APOYO
Para ayudar a 14ymedio

Los vecinos del Focsa alertan del deterioro de una joya de la ingeniería cubana

Denuncia

Los residentes denuncian abandono, riesgos de incendio y obras mal ejecutadas en el edificio administrado por Cimex

“La desidia y el abandono pululan en el edificio”, afirman los residentes. / Cortesía
14ymedio

04 de julio 2026 - 08:47

La Habana/En el Focsa, una de las joyas de la ingeniería cubana, el deterioro ya no se esconde detrás de la monumentalidad de su silueta. Basta atravesar el lobby casi vacío, bajar al garaje o asomarse a los cuartos de servicio para encontrar desprendimientos en los techos, varillas expuestas, basura acumulada, paredes manchadas por la humedad y áreas comunes convertidas en depósito de desechos. Los vecinos, cansados de reclamar sin recibir respuesta, han decidido hacer pública una denuncia que apunta directamente a la administración del inmueble, en manos de la Empresa Inmobiliaria Cimex S.A.

El documento, enviado de forma anónima por residentes del edificio por “precaución”, describe un panorama de abandono sostenido, mala gestión y falta de transparencia en las inversiones. La pregunta que atraviesa toda la denuncia es simple: ¿cómo es posible que un inmueble que, según los vecinos, recauda más de un millón de dólares anuales por concepto de renta de espacios y apartamentos alegue no tener fondos para reparaciones básicas?

En el garaje se observan grandes áreas del techo con el recubrimiento desprendido, pedazos de hormigón en el suelo y armaduras metálicas a la vista. / Cortesía

El contraste entre la historia del Focsa y su estado actual resulta difícil de ignorar. Ubicado en la calle 17, entre M y N, en el Vedado, el edificio fue durante décadas símbolo de modernidad y ambición arquitectónica. Con 121 metros de altura y 36 pisos, es una de las edificaciones más altas de La Habana. Hoy, según los denunciantes, esa imagen sobrevive apenas en la fachada. “La desidia y el abandono pululan en el edificio”, afirman, antes de señalar que desde hace tiempo se perciben “altos signos de corrupción” entre quienes gestionan el inmueble.

Las fotografías enviadas por los vecinos refuerzan la parte más visible de la denuncia. En el garaje se observan grandes áreas del techo con el recubrimiento desprendido, pedazos de hormigón en el suelo y armaduras metálicas a la vista, incluso sobre plazas donde permanecen vehículos estacionados. En una escalera interior se observan grietas, zonas abiertas y varillas expuestas en áreas de circulación. Otras imágenes muestran cuartos internos llenos de bolsas negras, cartones, restos de embalajes y basura acumulada sin orden ni limpieza.

En su denuncia, los residentes aseguran que “es habitual encontrarse en el suelo desprendimientos del techo”, señal de un deterioro provocado por la falta prolongada de mantenimiento. Añaden que solo existen tres trabajadores para atender todo el Focsa, un edificio de grandes dimensiones, con decenas de pisos, áreas comerciales, garajes y servicios internos.

Cuartos internos llenos de bolsas negras, cartones, restos de embalajes y basura acumulada sin orden ni limpieza. / Cortesía

Uno de los problemas más graves es el de los ascensores. Según el documento, de los siete elevadores del edificio solo dos funcionan con regularidad: uno en el lobby y otro de servicio. Los vecinos denuncian que deben hacer colas interminables para subir a sus apartamentos y que la situación empeora con los apagones. En esos cortes, aseguran, varias personas han quedado atrapadas en los ascensores por falta de combustible para el grupo electrógeno del edificio.

La situación afecta especialmente a adultos mayores, niños y familias que viven en los pisos altos. Los vecinos señalan que, cuando el ascensor se detiene entre pisos, los afectados deben ser extraídos por personal de seguridad y protección, una operación que, según ellos, pone en riesgo tanto a quienes quedan encerrados como a quienes intentan auxiliarlos. La denuncia propone incluso acoplar los elevadores al sistema eléctrico soterrado del inmueble para evitar que se detengan durante los cortes de electricidad.

