Varadero, ciudad muerta

Turismo

Sin agua, sin electricidad y con muy pocos turistas, muchos hoteles cerraron sus puertas y despidieron a miles de trabajadores

El viento y los ocasionales cocheros azuzando a sus caballos son los únicos sonidos que acompañan el ocaso de Varadeero, alguna vez considerada la mejor playa de las islas caribeñas.
El viento y los ocasionales cocheros azuzando a sus caballos son los únicos sonidos que acompañan el ocaso de Varadeero, alguna vez considerada la mejor playa de las islas caribeñas. / 14ymedio
Pablo Padilla Cruz

15 de marzo 2026 - 08:15

Varadero (Matanzas)/Si hay sectores donde se refleja más dolorosamente la profunda crisis que vive actualmente Cuba son precisamente los que alguna vez fueron la columna vertebral de su economía. Así el turismo, que, con la suspensión de vuelos por la falta de queroseno, amenaza con convertirse en el mismo cadáver en que ha desembocado la zafra azucarera.

Uno de los lugares más afectados ha sido el principal destino internacional de la Isla, Varadero. A lo largo de la última década, el balneario de Matanzas se enorgullecía de recibir más de un millón de viajeros anualmente, pero esa cifra se ha reducido drásticamente. Hoy, se enfrenta a un descenso del 70%, una cifra que muchos trabajadores del sector nunca imaginaron experimentar.

Hotel Los Delfines, en la calle 32 de Varadero, cerrado.
Hotel Los Delfines, en la calle 32 de Varadero, cerrado. / 14ymedio

"Varadero es un caos ahora mismo", dice un trabajador del hotel Los Delfines, en la calle 32 de la ciudad. "No hay agua en esta zona, la electricidad se va constantemente, y por eso decidieron cerrar el hotel y concentrar a los turistas en el hotel Club Tropical". El cierre de alojamientos y la “compactación” de visitantes en otros hoteles ha sido una de las medidas tomadas por el régimen a raíz del bloqueo de toda entrada de combustible a la Isla después de la intervención de Estados Unidos en Venezuela, el pasado 3 de enero, y la posterior amenaza de Donald Trump a terceros países que envíen petróleo a Cuba.

Las palabras del empleado son ejemplo de la difícil situación que vive todo el sector. "Al principio nos traían hasta el hotel, y nos quedábamos tres días trabajando, después nos mandaban a casa por tres días más. Pero pronto comenzaron a decirnos 'ya no vengas más'. Así, pasaba un mes sin que me llamaran a trabajar nuevamente", explica. Esta situación se ha vuelto común en muchos de los hoteles, donde los empleados son enviados a casa sin previo aviso, con la esperanza de ser llamados nuevamente cuando la situación lo permita.

Café vacío en el céntrico Boulevard de Varadero (Matanzas).
Café vacío en el céntrico Boulevard de Varadero (Matanzas). / 14ymedio

La incertidumbre es palpable. Este trabajador, que prefiere no dar su nombre, expresa que las opciones laborales en este contexto son pocas. "Me ofrecieron trabajos en Comunales o de guardia en el cementerio de Matanzas, pero no es lo que estudié. Es un trabajo que ni los desempleados quieren tomar, y lo peor es que te lo presentan como si fuera una solución", dice con frustración.

Maday, una dependiente de un café céntrico en Varadero, también relata su experiencia con una mezcla de resignación y preocupación. "Afortunadamente, todavía puedo trabajar, pero la afluencia de clientes es cada vez menor. Los cubanos, que antes nos ayudaban en un día malo, ya casi no vienen. Además, tengo que gastar 200 pesos para llegar a Varadero desde Cárdenas, y otros 500 en un carro eléctrico para regresar a casa por la tarde", cuenta. Esto implica un gasto diario de 700 pesos, que difícilmente se compensa con las propinas que recibe. Los turistas, simplemente, no son suficientes para mantener el flujo de ingresos.

