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Recuento de daños después de las inundaciones en La Habana

La Habana se recupera tras las fuertes penetraciones del mar en el malecón. (14ymedio)
Luz Escobar

25 de enero 2017 - 01:09

La Habana/Los ajetreados vecinos de las zonas aledañas al Malecón habanero intentaban reparar este martes los daños dejados por las inundaciones tras la penetración del mar el día anterior. Los fuertes vientos del noroeste asociados a una extensa baja presión extratropical situada sobre el estado norteamericano de Carolina del Sur, han sumergido los sueños de muchas familias.

“Fue fuerte y muy rápido, nada de moderada como dijo la televisión. Era mucha el agua que corría”, cuenta Lázaro, vecino del pasaje de Arcos en avenida 3ra y calle A del Vedado.

"No fue como otros años porque esta vez no avisaron a tiempo y no pasó el equipo de gente que siempre ayuda a evacuar lo necesario”.

Victoria, vecina del mismo pasaje, barre la arena que ha llegado hasta su portal. Por estas mismas fechas el año pasado se vivió en esa zona algo similar, “pero no tan intenso”, dice, cansada de tanto ajetreo.

Colchones mojados, refrigeradores descompuestos por el salitre y la humedad, además de las lamentaciones por la imprevisión estatal, son parte del escenario en el Malecón

Colchones mojados, refrigeradores descompuestos por el salitre y la humedad, además de las lamentaciones por la imprevisión estatal, son parte del escenario en el Malecón.

Mientras toma un descanso, Victoria comenta a su vecino que la otra vez el agua apenas llegó a Calzada pero que este año entró hasta la calle Línea. Comenta que en su casa “de madrugada no se podía dormir por los golpes de las olas” y lamenta que “no hayan limpiado las calles como lo están haciendo frente al hotel Meliá Cohiba”.

Las inundaciones pasaron de moderadas a fuertes en pocas horas en el litoral norte, incluido el Malecón habanero. A muchos los tomó desprevenidos. Pasadas las cuatro de la tarde se podían ver autos a la deriva y las alcantarillas eran huecos negros en los que se arremolinaba la corriente.En las calles A y B el agua penetró más de cuatro cuadras hacia dentro. Varias bodegas, como la que está en 3ra y C, perdieron parte de su mercancía porque los trabajadores no tuvieron tiempo de subir todos los sacos de arroz, azúcar o frijoles.

Un familia ha perdido todo porque su casa era un garaje que el déficit habitacional convirtió en vivienda. “No lo vimos llegar, cuando nos dimos cuenta todo estaba sumergido”, era todo lo que lograba repetir la mujer mientras recuperaba unas sillas hinchadas en medio de una mezcla de agua de mar, lodo y basura.

Victoria, una vecina del lugar, lamenta que “no hayan limpiado las calles como lo están haciendo frente al hotel Meliá Cohiba”

Frente a las oficinas de Labiofam, en 1ra y B, los vehículos quedaron “con las cuatro gomas para arriba”, explica Ramiro, un vecino del lugar, mientras bombea el agua que entró en su garaje. El hombre, residente en el edificio 110, al fondo del hotel Presidente, se queja de que los encargados de descontaminar la cisterna “se demoran” y en situaciones similares “dejan pasar unos tres días para obligar a los vecinos a resolver el problema por su cuenta”.

En muchos negocios privados los empleados se ocupaban desde las primeras horas de la mañana de limpiar, sacar agua, poner a salvo lo que no arrastró la corriente y reparar algún daño.

Un grupo de personas que se habían acercado para disfrutar de las olas que rompen sobre el muro fueron requeridas por el silbato de oficiales de la policía que vigilaban cada cuadra y los agentes del orden explicaban a los imprudentes que se trata de algo muy peligroso porque "puede salir volando una piedra y golpearlos".

Como informó el Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología, desde la mañana de hoy las inundaciones costeras comenzaron a disminuir “de manera gradual” pero todavía en las primeras horas de la tarde se mantenían las fuertes marejadas.

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