

Este año, durante una presentación de Gente de Zona en la plaza Antonio Maceo de la capital santiaguera, Candyman fue invitado por la reconocida agrupación para compartir escenario. Sin embargo, agentes uniformados de la Policía Nacional y de la Seguridad del Estado escoltaron al polémico reguetonero fuera del recinto.

Las razones para tanta censura contra sus canciones viene en buena medida del "doble sentido" que usa en sus letras. Es un recurso “heredado de Fautino Oramas, Ñico Saquito, Pío Leyva y otras grandes de la música tradicional cubana", advierte este gran conocedor de la historia musical cubana al recordar que la jocosidad es parte de la idiosincrasia del cubano.

“Todo lo nuevo es repudiado por lo que ya existe. No quieren que prolifere porque puede cambiar el curso de la historia”, explica así el silenciamiento de su voz en la radio y la televisión del país. De manera que no pestañea al concluir que “el doble sentido me dio popularidad, pero también me hundió".

Canciones como El Chinito, El Prú, La Cosita, Tendón, Rompiendo Fronteras y Una loca como tú estuvieron en la cima de la popularidad cuando la obra del músico todavía se difundía en las emisoras nacionales.

Tras ocho años con el candado de la prohibición echado sobre su producción musical, Candyman pasó al activismo y se convirtió en miembro de la Unión Patriótica de Cuba (Unpacu) a inicios de 2016. En este tiempo sus temas han ganado en denuncia, mostrando las vicisitudes y la realidad social de su natal Santiago de Cuba desde sus repartos más pobres.

Tras ocho años con el candado de la prohibición echado sobre su producción musical, 'Candyman' pasó al activismo y se convirtió en miembro de la Unpacu

"La exclusión, la censura y la marginación fueron el motor impulsor para dedicarme a hacer canciones que reflejaran la realidad del pueblo cubano”, dice. Una decisión que lo ha llevado a crear lo que denomina como “música contestataria". Temas como Nadie es profeta en su tierra, que aborda la emigración y No me pongan en lo oscuro, con el que narra la exclusión que ha sufrido junto a muchos intérpretes del género, se han reproducido viralmente.

El Rey de la Tarima, como se hace llamar, explica que sus conciertos alternativos comienzan “románticos”, con un intermedio político-social, para terminar con temas bailables. Su más reciente producción cuenta con 16 temas para todos los gustos, pero el volumen aún aguarda por un título. "Mi propósito es llegar a todos sin discriminar, éste es un disco sin prejuicios".

A punto de comenzar una gira en Estados Unidos, Candyman irá a ese país “como embajador del arte libre, embajador del reggaetón". Asegura que no piensa emigrar. “Eso es lo que el Gobierno cubano quiere, que los artistas importantes de esta música se vayan y dejen el terreno libre, pero no hay nadie que pueda impedir que yo cante".

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