Razones de Cuba incumple la ley al difundir la imagen del menor Jonathan Muir sin consentimiento
Menores
El padre del adolescente acusa a las autoridades de engañar y denigrar a su hijo
Madrid/El malestar de Elier Muir Ávila, padre del adolescente de 16 años Jonathan Muir Burgos, detenido por participar en la multitudinaria manifestación del pueblo avileño de Morón el pasado 13 de marzo, escaló este miércoles después de ver la utilización de las imágenes del menor por la plataforma oficialistaRazones de Cuba, que incumple la legislación cubana.
La plataforma publicó este miércoles una fotografía del adolescente en prisión tocando el piano acompañada de un texto en el que acusaba al “cluster subversivo y los operadores políticos financiados por el gobierno de Estados Unidos” de mentir por sostener que el joven está enfermo. “Ahora preguntamos, con la lógica en la mano: si de verdad estuviera tan mal, si tuviera el sistema inmunológico tan destruido como falsamente denuncian, si se estuviera muriendo de dishidrosis, parasitismo intestinal y chinches… ¿Cómo es que tiene fuerzas para estar ahí, de pie, tañendo un piano en una actividad cultural? ¿Cómo un chico en las puertas de la muerte participa en un concierto benéfico en la prisión? ¿Cómo reparte sonrisas mientras mueve las manos con esa precisión?”, exponía.
En un mensaje enviado a Cubanet, el padre del joven asegura que las imágenes fueron tomadas en un contexto de engaño. Le prometieron “un día de visita como premio”, afirmó, “Lo utilizaron, le tiraron foto, le grabaron video, le grabaron hasta el grupo de sangre al que pertenece el muchacho para hacer estas cosas horrendas. Los denuncio, a todos ellos los denuncio. Y eso tiene que ver también con las autoridades del penal”, sostuvo Muir Ávila tras calificar la difusión de la fotografía “una gran mentira, una gran falacia”.
El hombre, que es pastor de la iglesia evangélica Tiempo de Cosecha, reivindicó a su hijo como una persona en cuyo barrio se tiene de él “el mejor criterio y la mejor opinión”. Muir Ávila acusó a las autoridades cubanas de intentar crear “un perfil muy denigrante, como un delincuente, como un vándalo y un criminal. Para encausarlo e incriminarlo”.
“Por favor, le pido al mundo entero (…) que no permita tal injusticia, que mi niño no es un delincuente; mi niño es un adolescente, un niño pasando adolescente que está bien enfermo y que necesita ser liberado ya para ser tratado”, insistió.
En una línea similar se manifestó Yurisel Montes de Oca –que se considera hermano del joven–, aunque su testimonio difiere ligeramente del de Muir Ávila. Según su versión, Jonathan toca el piano en prisión animado por la propia familia “para despejar su mente”, lo que no significa que no pregunte “desesperado cuándo lo van a sacar”, ni “las veces que, por la mala digestión de la pésima comida que le dan, le provocan vómitos y diarrea” o las que dice que pasa hambre. “Él se negó a que lo grabarán”, añade.
“Tocar piano no quita la verdad de una enfermedad crónica que, sin tratamiento, puede complicarse”, sostiene frente a la insistencia de Razones de Cuba, que menciona la palabra piano hasta cuatro veces en el post.
Para la plataforma oficialista –que no entra en el hecho de que el joven esté en una prisión de máxima seguridad desde hace casi dos meses por una protesta–, el hecho de que el joven haya realizado una actividad recreativa “demuestra lo que Cuba ha venido denunciando desde hace años: el cluster subversivo y sus operadores no son confiables y carecen de credibilidad alguna. Venden noticias falsas con el fin de mancillar la imagen de nuestro país”.
La difusión de esa fotografía, en todo caso, contraviene cuatro normas aprobadas por el Gobierno de Miguel Díaz-Canel, empezando por la propia Constitución, que consagra en el artículo 48 el derecho a la “intimidad, el honor y la propia imagen”, y menciona en el 86 el deber del Estado de brindar protección a los menores.
Más concreto es el Código de las Familias, aprobado en 2022, que deja claro que los padres o tutores son los custodios de la imagen y un tercero no puede difundirla sin su consentimiento. Lo mismo que indica la ley de comunicación social de 2023, que incide en la protección de los menores a la hora de difundir su imagen en redes sociales, e incluso el Código Penal. Esta ley castiga a quien “con el propósito de conocer, fuera de los casos autorizados por la ley, o de afectar la intimidad o la imagen, voz, datos o identidad de otra persona, sin su consentimiento, obtenga, facilite, reproduzca, divulgue, transmita o mantenga en su poder grabación o reproducción de sonido, foto o vídeo, mensajes, datos o cualquier otra información de carácter personal o familiar, agravado si se trata de menores”.
Hace solo unos días, el oficialista Cubadebatepublicó un extenso texto para acusar al medio Cibercuba de usar imágenes de menores para “explotar discursivamente a la infancia como recurso narrativo de alto impacto”. En el texto se rechazaba la difusión de fotografías de niños pasando penalidades para ganar dinero y, a la vez, imponer una narrativa contraria al régimen. Además, se dejaba muy claro que “a la luz de las normas cubanas hoy vigentes, [esto] ofrece indicios sólidos de una práctica que puede constituir violación del derecho a la imagen y a la dignidad de niños, niñas y adolescentes”.