El régimen cubano se queja de que las sanciones de EE UU frenan las reformas económicas en la Isla
Cuba-EE UU
El viceministro de Relaciones Exteriores Carlos Fernández de Cossío rechaza que Cuba pudiera ceder su riqueza mineral a Estados Unidos, como Venezuela hizo con su petróleo
La Habana/El Gobierno cubano sostiene ahora que las sanciones de Estados Unidos están impidiendo que prosperen las reformas económicas con las que intenta dar mayor espacio al sector privado y al mercado. Así lo afirmó el viceministro de Relaciones Exteriores Carlos Fernández de Cossío en una entrevista con la agencia Bloomberg, en la que también rechazó que La Habana pudiera ofrecer a Washington el acceso a sus recursos minerales siguiendo el camino emprendido por la Venezuela de Delcy Rodríguez.
“Si Estados Unidos reduce la presión, esas transformaciones en Cuba pueden avanzar mucho y volverse verdaderamente irreversibles, que es nuestro objetivo y, en teoría, lo que Estados Unidos quiere que suceda”, afirmó el diplomático en una conversación con el periodista David Gura, de Bloomberg This Weekend.
De Cossío se refiere al paquete de 176 medidas con el que el Gobierno pretende modificar algunos de los pilares de una economía que lleva años en crisis, otorgando más espacio al sector privado, descentralizando algunas decisiones y ampliando determinadas operaciones en divisas. El propio vicecanciller había admitido días antes que La Habana desconoce cuál será el resultado de esas transformaciones. “No podemos saber cuál será el resultado final, pero debemos hacer algo para modificar la realidad actual”, dijo entonces.
“Los recursos de Cuba pertenecen al pueblo”, afirmó. “Nuestro Gobierno no tiene derecho a privarlos de ellos y entregárselos a otro país”
En esta ocasión, sin embargo, responsabilizó a Washington de dificultar el proceso. Según De Cossío, las reformas no pueden desplegar todo su potencial mientras Estados Unidos mantiene lo que describió como una política de “opresión y asfixia” contra la población cubana.
El vicecanciller respondió también a Donald Trump, que esta semana calificó a Cuba de “Estado fallido” durante su intervención ante Naciones Unidas. “Dijo que Cuba es un Estado totalmente fallido, pero en la misma frase afirma que Estados Unidos está ejerciendo más presión que nunca. Es decir, reconoce que la presión estadounidense es la causa del fracaso”, replicó De Cossío.
Uno de los momentos más significativos de la entrevista llegó cuando Bloomberg preguntó al funcionario por la posibilidad de que Cuba siguiera el modelo venezolano y ofreciera a Estados Unidos acceso privilegiado a sus recursos naturales. De Cossío descartó de plano una fórmula similar para los yacimientos cubanos. “Los recursos de Cuba pertenecen al pueblo”, afirmó. “Nuestro Gobierno no tiene derecho a privarlos de ellos y entregárselos a otro país”.
“Aliado es una palabra demasiado fuerte”
La declaración llega en un momento particularmente sensible para la minería cubana. La canadiense Sherritt International suspendió en mayo su participación directa en sus negocios conjuntos de níquel y cobalto en la Isla y negocia actualmente una recapitalización con la firma estadounidense Gillon Capital, que podría llegar a controlar el 55% de la compañía. La operación sigue condicionada por las autorizaciones regulatorias y por antiguas reclamaciones sobre propiedades nacionalizadas después de 1959.
El diplomático también marcó distancia con Venezuela, durante décadas el principal socio político y energético de La Habana. Preguntado por Bloomberg si Cuba todavía considera al país sudamericano un aliado, contestó: “Aliado es una palabra demasiado fuerte”.
De Cossío también mostró recelos ante otro fenómeno aparentemente contradictorio: mientras Washington endurece las sanciones contra el Gobierno cubano, han aumentado los cargamentos estadounidenses destinados fundamentalmente al naciente sector privado de la Isla.
La Habana, dijo el vicecanciller, recibe positivamente esas mercancías, aunque considera insuficiente su volumen para satisfacer la demanda. Acto seguido atribuyó una intención política al comercio. “Es evidente que Estados Unidos busca generar una situación de dependencia”, afirmó. “No queremos ser dominados por ningún otro país”.
Las declaraciones coinciden con un notable aumento del movimiento comercial desde puertos estadounidenses hacia Cuba. Unos 45 buques han realizado más de 200 viajes a la Isla durante 2026, con cerca de 327.000 toneladas de mercancías hasta finales de agosto. Entre enero y julio, las exportaciones estadounidenses a Cuba alcanzaron unos 674 millones de dólares, un 61,8% más que en el mismo período de 2025.
“Queremos llegar a una solución con Estados Unidos lo antes posible"
Pese al deterioro de las relaciones, De Cossío aseguró que La Habana no quiere esperar a que un eventual cambio en el equilibrio político estadounidense después de las elecciones legislativas de noviembre modifique la política hacia la Isla. Algunos cubanos, admitió, esperan que una victoria demócrata en el Congreso reduzca la presión de la Administración de Trump, pero calificó esa posibilidad de “ilusión”.
“No podemos quedarnos de brazos cruzados”, dijo. “Queremos llegar a una solución con Estados Unidos lo antes posible. Y lo que suceda internamente en Estados Unidos no tendrá una repercusión real en Cuba”.
Las conversaciones entre ambos gobiernos están, según el vicecanciller, prácticamente paralizadas. Aun así, descartó que la presión económica pueda provocar por sí sola la caída del Gobierno cubano y defendió una salida negociada.
“Agradeceríamos una solución”, señaló. Y admitió que esa eventual fórmula podría quedar “lejos de lo que queremos, pero menos de lo que algunas personas en Estados Unidos podrían esperar”.