El dólar alcanza el récord de 600 pesos cubanos en el mercado informal de divisas
Divisas
Quienes reciben remesas celebran el alza, pero los precios también han subido significativamente y la calle lo nota
La Habana/El día que estaba esperando Laritza ha llegado. Desde hace semanas, esta jubilada habanera atesora 100 dólares que recibió de familia en el exterior pendiente de que la tasa informal de cambio diera el número mágico de 600 pesos por dólar. “Aunque nunca te dan la cantidad a la que está, los que mejor cambian lo hacen a 5 o 10 pesos por debajo”, admite satisfecha.
Hace exactamente un mes, la moneda estadounidense se cambiaba a 535 CUP, pero la aceleración ha sido sorprendente incluso para una divisa que lleva años sumergida en una espiral de devaluación. “La situación para el Gobierno cubano empeora y no se vislumbra un entendimiento con Estados Unidos que represente mejora alguna. Los principales indicadores de la economía cubana continúan en caída libre y su impacto se reconoce en la evolución de la depreciación del peso cubano en el último quinquenio”, decía el boletín de mayo del Observatorio de Monedas y Finanzas (OMFi), dirigido por Pavel Vidal.
Ese análisis fue difundido a mediados de mes, cuando la divisa se cambiaba a 540 pesos, de acuerdo con la tasa informal de El Toque. Este 2 de junio, la moneda daba un salto de ocho puntos y alcanzaba los 600.
Cuanto más ganan, más se encarece todo a su alrededor. “Y están también las tiendas en divisas, que se encarece la compra en ellas”
“A los que recibimos remesas nos conviene en cierta manera, aunque si suben los precios de la comida, el aseo, etcétera. Así que da igual”, dice Roberto, un revendedor de La Habana que se hace eco no solo del temor de los más pobres, sino de las preocupaciones de quienes, como él, hacen negocio. Cuanto más ganan, más se encarece todo a su alrededor. “Y están también las tiendas en divisas, que se encarece la compra en ellas”, añade.
Los precios han subido significativamente y la calle lo nota. “La cabeza de ajo importada, que hace unas semanas compré a 50 pesos, ya está a 150. La cerveza Cristal ya cuesta 400 pesos en los mercados privados del barrio, y todos los productos importados están subiendo”, dice María a este diario.
En diciembre de 2025, el Gobierno lanzó una tasa flotante para tratar de competir con la del mercado informal, que se había impuesto a golpe de realidad entre la población. Después de años de guerra abierta con El Toque por publicar una tasa de cambio mucho más elevada que la del Estado, el precio de compraventa oficial se situó en 410 pesos por un dólar –además de las otras existentes de 24, para empresas estatales, y 120, para entidades con capacidad de generar divisas–. Además de ser un intento de recapturar el perdido mercado de divisas, el régimen intentaba contener una inflación que sigue escalando, aunque más contenida que en 2023 y 2024 no por la mejora de la economía, sino por la pobreza generalizada.
El cambio oficial se sitúa este miércoles a 524 pesos por dólar. “Nadie vende al Estado”, sostiene Roberto. “Es como robarse a uno mismo”, dice pícaro. María coincide. “El otro día me eché una discusión sobre ese tema entre un vecino y un primo acabado de llegar de Europa que había cometido el error de cambiar algunos cientos de dólares en el aeropuerto de La Habana al llegar. ‘Niño eso no se hace, perdiste por todos lados’, le decía el que vive aquí en nuestro edificio”, recuerda. "Cualquier vendedor del agromercado te da más pesos por esa cantidad de dólares. Aquí la gente te sale a buscar, te lleva cargado y hasta te lustra los zapatos con tal de que le vendas los fulas", añade.
Los propietarios de negocios privados hacen a veces ese truco para justificar una cantidad ínfima de todos los dólares que manejan
Aunque no siempre es fácil. “Hay que ir a varios lugares, buscando que los paguen a un mejor precio. Hay mipymes que los quieren coger a 30 o a 40 pesos por debajo y entonces uno camina, de mipyme en mipyme, hasta que encuentra un trato más justo”, describe Roberto.
“Hay un cuentapropista aquí que compra dólares y pone siempre ‘cinco pesos por debajo de El Toque’, así que todavía queda por encima del Estado. Tipo serio, bien empaquetado el dinero en grupos de 1.000 pesos y con una clientela de confianza. Sin colas y tampoco hay que dar el carné de identidad. ¿Quién iría entonces al Estado con esa otra oferta?”, aduce el revendedor.
Para Laritza, hay algunos que lo hacen, pero son los menos. “Ingenuos, recién llegados o gente que necesita un papel de la transacción. Los propietarios de negocios privados hacen a veces ese truco para justificar una cantidad ínfima de todos los dólares que manejan. Así tienen un vale que mostrar a los inspectores que justifique la compra de ciertas mercancías en las tiendas en dólares”, asegura.
La jubilada, que revende a una mula que trae mercancías de Panamá, habla de los claroscuros de estas subidas del precio del dinero. “Siempre me está ‘cayendo atrás’ para saber si tenemos un Cabezón (el billete de 100, con el rostro de Benjamín Franklin). Nos ha contado que ha tenido que subir todos los productos de su tiendecita porque, con el actual cambio del dólar, se le encarece el precio de las mercancías que trae. Ella, como ventaja adicional, y no sabemos cómo lo hace, siempre paga en efectivo y billetes grandes, pero otros cambistas informales se la están viendo muy difícil para lograr efectivo que dar a sus clientes”, señala.