"Se busca patrocinador", el nuevo permiso de EE UU desata otra fiebre por salir de Cuba

A los posibles patrocinadores les preocupa la responsabilidad que conlleva garantizar la protección de los beneficiarios durante dos años

La desesperación hace a muchos pagar lo que sea, mientras la Isla se vacía sin remedio. (14ymedio)
La desesperación hace a muchos pagar lo que sea, mientras la Isla se vacía sin remedio. (14ymedio)

"Patrocinador o muerte, venceremos", "Al cubano, ponle un patrocinador", "Madre es cualquiera, patrocinador solo hay uno". Lo primero que desató el anuncio de Estados Unidos de ofrecer a cubanos, nicaragüenses y haitianos, al igual que a venezolanos, un total de 30.000 "permisos humanitarios" al mes, fue una avalancha de memes en las redes sociales.

Lo segundo, un torrente de anuncios pidiendo "un patrocinador" que garantice apoyo financiero durante los dos años de estadía que cubre el permiso (o parole), el principal requisito para realizar el trámite. "Busco patrocinador. No molesto ni interfiero en la tranquilidad de nadie, duermo debajo de una piedra y trabajo en lo que sea", expone Yasdiel Brooks.

En la página Revolico, se lee entre exclamaciones "Se busca patrocinador urgente", a unos usuarios que además piden 5.000 dólares "para estos dos jóvenes abandonados por Dios en una tierra más que desconocida (Cuba)" y aclaran que "devuelven el dinero en cuanto trabajen". Otra, Reynold's Sindy, explica que quiere patrocinador para emigrar a EE UU, y enumera, junto a una foto en bikini: "Soy soltera, sin hijos, hablo inglés e italiano, y soy modelo, cantante y bailarina".

Más allá de los anuncios –algunos más serios que otros– es un hecho que desde el sábado, apenas 24 horas después de que el Servicio de Ciudadanía e Inmigración estadounidense (USCIS, por sus siglas en inglés) comenzara a recibir las solicitudes, ya se habían concedido los primeros permisos para el proceso.

"Reunir las condiciones no es fácil, porque se debe no solo tener una cantidad de salario anual sino que el historial crediticio, deudas y demás también se tienen en cuenta"

Un caso del que se hicieron eco los medios locales fue el de Indira Solís, que llevaba siete años en un proceso de reunificación familiar para llevar de Cuba a EE UU a su hijo y a quien le fue aprobado el Formulario I-134A, es decir, la solicitud "para convertirse en persona de apoyo" a quien vaya a patrocinar.

En Florida, la fiebre por un patrocinador se ha desatado, sobre todo, entre los recién llegados. "Muchos, muchísimos, dejamos gente atrás que en algún momento pensamos reclamar", cuenta a este diario Yaniel, que llegó a Miami hace medio año por la vía de Nicaragua, irregularmente, y que estaba a punto de cerrar el trato con un coyote para traer a su esposa por el mismo camino cuando saltó la noticia del nuevo parole.

Ante la amenaza de que la mujer fuera deportada y, por lo tanto, no pueda optar a este permiso, Yaniel encontró, en cuestión de días, a un primo que accedió a ser patrocinador de ella y del hijo de ambos. Yaniel, como recién llegado y sin papeles, recuerda que no puede hacerlo él mismo.

Sin embargo, no todos acceden tan fácilmente. "Reunir las condiciones no es fácil, porque se debe no solo tener una cantidad de salario anual sino que el historial crediticio, deudas y demás también se tienen en cuenta", comenta Yakelin, que pretende solicitar este permiso para su madre, que llevaba años esperando la reunificación familiar. "Muchos cubanos en mi trabajo dicen ser madres solteras, no declaran las ganancias de otros trabajos que tienen en paralelo o disminuyen en el papel sus ingresos para recibir ayudas y food stamps [el programa asistencial de alimentos] y esa gente ahora no puede ser patrocinador".

No es que la cuantía que debe poseerse sea muy alta para ser patrocinador (un mínimo de 22.887 dólares al año por beneficiario, más 5.900 dólares por cada beneficiario adicional), pero no todos los emigrados la reúnen.

Erick tuvo la suerte de que su tía aceptara ser patrocinadora de su esposa, que se quedó en La Habana cuando él partió "a ver los volcanes". Como la mujer no tenía fondos suficientes en su cuenta, Erick transfirió todo lo que ha ganado en nueve meses trabajando en Estados Unidos. "Ese dinero era para pagar la deuda de venir aquí, pero de momento prefiero que sirva para traer a mi esposa. Es muy duro ser emigrado y estar solo", dice.

Más allá del dinero, a los posibles patrocinadores les preocupa toda la responsabilidad que conlleva garantizar la protección de los beneficiarios durante dos años, lo cual incluye una vivienda, seguro médico, ayuda para obtener un empleo y acceso a la educación (aprender inglés en el caso de los adultos o asistir a la escuela en el caso de los niños).

"Nadie aquí se quiere hacer cargo de una persona por dos años, porque tú no sabes qué le pueda pasar a una persona cuando llegue aquí", se excusa Yoel, un exitoso cubano que posee un negocio de alimentos y que es reticente a traer a familiares que le han pedido que sea su patrocinador. "Yo supongo que la inmensa mayoría va a llegar aquí y va a hacer un uso correcto de su parole y va a salir adelante, como hicimos todos, pero siempre está aquel que está y llega de aprovechado", asevera. "Así que yo prefiero esperar a ver qué pasa con los primeros que llegan".

"Nadie aquí se quiere hacer cargo de una persona por dos años, porque tú no sabes qué le pueda pasar a una persona cuando llegue"

Otra dificultad para los posibles patrocinadores es lo engorroso que resulta el trámite. Laura, "patrocinadora" de su hermana y de la hija de esta, estuvo más de dos horas realizando la solicitud. "No es que sea difícil, pero es engorroso, porque hay que subir un montón de documentos".

Una vez aprobada la solicitud, el USCIS le envía un correo al beneficiario y éste tiene que completar su trámite a través de CBP One, una aplicación móvil que tiene que bajar. A través de ella, el solicitante recibirá la autorización para viajar, que será válida por 90 días. Como sucede con todas las visas que concede EE UU, las autoridades advierten de que la aprobación de una autorización para viajar no garantiza la entrada al país, donde aún tiene que pasar la barrera de un agente de migración.

Para evitarse molestias, o evitar cometer errores con un idioma que en algunos casos no manejan bien, muchos están recurriendo a despachos de abogados. Son los que, por el momento, más están ganando con la nueva medida. "Los más baratos están cobrando 400 dólares, pero me dicen que otros están pidiendo más", cuenta Yakelin.

Para hablar este martes con la firma Gallardo, publicitada en numerosos medios de comunicación de Florida, había que esperar, según comprobó 14ymedio, detrás de una lista de 33 personas. Después de 40 minutos de espera, el interlocutor colgó la llamada. Al minuto, enviaron un mensaje: "Debido al alto número de llamadas, hemos implementado una manera fácil y segura de atender sus necesidades legales lo antes posible". A continuación, ofrecían las instrucciones para quienes quieran optar al permiso temporal: rellenar un formulario y pagar 150 dólares "para la evaluación de su caso".

La desesperación hace a muchos pagar lo que sea, mientras la Isla se vacía sin remedio y, teme Yaniel, para siempre: "Se quedan los viejos, los que no pueden, los que no tienen con quién, el país se queda sin gente y cada día más miserable".

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