“El Gobierno cubano todavía tiene miedo a personas como yo”: Otero Alcántara publica su testimonio desde la cárcel

Represión

“Cada día que paso en prisión es otro día intentando hacer mi país más libre y justo”, dice el artista y preso político en ‘The New York Times’

Luis Manuel Otero Alcántara   Facebook
El artista expone su historia y cuestiona la narrativa oficial sobre la supuesta apertura política actual del régimen. / Luis Manuel Otero Alcántara
14ymedio

24 de abril 2026 - 12:11

La Habana/El artista y activista Luis Manuel Otero Alcántara, encarcelado tras las protestas de julio de 2021, publica este viernes en The New York Times un testimonio en el que reconstruye su experiencia en prisión y su confrontación con el poder cubano a través del arte. El texto llega el mismo día en que vence un supuesto ultimátum de EE UU a Cuba para que libere a presos políticos de alto perfil, como es su caso. 

Otero Alcántara expone su historia en el artículo y cuestiona la narrativa oficial sobre la supuesta apertura política actual del régimen. El texto resume, desde su perspectiva de artista encarcelado, cómo el Estado intenta sostener su control del poder pese a las presiones de EE UU y a las demandas de organizaciones internacionales para que cese la criminalización del disenso. 

El texto confronta el anuncio –llamado cínicamente por Díaz-Canel “gesto humanitario y soberano”– de la liberación de 2.010 presos, de los cuales explícitamente se han excluido aquellos que han cometido “crímenes contra la autoridad”. “En otras palabras, no se extendió a mí”, escribe el artista y preso político. 

Otero Alcántara recuerda que su condena concluye en julio de este año, aunque se muestra escéptico ante su liberación: “No sé si me permitirán quedar en libertad, ni qué pasará conmigo o con mi país”.

Sí sé que cuando el Gobierno dice que el sistema político de Cuba no está sujeto a debate es casi seguro que la disidencia política no será despenalizada

“Pero sí sé que cuando el Gobierno dice que el sistema político de Cuba no está sujeto a debate en posibles negociaciones con EE UU es casi seguro que la disidencia política no será despenalizada y que personas como yo seguirán yendo a la cárcel”, escribe.

Otero Alcántara subraya que su encarcelamiento es solo uno entre cientos de casos de criminalización de la disidencia, en los que expresiones de opinión crítica contra el Gobierno terminan en condenas penales. Relata cómo el marco legal se ha endurecido contra la libertad de expresión después de las protestas del 11J. 

El artista fue condenado entonces por los delitos de “desacato” y “desórdenes públicos”, figuras con límites ambiguos que permiten sancionar posiciones políticas. Desde 2022, el Código Penal ha incorporado la figura de “propaganda contra el orden constitucional”, utilizada para encarcelar a ciudadanos que se expresan de maneras tan diversas como colocar carteles antigubernamentales o publicar sus opiniones críticas en redes sociales.

El autor señala estos mecanismos de represión para refutar la insistencia del régimen y de su presidente, Miguel Díaz-Canel, de que en Cuba no hay presos políticos y de que cualquier ciudadano puede expresar libremente su opinión. 

Lo más importante es que me permiten pintar. Es lo que me ha mantenido vivo. Por eso los guardias me dejan hacerlo, para no convertirme en un mártir
Obra de Otero Alcántara con la que el NYT ilustra el artículo, de la serie 'Naturaleza Muerta. Convirtiendo la violencia en arte'.
Obra de Otero Alcántara con la que el NYT ilustra el artículo, de la serie 'Naturaleza Muerta. Convirtiendo la violencia en arte'. / Estudio de Luis Manuel Otero

Alcántara continúa con el relato de su trayectoria artística y activista para describir cómo el Gobierno fue escalando su hostigamiento hasta culminar con su condena a cinco años de cárcel: desde sus performances contra el Decreto 349 –ley que restringía la libertad de expresión en el ámbito cultural– hasta la fundación, en 2018, del Movimiento San Isidro, integrado por artistas, periodistas y académicos que reclamaban mayores libertades civiles en la Isla. La actividad de Alcántara es ampliamente conocida a nivel internacional –fue incluido en la lista de las 100 personas más influyentes de 2021 de la revista Time–, pero el artista la recupera ahora en su testimonio para los lectores del medio neoyorkino. 

El texto dedica unos párrafos a describir la cotidianidad en la prisión de Guanajay, de la que enfatiza la mala alimentación y la monotonía. El artista señala que es consciente de ser un preso “privilegiado”, ya que su caso cuenta con visibilidad internacional, lo que limita los abusos y maltratos que se han documentado en el sistema penitenciario cubano.

“Lo más importante es que me permiten pintar. Es lo que me ha mantenido vivo. Creo que el Estado sabe que si no pudiera hacer arte, moriría, y por eso los guardias me dejaron hacerlo, para no convertirme en un mártir“, escribe el artista.

Una publicación antigubernamental en redes sociales puede poner a una persona tras las rejas

Dentro de la prisión de Guanajay –donde está rodeado lo mismo de presos políticos que de presos comunes– los prisioneros han generado, según Alcántara, “un espacio donde la gente pueda llevarse bien”, lo cual es muy distinto al clima de otras prisiones en la Isla. “Sé que los guardias no tienen la culpa de que yo esté aquí. Nuestro sistema político destructivo y disfuncional no es culpa suya”, escribe.

“Pero el sistema permanece”, afirma el artista, y señala cómo, con el endurecimiento del Código Penal frente al disenso, “una publicación antigubernamental en redes sociales puede poner a una persona tras las rejas”. Añade además que esta situación ha provocado una emigración masiva de artistas, activistas y periodistas independientes, que se han visto limitados para expresarse libremente dentro de la Isla.

“El Gobierno todavía tiene miedo de personas como yo, que no han tenido miedo de desafiar la autoridad del Estado”, afirma Otero Alcántara. “Incluso cuando las condiciones aquí han empeorado bajo la presión de EE UU, ha dejado claro que su control del poder no es negociable”

El Gobierno ha dejado claro que su control del poder no es negociable

El activista también describe cómo el régimen le ha negado cualquier tipo de indulgencia: la elegibilidad para la libertad condicional, reducciones de condena o visitas domiciliarias, entre otros. Para expresar su resistencia y mostrar que no ha sucumbido a los intentos de doblegar su voluntad, el artista recuerda a los lectores: “No sé cuántas huelgas de hambre ya he hecho para expresarme”.

Añade, sin embargo, que su supervivencia y su trabajo creativo dentro de la cárcel pueden funcionar como un ejemplo de “esperanza y sacrificio” para otros cubanos. “Lo veo como un intercambio de mi tiempo, como si cada día que paso en prisión no fuera un día desperdiciado, sino otro día intentando hacer mi país más libre y justo”.

El autor menciona en el artículo que la publicación fue posible gracias a la mediación de la artista cubana Coco Fusco.

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