En presencia de Raúl Castro y Díaz-Canel, el régimen premia a los oficiales de su aparato de seguridad
Ascensos
El ascenso de Dorisbel Martín Ojeda a general de brigada coloca por primera vez a una mujer en el generalato del Ministerio del Interior
La Habana/El régimen cubano celebró este sábado el aniversario 65 del Ministerio del Interior con una cadena de ascensos y condecoraciones a oficiales del organismo, en actos encabezados por Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel. La ceremonia principal, presentada por la prensa oficial como homenaje a la “trayectoria” de los jefes del aparato de seguridad nacional, sirvió también para ratificar el papel central de ese cuerpo en la represión interna, la vigilancia política y el control de la población.
“Junto al General de Ejército y con motivo del aniversario 65 del glorioso Ministerio del Interior, participamos en actos de ascensos y condecoraciones a jefes y oficiales de destacada trayectoria”, escribió Díaz-Canel en X. El gobernante felicitó a los condecorados por su “obra noble y sacrificada”, fórmula habitual con la que el régimen presenta como servicio público las funciones de la Seguridad del Estado, la policía política, la contrainteligencia, las prisiones y la Policía Nacional Revolucionaria.
El nombre que más destaca en la jornada es el de Dorisbel Martín Ojeda, jefa de la institución en Sancti Spíritus, ascendida a general de brigada. La prensa oficial de la provincia confirmó el grado en una nota insólita, dedicada a la entrega de una canastilla al primer bebé nacido el 6 de junio. Allí se mencionó que la actividad coincidía con el aniversario de la entidad, el cumpleaños 95 de Raúl Castro y “el ascenso de la jefa del Ministerio del Interior en Sancti Spíritus, Dorisbel Martín Ojeda, al grado de general de brigada”.
Aunque los medios estatales no lo han destacado como el dato central de la jornada, perfiles oficialistas celebraron a Martín Ojeda como la primera mujer general del Interior. Lo verificable hasta ahora es que su promoción la coloca en el generalato de un organismo históricamente dominado por hombres y por cuadros formados en la represión política. La Fundación para los Derechos Humanos en Cuba la incluye en su base de datos de represores y la identifica como jefa o delegada del organismo en Sancti Spíritus desde 2016.
En Sancti Spíritus, Martín Ojeda ha encabezado actos de la Seguridad del Estado y de la Contrainteligencia. En marzo de 2024, el periódico Escambray la mostró imponiendo distinciones a “combatientes” durante una ceremonia de la Seguridad del Estado. En ese mismo acto fueron condecorados tres tenientes coroneles con “altas responsabilidades en el Órgano de Contrainteligencia”.
La provincia que dirige tampoco está al margen del mapa represivo. Durante el 11 de julio de 2021 hubo protestas en Sancti Spíritus y Trinidad. La prensa oficial reconoció entonces cinco procesos penales contra 11 personas, mientras organizaciones independientes documentaron condenas y hostigamiento posterior contra manifestantes. Entre los casos más conocidos están Luis Mario Niedas Hernández, condenado a tres años de cárcel por participar en las protestas, y Alexander Fábregas Milanés, opositor espirituano vinculado al 11J y castigado posteriormente con nuevas causas penales.
Los actos de ascenso se replicaron en varias provincias, aunque sin una lista nacional completa de promovidos
El premio a Martín Ojeda, por tanto, no parece responder a una provincia sin descontento, sino a una jefatura que ha logrado mantenerlo contenido, disperso y con bajo costo mediático para el régimen. Sancti Spíritus no fue uno de los epicentros nacionales del 11J, pero sí tuvo protestas, presos y vigilancia sobre opositores. En la lógica del poder cubano, esa combinación –conflictividad controlada y obediencia territorial– se premia.
Tras semanas fuera de la escena pública y ausente incluso de las tribunas abiertas organizadas en su honor por su cumpleaños 95, el general de Ejército reaparece dos días seguidos en actos cerrados y de perfil militar: primero en el Teatro Karl Marx, rodeado de la cúpula del régimen, y ahora en una ceremonia de ascensos y condecoraciones del Ministerio del Interior. Su retorno, lejos de las multitudes convocadas para celebrarlo, se produce solo bajo el resguardo de uniformes, mandos armados y estructuras de seguridad.
Los actos de ascenso se replicaron en varias provincias, aunque sin una lista nacional completa de promovidos. En Camagüey, el periódico Adelante informó del ascenso de Ismael Villalón Labañino a teniente coronel y de Yannier Ríos Gómez a mayor. Villalón dijo que el nuevo grado reforzaba su “honor” y su deber de seguir fiel a las enseñanzas de Fidel y Raúl Castro, mientras Ríos Gómez afirmó que el ascenso era un estímulo para asumir nuevas misiones “apegados siempre a los principios revolucionarios”.
En Las Tunas fueron mencionados Rolan Hernández Pérez, jefe del Interior en el municipio cabecera, ascendido a teniente coronel, y Yanisleydis Álvarez Bello, oficial de coordinación de la jefatura del órgano de investigación criminal, ascendida a capitana. Ambos declararon a la prensa local que el reconocimiento los comprometía a seguir defendiendo la patria “bajo cualquier circunstancia”, una frase que en el vocabulario oficial suele incluir la persecución de opositores, activistas y ciudadanos críticos.
En Granma, la prensa oficial dio cifras, pero no una nómina completa: 27 oficiales ascendidos a teniente coronel y 43 a mayor. En nombre de los ascendidos y condecorados habló la teniente coronel Mailen Martínez Olivera, aunque la nota no aclaró si ella misma figuraba entre los promovidos. En otras provincias, como Santiago de Cuba, Holguín, Villa Clara, Ciego de Ávila, Artemisa e Isla de la Juventud, los reportes se limitaron a hablar de “oficiales”, “combatientes” y “cuadros destacados”, sin transparentar sus responsabilidades específicas.
El régimen no premia una labor policial ordinaria, sino la fidelidad política de un cuerpo que funciona como primera línea de defensa del Partido Comunista. En las notas oficiales se repiten palabras como “lealtad”, “misiones”, “seguridad del Estado”, “orden interior” y “principios revolucionarios”. Son las claves de un sistema que confunde seguridad ciudadana con control ideológico.