La presa política Lizandra Góngora depone su huelga de hambre y sed
Presos políticos
Cubalex advierte que su integridad física y psicológica sigue en riesgo pese al fin de la protesta
La Habana/La presa política del 11J Lizandra Góngora Espinosa depuso este viernes la huelga de hambre y sed que había iniciado el pasado 22 de abril en la prisión Los Colonos, en Isla de la Juventud, según informó la organización Cubalex. La protesta, que se extendió durante 48 horas, fue una respuesta a las condiciones de reclusión, la falta de atención médica y el prolongado aislamiento familiar que enfrenta.
Góngora, condenada a 14 años de privación de libertad por su participación en las protestas del 11 de julio de 2021 en Güira de Melena, recurrió a esta medida extrema tras casi cinco años de represión desde su encarcelamiento. La huelga también constituyó una respuesta directa a las declaraciones del gobernante cubano Miguel Díaz-Canel, quien ha negado la existencia de presos políticos en el país.
El inicio de la protesta fue comunicado por la propia reclusa a sus familiares mediante una llamada telefónica desde el penal. Su decisión generó preocupación inmediata entre organizaciones de derechos humanos debido a su estado de salud. Góngora padece sicklemia (anemia de células falciformes), una enfermedad genética que requiere seguimiento médico riguroso. Además, durante su reclusión ha sido diagnosticada con un fibroma uterino que le provoca inflamación, dolores intensos y hemorragias.
La distancia, unida a la crisis económica y a las limitaciones del transporte en Cuba, hace que sus familiares apenas puedan visitarla
Las autoridades penitenciarias le han negado de forma sistemática la evaluación por un especialista en ginecología y la cirugía que necesita con urgencia. La falta de condiciones y de personal médico ha sido el argumento recurrente para justificar la ausencia de tratamiento. Ante esta situación, su esposo debe aprovechar las escasas visitas para llevarle analgésicos básicos que le permitan sobrellevar el dolor. “Su integridad física y psicológica sigue en riesgo”, alertó la organización.
Uno de los principales factores de denuncia es su traslado en 2023 al penal Los Colonos, ubicado en la Isla de la Juventud, lejos de su entorno familiar en Artemisa. Esta medida ha tenido un carácter punitivo y ha profundizado su situación de vulnerabilidad. La distancia, unida a la crisis económica y a las limitaciones del transporte en Cuba, hace que sus familiares apenas puedan visitarla cada tres o cuatro meses.
Como consecuencia, Góngora lleva más de cuatro meses sin ver a sus hijos, una situación que ha afectado gravemente el vínculo familiar. La organización subraya que este tipo de separación contradice estándares internacionales como las Reglas Nelson Mandela y las Reglas de Bangkok, que establecen la necesidad de ubicar a las personas privadas de libertad en centros cercanos a sus hogares, especialmente en el caso de mujeres con hijos.
La organización también advirtió sobre el riesgo que enfrentan quienes adoptan este tipo de medidas en el sistema penitenciario cubano
La activista fue sancionada por los delitos de sabotaje, desorden público y sedición, cargos que, según Cubalex, no se corresponden con su actuación durante las manifestaciones y buscan castigar el ejercicio de sus derechos. Desde su encarcelamiento, la organización denuncia una sistemática violación de sus derechos fundamentales, que incluye hostigamiento, represalias y condiciones de vida precarias dentro del sistema penitenciario.
La organización también advirtió sobre el riesgo que enfrentan quienes adoptan este tipo de medidas en el sistema penitenciario cubano, donde las huelgas suelen ser consideradas “indisciplinas” y pueden derivar en sanciones adicionales, incluido el aislamiento.
Cubalex insistió en que el Estado cubano debe garantizar atención médica adecuada, permitir el contacto regular con su familia y cesar cualquier forma de represalia. “Aunque ha depuesto la huelga, las causas que la motivaron permanecen”, reiteró la organización.