La presencia de un dron de EE UU disuade al Ilyushin cubano de aterrizar en Venezuela
Venezuela
La Habana mantiene el secreto sobre los vuelos de ese avión que usa para misiones especiales
La Habana/El Ilyushin Il-96-300 con matrícula CU-T1250, el único cuatrimotor de largo recorrido de Cubana de Aviación, regresó este jueves a la Isla tras un intento frustrado de aterrizaje en Caracas. Tal y como alertaron analistas a partir de los movimientos registrados en páginas de localización de vuelos, la aeronave voló en círculos durante varios minutos en horas de la mañana frente a las costas de Venezuela, probablemente a la espera de permiso para aterrizar, y después dio media vuelta, pero hacia el oriente de la Isla. Había salido de La Habana, aunque en el rastreo satelital no figuraba el aeropuerto, algo habitual con este avión.
Según el medio venezolano La Patilla, un dron de reconocimiento MQ-4C Triton había estado sobrevolando la misma zona donde el avión cubano decidió cambiar de rumbo. El “dron furtivo no artillado”, indica el medio, despegó desde la Estación Aeronaval de Jacksonville, en Florida, y durante horas ha sostenido su visita en el mar Caribe.
El pasado lunes, el mismo IL-96-300 despegó de La Habana, también con destino Caracas, y no figuraba en las webs satelitales. Para estas, se trata en numerosas ocasiones de un “avión fantasma”, pues viaja con el radar apagado.
Una fuente conocedora reveló a 14ymedio que ese vuelo iba “lleno de militares” y suponía que “se van a quedar allá”. La misma persona contó que el vuelo se dirigía a recoger los cuerpos de los agentes fallecidos de la Isla durante el operativo estadounidense que se saldó con la captura del mandatario Nicolás Maduro y su mujer, Cilia Flores, pero esto no se concretó. Según se observa en Flightradar24, el cuatrimotor de Cubana también realizó un viaje a Venezuela ayer, sin que se conozca el motivo.
Utilizado normalmente para el transporte de altos cargos del régimen, militares y material relevante, puede estar siendo destinado a la repatriación de médicos cubanos repartidos en territorio venezolano. Este mismo jueves, el Ministerio de Salud informó de que “tras un periodo de interrupción logística, se ha logrado normalizar el flujo de retorno a Cuba de los profesionales de la salud que prestan servicios en la República Bolivariana de Venezuela”.
La nota, publicada en la prensa oficial, pretende “vender” la información como el simple inicio de unas merecidas vacaciones. Así, se dice que en los últimos meses de 2025, los viajes se vieron afectados “por dificultades en la transportación aérea, situación que se complejizó posteriormente con el cierre del espacio aéreo venezolano y la consiguiente suspensión de todos los vuelos comerciales”, y que por eso, se produjo una “acumulación temporal de colaboradores que habían concluido su compromiso laboral o a los que les correspondía su periodo de descanso” y que no habían podido regresar a Cuba.
Esta semana, prosigue el texto, “de manera organizada y progresiva, se han retomado los vuelos que permiten el regreso de estos trabajadores a su país”, pues “con el restablecimiento de las operaciones aéreas internacionales desde y hacia Venezuela, se activaron de inmediato los mecanismos para solventar el atraso acumulado”.
Aparte de que no todas las aerolíneas han restablecido sus vuelos con Venezuela, la nota no dice nada del principal cambio que ha sufrido el país caribeño en los últimos días, en los que el Gobierno estadounidense, tras capturar a Maduro, ha obligado a establecer un “gobierno de transición” con Delcy Rodríguez al frente.
La nueva situación pone en serio riesgo no solamente la supervivencia energética de la Isla, que depende del crudo que desde hace más de un cuarto de siglo le dona Caracas, sino la del propio régimen, imbricado en el Gobierno chavista hasta sus cimientos, como demuestran las identidades de los cubanos fallecidos en el operativo de EE UU y a pesar de las décadas de negación por ambas partes de la presencia de tropas de la Isla en Venezuela. Pertenecientes al círculo de protección de Maduro, la mayoría de ellos eran altos cargos de la Inteligencia cubana.