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El nuevo presidente del Tribunal Supremo Popular confirma que la Justicia está al servicio del régimen

Cuba

"Los integrantes de los órganos judiciales ratificamos nuestro apoyo a la Revolución", declara Oscar Manuel Silvera Martínez en su toma de posesión

Oscar Manuel Silvera Martínez jurando su cargo como presidente del Tribunal Supremo Popular, este martes en La Habana. / Presidencia de Cuba
14ymedio

04 de febrero 2026 - 09:32

Madrid/La apertura del año judicial coincidió este febrero con la toma de posesión del nuevo presidente del Tribunal Supremo Popular. Oscar Manuel Silvera Martínez relevó este martes –tal como fue anunciado el pasado diciembre ante la Asamblea Nacional– a Rubén Remigio Ferro, que sale de la dirección del Alto Tribunal justo después de firmar una de las sentencias estrella de los últimos años: la condena a cadena perpetua del ex ministro de Economía y Planificación Alejandro Gil Fernández.

Silvera Martínez era ministro de Justicia hasta hace mes y medio, con todo lo que ello supone. “La Revolución tendrá siempre la garantía de una impartición de justicia a la altura de la dignidad y el coraje del pueblo y de los héroes y mártires de la Patria, como los caídos en combate en la hermana República Bolivariana de Venezuela. Ese es mi mayor compromiso y el de mis compañeras y compañeros del Sistema de Tribunales de Justicia del país, que hoy ratifico al asumir esta responsabilidad”, dijo al asumir su nuevo cargo.

Licenciado en Derecho “con Título de Oro”, según indica su biografía oficial, Silvera Martínez empezó su carrera como juez suplente en Bayamo, pero pronto comenzó a escalar posiciones y no es ajeno a la institución que hoy lidera, ya que en 2003 ejerció como ayudante del entonces presidente y más tarde ocupó la vicepresidencia, desde donde pasó al Consejo de Estado con ese cargo. En 2018, Miguel Díaz-Canel lo escoge como ministro de Justicia y es desde entonces cuando abandona la carrera judicial en pro de la política, que en Cuba no deja de ser, en definitiva, la misma cosa. 

Más reciente fue otra de las polémicas en las que debió mediar como ministro: la guerra abierta en la masonería cubana

Entre las situaciones más delicadas que ha afrontado Silvera Martínez en su paso por la cartera de Justicia han estado la polémica aprobación del Código de las Familias, que tuvo que heredar la lucha fratricida que se desató cuando el Gobierno incluyó el matrimonio igualitario en el anteproyecto de la Constitución y tuvo que retirarlo por temor a que esa mención tumbara incluso el apoyo entre sus filas. Tampoco fue fácil sacar adelante esa legislación, ya en 2022, por el mismo motivo, aunque finalmente la sociedad ha asumido el cambio sin mayores sobresaltos.

Más reciente fue otra de las polémicas en las que debió mediar como ministro: la guerra abierta en la masonería cubana, que ha durado al menos dos años desde que en 2023 la hermandad estallara por los aires al atribuirse un robo al entonces Gran Maestro de la Logia de Cuba. A río revuelto, el ministerio de Justicia intentó colocar a un afín al frente del colectivo, provocando otra crisis interna que incluyó incluso un período de bicefalia por la negativa de algunos miembros a reconocer como líder al promovido por el grupo contrario. 

Finalmente, Silvera dio su brazo a torcer el pasado noviembre y se reconoció a José Manuel Valdés Menéndez-Cuesta como nuevo Gran Maestro, poniendo fin a su apoyo a Mayker Filema Duarte, que se aferraba al cargo contra la voluntad de la mayoría. 

El presidente del Supremo se vio rodeado ayer de las más altas autoridades –algunos de los cuales han sido sus compañeros de Gobierno durante siete años–, como establece el protocolo. Estaban Díaz-Canel, el presidente de la Asamblea, Esteban Lazo Hernández, el vicepresidente Salvador Valdés Mesa y el secretario de organización del Comité Central, Roberto Morales Ojeda; entre otros representantes del Estado y del Partido.

Finalizado el acto de nombramiento, Silvera tomó la palabra para abrir el año judicial, y destacó, en su discurso, algunas cuestiones meramente técnicas, relacionadas con la transformación digital de la justicia y los trámites judiciales, que a su juicio ayudarán a que el sistema sea “más ágil, seguro, efectivo, transparente y accesible para los intervinientes”. También instó a mejorar los sistemas de control, influencia y atención a quienes cumplen penas fuera de prisión y llamó a “asegurar la conducta ética e incorruptible”; e, incluso, pidió que las sedes de justicia mantengan “el orden, el buen gusto y la limpieza”. 

Pero, más allá de lo administrativo, hubo una parte dogmática que incluyó un recuerdo al aniversario por el natalicio que, para el oficialismo, lo impregna todo en este año en el que las preocupaciones de la población apuntan más que nunca en un sentido opuesto. “En el año dedicado a la celebración del centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro, todos tenemos el deber de cumplir con calidad la función que nos corresponde, a lo que dedicaremos nuestro tiempo y esfuerzo”, dijo, antes de comenzar a hablar de EE UU.

Silvera habló de ofensas, provocaciones y agresiones del “enemigo”, que aumentaron con “la reciente orden ejecutiva firmada por Donald Trump que ha declarado a Cuba como una amenaza y que sanciona a todos los países que comercialicen petróleo con nosotros”. El presidente del Supremo señaló que esta es una “medida coercitiva que viola el Derecho Internacional y recrudece el injusto, ilegal y genocida bloqueo de Estados Unidos contra Cuba” y, por ello, dijo, “los integrantes de los órganos judiciales ratificamos nuestro apoyo a la Revolución; y la defenderemos con la misma valentía que la hizo posible la generación histórica encabezada por Fidel y Raúl y que hoy la dirección del país, con Díaz-Canel al frente, lleva adelante. Para eso nos preparamos, y estamos convencidos de que venceremos”.

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