Un ex consejero de Trump negocia la compra de Sherritt y pedirá permiso para explotar sus minas en Cuba
Cuba
La canadiense asegura que el Departamento de Estado no ha puesto ninguna objeción a una posible venta del 55% de sus acciones al estadounidense Ray Washburne, dueño de Gillon Capital
Madrid/La empresa canadiense Sherritt International anunció este miércoles que ha firmado un acuerdo preliminar con la firma Gillon Capital, propiedad de Ray Washburne, ex asesor del presidente de EE UU, Donald Trump, para una colocación de hasta el 55% de sus acciones con opción de compra. Si esta se ejerce –tienen un plazo de nueve meses– la inversora estadounidense podría hacerse con la mayor parte de la minera.
La noticia tiene lugar justo al día siguiente de que la propia Sherritt comunicara que suspendía la decisión de disolver sus intereses en Cuba, incluida la empresa mixta Moa Nickel S.A., con la que produce níquel y cobalto en minas en Holguín, en contra de lo que había anunciado el pasado 7 de mayo, presionado por la orden ejecutiva de Trump que ponía en la mira a todo aquel que hiciera negocios con el régimen de La Habana.
Aquel mismo día, el Departamento de Estado informaba de que en la lista de nuevos sancionados por Estados Unidos, además del conglomerado militar Gaesa y su presidenta, Ania Guillermina Lastres Morera, estaba la propia Moa Nickel, dando pleno sentido al comunicado de la canadiense de horas antes.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros puede emitir un permiso especial, tratándose de activos estratégicos como son el níquel y el cobalto
Que Sherritt tenga capital mayoritario estadounidense, como sucedería si Gillon ejerce su opción de compra, permitiría a la firma negociar directamente con el Gobierno un permiso especial para operar en la Isla. La Oficina de Control de Activos Extranjeros (Ofac) del Departamento de Estado puede emitirlo, tratándose de activos estratégicos como son el níquel y el cobalto.
Un permiso especial negociado con la Ofac, de hecho, es uno de los escenarios que planteaba este mismo miércolesDiscovery Alert para que Sherritt pudiera continuar sus operaciones en Cuba. Los yacimientos de níquel y cobalto de Holguín, decía el medio especializado, “se encuentran entre los más importantes del hemisferio occidental”. En particular, por la facilidad para extraer ambos minerales, considerados críticos y empleados en baterías, desde la superficie.
Discovery Alert señalaba también que aunque la producción cubana está lejos de ser como la de la República Democrática del Congo –que domina la extracción de cobalto a nivel mundial con más del 70%– sí representa “una de las pocas fuentes de cobalto no africanas ni controladas por China a las que tienen acceso las refinerías occidentales”. De ahí, el máximo interés de EE UU.
El dueño de Gillon, por otra parte, es de la máxima confianza de Trump. Washburne fue nombrado por él en 2017 director de la Corporación de Inversión Privada en el Extranjero (OPIC) y, posteriormente, miembro del Consejo Asesor de Inteligencia de la Presidencia.
En el comunicado emitido hoy Sherritt afirma haber mantenido un diálogo constructivo con el Departamento de Estado de EE UU, el cual, según Reuters, confirmó no tener objeciones a la colaboración de Gillon Capital con la canadiense. Ni el Departamento de Estado ni el Departamento del Tesoro, proseguía el reporte, consideran que las negociaciones contravengan la legislación estadounidense.