Bar The Beatles, en el Parque Josone de Varadero (Matanzas).
Bar The Beatles, en el Parque Josone de Varadero (Matanzas). / 14ymedio

"Si quieres ser 'interrumpido' [trabajar por días específicos], las opciones laborales que te ofrecen son en un organopónico o en comunales", añade Maday, que lamenta: “Me ofrecen estos puestos solo para cumplir con el papeleo, pero en realidad no tengo opciones”.

En paralelo, los grupos de compraventa en redes sociales de ciudades como Matanzas y Cárdenas han visto multiplicarse la demanda de trabajo. Dependientes, cocineros, DJ y artesanos intentan abrirse paso en un mercado saturado, buscando sobrevivir en la incertidumbre del sector privado. Sin embargo, la situación se complica aún más cuando se trata de los trabajadores de las ferias de artesanía, que históricamente han dependido del turismo para sustentar su labor.

Raúl, un artista plástico que lleva casi dos décadas trabajando en la artesanía, lamenta la crisis que atraviesa su sector. "He visto momentos buenos y malos a lo largo de los años, pero lo que estamos viviendo ahora es algo inédito", asegura. "Con el covid-19, sabíamos que la situación iba a mejorar algún día, pero ahora estamos enfrentando una crisis sin solución a corto plazo". Al igual que otros trabajadores del sector, Raúl observa que las ferias de artesanía de Varadero, que antes solían recibir a miles de turistas, ahora están desiertas. "Varadero se adaptó para recibir a más de un millón de extranjeros anuales, pero ahora ni siquiera llegan doscientos cincuenta mil. Los pocos que sobreviven son los que tienen mesas dentro de los hoteles", señala.

Puestos de artesanías del Fondo Nacional de Bienes Culturales, en Varadero.
Puestos de artesanías del Fondo Nacional de Bienes Culturales, en Varadero. / 14ymedio

La competencia ha aumentado significativamente entre los artesanos, lo que hace aún más difícil generar ventas. "Cuando aparece algún turista, somos tantos compitiendo que apenas logramos resolver algo", comenta Raúl. Y, para colmo, el Fondo Nacional de Bienes Culturales, que gestiona los espacios para las ferias, exige pagos por el uso del espacio, una carga más para los ya empobrecidos trabajadores del sector.

Beatriz, una turista española que lleva diez años regresando a Varadero, también ha sido testigo de la crisis que azota a la Isla. "Sabía que la situación era difícil, pero no pensé que fuera tanto", comenta. Bea, como la llaman los trabajadores del hotel Cuatro Palmas, se considera casi parte de la familia en Varadero, pues ha regresado año tras año. "Esta playa es la mejor del mundo, pero la situación se ha vuelto insostenible. La electricidad se va demasiadas veces, y he tenido que traer hasta huevos de España", comenta con frustración.

Hotel Barlovento, en Varadero, también cerrado.
Hotel Barlovento, en Varadero, también cerrado. / 14ymedio

Beatriz también señala un cambio en la relación con los cubanos. "Ya no me ven aquí como una extranjera, sino como un cajero automático", dice con pesar. "Da igual lo que regale, siempre quieren más". La cordialidad y el ambiente amistoso que solía sentir en la Isla se han visto eclipsados por la desesperación de quienes dependen del turismo para subsistir. "No sé si regresaré el próximo año. Si lo hago, será por menos tiempo, o quizás cambie de destino", concluye, dejando entrever que la crisis ha marcado el fin de su relación con Varadero.

La ciudad, que alguna vez fue la locomotora de la economía cubana, yace hoy casi vacía. Los edificios están a medio reparar, la falta de agua potable y electricidad es una constante, y solo unos pocos habitantes caminan por sus calles, antes abarrotadas de turistas. Los hoteles, hostales particulares y centros recreativos permanecen cerrados en su mayoría. La risa de los turistas ha quedado atrás, y el bullicio de los trabajadores regresando a sus hogares se ha apagado. Ahora, el viento y los ocasionales cocheros azuzando a sus caballos son los únicos sonidos que acompañan el ocaso de lo que alguna vez fue considerada la mejor playa de las islas caribeñas.

Entrada a Varadero, en Matanzas.
Entrada a Varadero, en Matanzas. / 14ymedio

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