En respuesta a las quejas de Vietnam, Cuba promete políticas preferenciales para sus empresas

Vietnam

Hanói pide menos burocracia, más petróleo y menos trabas para manejar sus cuentas bancarias

La viceministra cubana de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Deborah Rivas Saavedra, en su vivita al país asiático.
La viceministra cubana de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Deborah Rivas Saavedra, en su visita al país asiático. / The gioi
14ymedio

30 de agosto 2025 - 12:27

La Habana/La influencia de Vietnam en la economía cubana sigue creciendo al amparo del Gobierno cubano, que hace todo lo posible por atraer inversión extranjera. Esta vez, la expansión ha sido hacia la industria farmacéutica con la creación de la empresa mixta Genfarma, con sede en el país asiático, producto de un acuerdo entre BCF S.A. –una entidad del grupo estatal BioCubaFarma– y la vietnamita Genfarma Holdings. 

Según el comunicado de BioCubaFarma reproducido por la prensa oficial, el objetivo de esta empresa es producir medicamentos de alta tecnología para ambas naciones y exportarlos a otros países, especialmente en Asia. Según La Habana, que no renuncia a su autoimpuesto calificativo de potencia médica, se trata de “un modelo de cooperación Sur-Sur con vocación internacional” y que permitirá “llevar tecnología médica cubana de vanguardia a Vietnam”.

Aún así, es llamativo que la empresa se enclave en Vietnam y no en la Isla, fuera del alcance de los burócratas cubanos y bajo el ojo avizor de los vietnamitas, que ya en otras ocasiones se han quejado de que sus negocios con La Habana suelen irse a pique o no tienen suficientes libertades financieras. 

En una visita reciente a Hanói –previa a la llegada de Miguel Díaz-Canel entre el próximo 31 de agosto y el 2 de septiembre–, la viceministra cubana de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Deborah Rivas Saavedra, fue la encargada de calmar las aguas asegurando que Cuba “está abierta y lista” para adoptar medidas que faciliten los proyectos de inversión vietnamita. En un encuentro con las autoridades locales, la funcionaria también mencionó que se pondría en marcha un mecanismo de asistencia a las empresas vietnamitas y prometió políticas preferenciales, aunque sin entrar en detalles concretos.

Deborah Rivas Saavedra fue la encargada de calmar las aguas asegurando que Cuba “está abierta y lista” para adoptar medidas que faciliten los proyectos de inversión vietnamita

Por su parte, el viceministro vietnamita de la Construcción, Nguyen Tuong Van, se quejó abiertamente de que “las dificultades internas de Cuba han tenido un impacto significativo en el progreso y la eficacia de los proyectos” que han desarrollado en la Isla, y mencionó como ejemplos de esas trabas los apagones, la escasez de petróleo, la falta de materias primas, la escasez de liquidez de los bancos y la burocracia excesiva. Más que una propuesta, el funcionario dio una advertencia: el Gobierno cubano debe crear un entorno más flexible para las empresas vietnamitas.

Sin embargo, las relaciones bilaterales hasta ahora muestran una tendencia difícil de ignorar. Vietnam invierte, dirige y cosecha escasos frutos, mientras Cuba apenas entrega recursos y se desentiende de los negocios. O al menos así era hasta hace poco, cuando las reclamaciones de Agri VMA –una compañía vietnamita asentada en Mariel– obligaron al Gobierno cubano a ser más flexible para no perder los beneficios de esa cooperación.

Desde su llegada al país, Agri VMA ha sido la beneficiaria de varios cambios de política de La Habana: la empresa fue la primera extranjera en obtener tierras en usufructo e incluso obtuvo permiso para contratar de forma directa a sus trabajadores. Sus cultivos de arroz también han reportado buenos números en las últimas semanas, un evento sin precedente para otras compañías vietnamitas que incluso decidieron abandonar la Isla tras chocar contra la pared de la improductividad cubana.

Desde su llegada al país, Agri VMA ha sido la beneficiaria de varios cambios de política de La Habana

A finales de julio, 14ymedio reseñó el contenido de una carta que la empresa envió tres ministros del Gobierno cubano en 2024 solicitando poder acceder a 300.000 dólares congelados en una cuenta del Banco Financiero Internacional. La parte vietnamita aseguraba que necesitaba esos fondos para importar materias primas y mantener su producción, que se había reducido al 10% debido a la escasez de insumos, y le recordaba su papel como proveedor de pienso animal.

Los viajes a Vietnam de la viceministra Rivas Saavedra y del propio Díaz-Canel son indicios de que las presiones de Hanói empiezan a surtir efecto a cambio de nuevas inversiones en el turismo, la energía y, ahora, la industria farmacéutica.

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