La basura es otro foco de alarma. El documento afirma que apenas existen contenedores para desechos y que la pestilencia ocupa varios niveles del edificio. Según los vecinos, en días recientes se incendiaron contenedores y pilas de basura que llevaban meses acumulados en el jardín, y solo la intervención de los bomberos permitió extinguir el fuego. Las imágenes recibidas por este diario muestran acumulaciones de residuos en espacios cerrados, cerca de instalaciones internas, lo que aumenta la preocupación por posibles riesgos sanitarios y de incendio.

“Es habitual encontrarse en el suelo desprendimientos del techo”. / Cortesía

A esa inquietud se suma otra denuncia de seguridad: buena parte de los extintores, según los residentes, no funciona, y el antiguo sistema contra incendios por bombas de agua estaría inservible. También mencionan falta de señalética, mala iluminación en pasillos, áreas comunes y escaleras, además de filtraciones en los garajes.

Los vecinos no solo hablan de abandono, sino de inversiones mal ejecutadas. Uno de los ejemplos que citan es la remodelación del lobby, realizada hace más de cinco años. Según la denuncia, se instalaron dos aires acondicionados que nunca se usaron, una cortina de aire que jamás funcionó y un televisor que se rompió sin haber sido utilizado. También se colocaron planchas de PVC sobre los espejos originales del edificio, mientras los muebles que debían sustituirse nunca llegaron. El resultado, dicen, fue “un inmenso salón vacío” sin estética ni funcionalidad.

Otra intervención cuestionada fue la de los garajes. A finales del año pasado, aseguran, la inmobiliaria contrató trabajos para pintar la entrada, colocar señaléticas e instalar barreras automáticas. Pero, según los residentes, las señaléticas de papel se desprendieron “a los dos días”, la pintura fue de mala calidad y las barreras eléctricas quedaron mal instaladas, afectadas por el viento e inutilizadas durante los apagones.

El resultado de la remodelación, dicen, fue “un inmenso salón vacío” sin estética ni funcionalidad. / Cortesía

El tercer caso es el de la supuesta reparación capital de los ascensores. Los vecinos aseguran que se habló de una inversión millonaria para cambiar cabinas, cables, motores, botoneras, rieles, puertas y otros componentes, pero que al final solo se sustituyeron los cables y algunas piezas menores. Las roturas, afirman, continúan. “¿A dónde fue a parar el dinero invertido?”, preguntan.

La administración de los garajes también aparece en el centro de las quejas. Según los vecinos, pese a que el Focsa dispone de capacidad suficiente para los autos de sus moradores, una parte considerable del área fue convertida en almacén por decisión de la dirección de la inmobiliaria. Los denunciantes afirman que esa medida ha expulsado vehículos hacia el exterior del edificio y hacia la marquesina, con el consiguiente bloqueo de zonas de paso, paradas momentáneas y accesos que podrían ser necesarios ante una emergencia. A ello se suma, dicen, el cobro aparte de las plazas de garaje a quienes las necesitan, una práctica que consideran impuesta por la administración. 

El edificio recauda más de un millón de dólares anuales por concepto de renta de espacios y apartamentos. / Cortesía

Los vecinos piden que se revisen las inversiones en la contabilidad de la inmobiliaria y se comparen con las obras realmente ejecutadas en el edificio. También insisten en que todo lo denunciado puede comprobarse con una visita al inmueble y entrevistas a sus moradores.

Más allá de la responsabilidad concreta de cada directivo, el Focsa vuelve a ofrecer una imagen precisa de la Cuba actual: edificios emblemáticos abandonados, administraciones estatales opacas, reparaciones que no resuelven los problemas esenciales y residentes obligados a vivir entre apagones, basura, desprendimientos y ascensores que fallan. La joya de la ingeniería cubana, advierten sus vecinos, se está deteriorando a la vista de todos.

4 Comentarios
Ver los Comentarios

También te puede interesar

Lo último