Un sacerdote cubano censura a los dirigentes que "se aferran a ideas caducas, ya desfasadas"

"No tenemos el derecho de decir que nuestras calles son para unos o para otros, nuestras calles son de todos", expuso el diácono Maikel Gómez

El padre Maikel Gómez dijo que "la libertad de los hijos de Dios", "no puede ser jamás coaccionada, ni mucho menos condicionada". (Facebook)
El padre Maikel Gómez dijo que "la libertad de los hijos de Dios", "no puede ser jamás coaccionada, ni mucho menos condicionada". (Facebook)

La voz de los sacerdotes cubanos se ha hecho escuchar con mucha fuerza en los últimos meses. Este 24 de diciembre al celebrarse la Navidad, el diácono Maikel Gómez, de la Parroquia de San Juan Bosco, en La Habana, realizó una homilía en la que reflexionó sobre la libertad dentro de la Isla.

"Nuestra sociedad hoy necesita el toque del amor, de un amor que una y no que desuna, un amor que integre y no que separe", dijo el padre católico.

"No tenemos el derecho de decir que nuestras calles son para unos o para otros, nuestras calles son de todos, de todos los que nacimos aquí, estemos o no", expuso el sacerdote en medio de una creciente campaña oficial de estigmatización contra los críticos del sistema.

Gómez afirmó que no se podía avanzar si se siguen "levantando muros que Cristo un día derribó por ti". "Necesitamos transformar nuestro corazón, necesitamos transformar nuestro pensamiento, y así será la única forma de poder transformar nuestra sociedad, una sociedad basada en Cristo, fundamentada en el amor, la comprensión y la solidaridad entre todos".

"Necesitamos transformar nuestro corazón, necesitamos transformar nuestro pensamiento, y así será la única forma de poder transformar nuestra sociedad, una sociedad basada en Cristo, fundamentada en el amor, la comprensión y la solidaridad entre todos"

Agregó que "Jesucristo, Palabra eterna del Padre" llega a "una Cuba desgarrada, en medio de tristezas e incertidumbres, en medio de pobreza y de dolores, en medio de una pandemia que a muchos le ha cobrado su vida", pero que también llega "para guiarnos con su luz en medio de tanta oscuridad e incertidumbre".

El sacerdote afirmó que la "palabra del Señor" está presente "como respuesta al grito desesperado de un pueblo que, como Israel, camina en un desierto guiado por otros que no quieren ver la luz y se aferran a ideas caducas, ya desfasadas".

Durante la homilía, que fue compartida en redes sociales por el Centro de Estudios Convivencia, Gómez dijo que "la libertad de los hijos de Dios", "no puede ser jamás coaccionada, ni mucho menos condicionada".

Además, hizo referencia a la censura religiosa que se ha vivido en la Isla: "Su nacimiento [de Jesús] hoy se hace eco una vez más de la necesidad de amor que aún existe entre todos, necesidad de amor y amor de Dios, amor que en algún momento trataron de borrar de nuestras mentes, y que, a pesar de todos estos años, aun cuando la Iglesia fue diezmada, amenazada e intimidada, ese amor siguió latiendo y el hecho de nuestra presencia aquí confirma mis palabras".

Al citar al filósofo y educador cubano José de la Luz y Caballero, afirmó que se tendrá que renunciar a formar "hombres puramente mecánicos y rutinarios", y lograr una legión de pensadores con capacidad de reflexión necesaria sobre cuestiones existenciales, incluidos los problemas sociales.

La palabra del Señor está presente "como respuesta al grito desesperado de un pueblo que, como Israel, camina en un desierto guiado por otros que no quieren ver la luz y se aferran a ideas caducas, ya desfasadas"

Las reflexiones del diácono Maikel Gómez suceden a pocos días de que los obispos católicos cubanos, en su tradicional mensaje de Navidad, incluyeran un llamado "al diálogo y a la negociación entre los que tienen opiniones y criterios distintos", en medio de fuertes campañas de difamación del Gobierno contra sus críticos.

A finales de noviembre, más de 200 sacerdotes, religiosas y laicos residentes en Cuba se unieron a la ola de solidaridad con el Movimiento San Isidro y los activistas en huelga de hambre y firmaron una carta donde pedían al Gobierno que no los dejara morir. Solicitaron que el hecho no acabara en un desenlace fatal, "para ser coherentes con las exigencias del Evangelio de Jesucristo que proclama la dignidad de todo ser humano como un valor absoluto".

Por otra parte, entre los religiosos que se han pronunciado de manera individual por la situación de la Isla en los últimos meses están el padre Alberto Reyes, párroco de la iglesia de San Jerónimo, en Esmeralda, Camagüey, que publicó en su muro de Facebook un texto en el que lamentaba el miedo y la opresión que sufren los cubanos; y el sacerdote Jorge Luis Pérez Soto, párroco de San Francisco de Paula, en el municipio de Diez de Octubre, en La Habana, que clamó por que " la Iglesia sí se tiene que meter en política".

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