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La prensa oficial culpa a los dirigentes cubanos por la escasez de leche en Sancti Spíritus

En la provincia no se logra cubrir los más de 20.000 litros diarios de quienes cuentan con dieta especial

Las autoridades explicaron que se seguirá vendiendo la leche, pero se repartirá "cuando haya". Escambray.
14ymedio

29 de enero 2024 - 19:00

La Habana/La industria láctea de Sancti Spíritus desde hace meses no logra cubrir los más de 20.000 litros diarios que necesitan quienes cuentan con dieta especial del municipio cabecera. Esto, sumado al déficit de 11 millones de litros con que cerraron 2023, tiene en ascuas a miles de enfermos, embarazadas y padres que reclaman la venta atrasada del producto en las bodegas. Este lunes, la prensa oficial les entrega en bandeja al culpable: "los directivos de las empresas láctea y de comercio (...), que es donde suele manifestarse mayor descontrol".

Según Escambray, "las deudas con las entregas al Estado por parte de la Agricultura", los "incumplimientos con la distribución de la canasta familiar", las "reparticiones a deshora y la consiguiente afectación a los consumidores" son apenas la punta del iceberg de la industria lechera en la provincia, cuyas autoridades no logran "controlar" a los productores y la afectación ya alcanza a más de 70.000 pacientes, gestantes y niños de seis meses a siete años solo en Trinidad y la capital provincial.

Marina, una espirituana de 61 años que recibe leche por dieta médica, asegura a 14ymedio que la situación es aún más grave de lo que revelan las autoridades. "Yo debería recibir leche 10 días al mes, pero en lo que va de enero solo me ha tocado dos veces. No sé qué pretenden los dirigentes que uno haga con tan poco", lamenta.

"Para colmo, la leche viene cada vez más aguada. Uno la pone en el fogón y, aunque no se corta, no hierve. Se queda evaporándose ahí como si fuera agua"

"Las reparticiones por la bodega están divididas según los grupos de niños, embarazadas y enfermos –A, B y C– y yo pertenezco al C. Si la leche llega solo para el A, eso significa que ese día yo no cojo. También a veces entregan, por ejemplo, solo medio litro en lugar de un litro entero. Así crean la ilusión de que están repartiendo leche cuando en realidad nos están dando una miseria. Para colmo, la leche viene cada vez más aguada. Uno la pone en el fogón y, aunque no se corta, no hierve. Se queda evaporándose ahí como si fuera agua", relata la espirituana.

"Es verdad, como se dice, que otras provincias ni siquiera tienen hace rato para dar dietas médicas y que algunas reparten medio litro para niños –en lugar del litro entero que les corresponde–, pero eso no nos puede llamar a la conformidad en un territorio que, por cifras, es el segundo que más leche produce en Cuba" y que además exporta a otras tres provincias, advierte Escambray.

La solución, señala, está en dar un mejor tratamiento a los campesinos, para que entreguen la leche al Estado y no la vendan en el mercado informal. "Sí hay leche, pero nos falta más seguimiento por parte de todos los factores, porque aún se comercializan y a precios altos mucha pizza, queso, yogur... en los puntos de trabajadores por cuenta propia y en la calle, y esa leche no siempre se importa, sale de esa misma que no se entrega", aseguró al diario Norge Yero, directivo de la Delegación Provincial de la Agricultura.

En la actual situación, reflexiona Escambray, es evidente que "ni la mejoría de los precios de compra a raíz de las 93 medidas para potenciar la producción, ni las decenas de reuniones que han llamado a gritos a resolver el asunto, ni los toques puerta a puerta casi pidiendo de favor a los productores que la entreguen (la leche), ni la autorización a los dueños a vender los sobrecumplimientos al destino que ellos quieran" dieron resultado.

Tampoco han surtido efecto las penalizaciones que cobraban 10 pesos a las cooperativas por cada litro que no entreguen, una medida de la que, según el medio, los propios guajiros se burlan. "El pasado año cerca de 400 campesinos no entregaron ni un litro de lo pactado y ni chistaron con el cobro de la migaja de la multa que sale de las ventas por fuera, donde el litro se cotiza hasta a 150 pesos y el yogur y el queso, a más".

"El pasado año cerca de 400 campesinos no entregaron ni un litro de lo pactado y ni chistaron con el cobro de la migaja de la multa que sale de las ventas por fuera"

Las multas, el "decomiso de animales" y "rescindir la tierra a los incumplidores sistemáticos parecen ser también (medidas) cosméticas", lamenta el medio. Este enero, y contando con la entrega de "los sobrecumplidores", la industria en la provincia solo ha acopiado el 80% de lo previsto. Si sigue así, el plan de este año –35 millones de litros– parece inalcanzable.

Las autoridades, no obstante, han asegurado que se mantendrán las entregas de leche según las capacidades de la provincia. La venta "no se ha suspendido ni se suspenderá", explicó Alberto Cañizares, director de la Empresa Láctea Río Zaza, pero "no hay garantía para las dietas y la leche se repartirá cuando haya".

La población, sin embargo, está cansada de excusas y ha empezado a pedir soluciones a las autoridades locales. "¿Para qué le quitan la leche a los niños de siete años para darle yogur? Ahora ni leche ni yogur. ¿Con qué desayunan esos niños para ir a la escuela?, reclamaba una usuaria al pie de la nota de Escambray.

La respuesta, explica a 14ymedio Norma, está en los vendedores privados o "por la izquierda". "En mi casa, donde nadie recibe leche por la libreta, siempre se la hemos comprado directamente a los guajiros", dice la tunera de 32 años. "Ahora mismo pagamos a 80 pesos el litro y a 1.000 una bolsa de leche en polvo y es barato porque vivimos en el campo y la compramos de primera mano", relata.

En la capital, Roberto paga casi el doble por la misma cantidad y si puede encontrar la leche con algún particular. "Yo le compro la leche a una mujer que vende la que le dan por la libreta para sus dos hijos. Me da pena pensar en qué estarán desayunando esos niños, pero si no la compro yo se la vende a otra persona", cuenta el habanero.

Comprar el producto en la calle, sin embargo, tiene su lado malo, cuenta José Luis desde Holguín. "Nosotros sabemos que cuando compramos leche a los vendedores siempre va a venir con un poco de agua, porque así la 'estiran' y venden más, pero las últimas dos veces que compramos sabía raro". Según José Luis, la leche que están vendiendo sus proveedores "de siempre" ha comenzado a mostrar una consistencia irregular que, cuando se hierve, deja "como una arenilla" en el fondo del recipiente.

"Varias personas se han aventurado a decir que le están echando almidón de yuca a la leche. Yo no sé con qué la están mezclando, pero mi esposa y yo decidimos no comprar más", asevera el holguinero, que añade: "Por mucha necesidad que haya, no me arriesgo a darle eso a mis hijos".

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