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Raúl Castro aparece en público por primera vez desde su imputación penal en EE UU

Cuba

En el auditorio del Karl Marx, repleto de militares uniformados, Díaz-Canel celebró los 95 años del general y los 65 del Ministerio del Interior con una consigna totalitaria: “¡Raúl es Cuba, y a Cuba no se toca!”

Miguel Díaz-Canel –vestido de verde olivo– presentó al nonagenario general no solo como líder histórico, sino como fundador espiritual del aparato de seguridad cubano. / Cubadebate
14ymedio

06 de junio 2026 - 09:44

La Habana/Raúl Castro reapareció este viernes en La Habana vestido de uniforme militar y rodeado por la cúpula del poder cubano y sus fuerzas represivas, en un acto que el Gobierno presentó como homenaje por su cumpleaños 95 y por el aniversario 65 del Ministerio del Interior. La ceremonia, celebrada en el Teatro Karl Marx, es la primera aparición pública del general de Ejército desde que la Justicia estadounidense lo acusó penalmente en mayo por la muerte de los cuatro tripulantes de dos avionetas de Hermanos al Rescate, derribadas en 1996 en aguas internacionales. 

El ex gobernante no habló. Sentado en primera fila, hizo llegar un mensaje leído por el ministro y general de Cuerpo de Ejército Lázaro Alberto Álvarez Casas. En el texto, Castro felicitó a los “oficiales, combatientes, trabajadores civiles y estudiantes” de la institución, a la que definió como “un baluarte indispensable en la defensa de la soberanía y la tranquilidad de la nación cubana”. También elogió su “lealtad inquebrantable” y pidió, en el “momento histórico actual”, seguir trabajando con “orden, control y responsabilidad”. El mensaje cerró con una exhortación a “continuar defendiendo con honor y compromiso la obra de la Revolución y el futuro del país”.

Miguel Díaz-Canel –vestido de verde olivo– presentó al nonagenario general no solo como líder histórico, sino como fundador espiritual del aparato de seguridad cubano cuando tenía 27 años. Aquel Cuerpo de Servicio Secreto del Estado Mayor del Ejército Rebelde en el Segundo Frente Oriental Frank País, citó el gobernante, debía enfrentar “todo aquello que pueda afectar, comprometer o poner en peligro la seguridad de nuestras fuerzas rebeldes”.

Díaz-Canel afirmó que EE UU apunta contra Gaesa “porque sabe de su efectividad frente al permanente cerco económico” y porque son “notables las contribuciones de sus empresas al desarrollo socio-económico del país”

La escena parecía calculada menos para responder a Washington que para apelar, con urgencia, a la lealtad de las fuerzas internas. Díaz-Canel lo llamó “líder de la Revolución Cubana”, “maestro, guía e inspiración” de las Fuerzas Armadas y del Interior, y elevó la consigna de estos días a una fórmula totalizadora: “¡Raúl es Cuba, y a Cuba no se toca!”. El mensaje no solo buscaba blindar al viejo general frente a la presión exterior, sino recordarle al aparato militar y de seguridad que su fidelidad a Raúl equivale, en la narrativa oficial, a la defensa misma de la nación. 

La reaparición se produjo dos días después de que EE UU impusiera nuevas sanciones contra Díaz-Canel, su esposa Lis Cuesta, varios miembros del círculo familiar de los Castro y entidades del régimen, incluido el Ministerio del Interior y el de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Washington ya había intensificado en mayo su ofensiva contra el aparato económico y militar cubano, en particular contra Gaesa, el conglomerado controlado por los militares.

En ese contexto, Díaz-Canel dedicó una parte sustancial de su intervención a defender al Grupo de Administración Empresarial S.A. “El ataque al Gae no es casual, no es una campaña mediática más”, afirmó. Según el gobernante, Estados Unidos apunta contra ese sistema de empresas “porque sabe de su efectividad frente al permanente cerco económico” y porque son “notables las contribuciones de sus empresas al desarrollo socio-económico del país”. También negó que exista corrupción o enriquecimiento de la élite militar y atribuyó esas acusaciones a “otra gran mentira”, pese a los numerosos indicios sobre el manejo turbio de fondos multimillonarios por Gaesa. 

Lo que evitó decir, sin embargo, es que aquellos “infiltrados” eran cubanos residentes en Estados Unidos y que sobre el episodio pesa todavía una densa opacidad

“La reacción de varias empresas que abandonan Cuba por estos días es fruto de las medidas de coacción del Gobierno estadounidense”, dijo Díaz-Canel. El gobernante no mencionó por nombre a ninguna cadena, pero situó esas salidas dentro de una ofensiva mayor que, según él, busca cortar combustibles, inversiones, créditos, comercio, alimentos, medicinas e insumos básicos.

El discurso también recuperó el tono militar. Ante Raúl, mandos del Ministerio del Interior y jefes de las Fuerzas Armadas, Díaz-Canel recordó a los 32 cubanos “caídos en Venezuela el pasado 3 de enero”. Según su relato, aquellos hombres “salieron a combatir” pese al “factor sorpresa” y la “desproporción en armas y fuerzas” del enemigo. Su muerte, dijo, dejó “un mensaje claro de cómo actuaríamos millones de cubanos en la defensa de la patria, si llegara a ser agredida”.

A continuación aludió a otro episodio presentado por el Gobierno como prueba de infiltración armada. Cinco miembros de Tropas Guardafronteras, aseguró, neutralizaron a un equipo de diez hombres que pretendía asentarse en territorio cubano con “un considerable alijo de armas de guerra”. “¡Cinco vencieron a diez!”, exclamó, antes de destacar que el comandante de la embarcación, gravemente herido, “jamás abandonó su misión”. Lo que evitó decir, sin embargo, es que aquellos “infiltrados” eran cubanos residentes en Estados Unidos y que sobre el episodio pesa todavía una densa opacidad. 

Díaz-Canel recordó el “contraplán” llamado Candela, que permitió “preservar la vida de Raúl y desenmascarar públicamente” a Washington. / Cubadebate

El cierre llevó la ceremonia hasta Guantánamo. Díaz-Canel evocó la Operación Patty, un supuesto plan de la CIA de 1961 para asesinar a Raúl Castro en Santiago de Cuba y simular un ataque contra la Base Naval estadounidense, con el objetivo de justificar una intervención militar. Según el gobernante, el recién creado Ministerio del Interior desmontó aquella operación mediante un “contraplán” llamado Candela, que permitió “preservar la vida de Raúl y desenmascarar públicamente” a Washington.

La alusión está relacionada directamente con un hecho reciente. El pasado 29 de mayo, el jefe del Comando Sur de EE UU, general Francis Donovan, se reunió en el perímetro de la Base Naval de Guantánamo con el general Roberto Legrá Sotolongo, jefe del Estado Mayor General y viceministro primero de las FAR. Según los reportes, ambas partes trataron temas de seguridad operacional y acordaron mantener canales de comunicación.

Díaz-Canel conectó así pasado y presente, en un discurso de tono crispado y gestualidad nerviosa. La Operación Candela, el enclave de Guantánamo, los 32 muertos en Venezuela, la lancha interceptada, las sanciones, la salida de empresas y la falta de combustible fueron integrados en un mismo relato de plaza sitiada. “Si la patria es atacada, responderemos en legítima defensa”, advirtió. “Y si intentan entrar, que no quepan dudas: ¡habrá combate decidido y firme!”.

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