A falta de diésel, las panaderías de La Habana intentan volver al gas manufacturado del siglo pasado
Combustible
“Hemos tenido que arrendar triciclos de trabajadores por cuenta propia para llevar la harina desde los molinos hasta las panaderías”
La Habana/Otro sector que sufre en el país el cerco petrolero y la escasez de combustible es el de la producción de pan en La Habana. Para intentar hacer frente, la Cadena Cubana del Pan anunció que se “reinventa” con una opción que se usaba hasta mediados del siglo pasado: el gas manufacturado.
De acuerdo con una nota publicada este domingo en Granma, la empresa, cuya producción es privada al 90%, sobre la marcha ha empezado a cambiar los hornos de consumo de diésel en panaderías de municipios como “Playa, Plaza, Centro Habana, Habana Vieja, Marianao, entre otros”, por el gas manufacturado, que se produce a partir de la destilación o gasificación de materias primas sólidas, como el carbón, o líquidas (petróleo), y que fue muy utilizado a partir de finales del siglo XVIII.
“Es un producto nacional. Así eliminamos la importación de diésel y con esto podemos brindar un mayor servicio a la población, sin interrupción”, afirmó Rigoberto Hernández de la Rosa, director de Producción-Comercialización de la empresa.
Esa medida permitirá, según el texto, “mantener la producción las 24 horas, independizando parcialmente el horneado de la disponibilidad de electricidad, ya que otros equipos, como las sobadoras o estufas, sí son eléctricos”.
“Ha sido muy duro este tema del bloqueo total de combustibles, pues nuestros hornos funcionan con petróleo”
“Ha sido muy duro este tema del bloqueo total de combustibles, pues nuestros hornos funcionan con petróleo”, señala Maruan Fee Fernández, director general de la Cadena Cubana del Pan en La Habana, al referirse “al complejo escenario” que enfrenta la entidad para garantizar que el pan llegue a la población, aunque también “los apagones han puesto a prueba la red de panaderías” en la capital.
No obstante, por ahora todo está en el aire. Apenas se analiza el montaje de quemadores que funcionen con este gas. “En la empresa se ha hecho un levantamiento y hasta el momento tenemos 17 unidades donde se puede implementar esta experiencia”, dice Hernández de la Rosa, que prevé que en marzo pueda concretarse.
Otras medidas que también delinea la empresa es utilizar la tecnología española de pellets, que utiliza el aserrín de la madera procesado como combustible. A la par, se evalúa la instalación de paneles solares en el 50% de las panaderías para sustituir el consumo eléctrico en los equipos que no dependen de combustibles fósiles.
No obstante, esa es solo una parte de los problemas que enfrentan para la producción de pan. El otro gran reto es el traslado de las materias primas. Para ello, han eliminado el uso de automotores en distancias cortas. “Hemos tenido que crear almacenes pulmón y arrendar triciclos de trabajadores por cuenta propia para llevar la harina desde los molinos hasta las panaderías”, explicó Fee Fernández. Sin embargo, comentó, a los municipios de la periferia se sigue llegando con los camiones de la entidad.
La Cadena Cubana del Pan –creada en 2003 por Fidel Castro– inició un proceso de descentralización a partir del año pasado, debido a la escasez de insumos como harina de trigo, aceite vegetal y azúcar. Hoy, cuenta con 51 locales en la capital, de los cuales 47 se encuentran operando. Los restantes “están paralizados por labores de mantenimiento y remozamiento”.
Los restantes “están paralizados por labores de mantenimiento y remozamiento”
En cuanto a los precios, el director general de la cadena aseguró que se mantienen sin variación desde hace un año, pero “todo depende”. El pan de 200 gramos, el de mayor demanda, se comercializa a 120 pesos. “Tratamos de no llegar a un aumento de precio, aunque todo depende también de la fluctuación de los precios en el mercado”, admite.
Granma destaca que las medidas “garantizan que el pan siga llegando cada día a los hogares”. Sin embargo, en provincias como Matanzas están sufriendo el desabastecimiento del pan normado en las bodegas y panaderías de la cabecera municipal, lo mismo que los productos de la Cadena Cubana del Pan, que dejó de producir hace poco.
Aunque el discurso desde las autoridades intenta transmitir calma, desde el mismo oficialismo se admite que el país vive “complejidades logísticas y financieras” que afectan la producción de pan. El pasado 12 de febrero, Cubadebate aseguró que la Industria Molinera S.A. “continúa trabajando para asegurar la harina destinada al mercado nacional”, aunque reconoció que hay problemas “desde la producción hasta el transporte y la logística”.