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Rescates literarios han marcado el mes de abril en el sector editorial cubano

Libros

  • Reeditan los poemas de José Mario, "testimonio del más intenso dolor", y la novela de Daína Chaviano, 'El hombre, la hembra y el hambre'
  • Rafael Bordao publica 'La herida que permanece', un documento emocional sobre la ruptura de los vínculos familiares
 

Mientras en Cuba la producción sigue limitada, fuera del país se multiplican las publicaciones, reediciones y presentaciones. / Collage
14ymedio

10 de mayo 2026 - 08:56

La Habana/Abril fue un mes de rescates. Reediciones, memorias y libros que miran hacia atrás dominaron el panorama editorial vinculado a Cuba, como si la literatura estuviera empeñada en reconstruir una memoria fragmentada por el exilio, la censura y la precariedad económica. En un tiempo marcado por la urgencia cotidiana, varios autores apostaron por recordar, documentar y preservar lo que el paso del tiempo amenaza con borrar.

Uno de los acontecimientos más significativos del mes fue la aparición de la tercera edición del poemario No hablemos de la desesperación (Betania, 2026), del escritor cubano José Mario (1940-2002), una obra que regresa a los lectores con la fuerza de un testimonio histórico y literario. Publicado originalmente en Madrid en 1970, en pleno contexto de exilio, el libro recoge poemas escritos entre 1965 y 1967, en una etapa marcada por la represión política y la ruptura personal.

"Estos poemas fueron escritos en Cuba de 1965 a 1967 y salieron conmigo al exilio en febrero de 1968", puntualizó en su momento José Mario. "Fueron los únicos poemas que saqué de Cuba y se publicaron en el año 1970 en España. Atrás quedaron mis otros libros publicados, patria, casa, biblioteca, y esos años en los que me encontré sometido a una intensiva vigilancia y persecución".

La narrativa también tuvo su espacio en abril con la reedición de la novela 'El hombre, la hembra y el hambre', de Daína Chaviano

El prólogo, de la poeta cubana Isel Rivero, define el libro como "el testimonio del más intenso dolor, dolor ante la deshumanización de la sociedad que ya carcomía a la Isla y el desgarramiento de una relación amorosa interrumpida". En tiempos en que el exilio vuelve a ser experiencia cotidiana para miles de cubanos, el retorno de este título adquiere un nuevo significado, casi como si dialogara con la actualidad.

La narrativa también tuvo su espacio en abril con la reedición de la novela El hombre, la hembra y el hambre, de Daína Chaviano, presentada el sábado 25 en el teatro del Koubek Center del Miami Dade College. Considerada una obra clave de la literatura cubana contemporánea, la novela vuelve a circular en un contexto donde la ficción distópica parece menos imaginaria que hace tres décadas.

Por su parte, La herida que permanece, de Rafael Bordao, documenta, con tono testimonial y vocación ensayística, las fracturas acumuladas por la sociedad cubana en más de seis décadas de régimen. Estructurado en 42 capítulos breves, casi viñetas, el libro combina memoria personal, reflexión política y denuncia moral para trazar una narrativa sobre la diáspora y sus desgarraduras, desde la separación familiar hasta la transformación de la cultura en instrumento de control ideológico. Bordao, escritor de larga trayectoria fuera de la Isla, adopta una voz que alterna entre la introspección y el alegato, en un texto concebido como advertencia y balance histórico.

Un documento emocional sobre la ruptura de los vínculos familiares bajo un sistema político que convirtió la distancia en norma

Más allá de su tono combativo, el volumen destaca por el énfasis en el exilio como experiencia vital prolongada y en la persistencia de una herida que, lejos de cerrarse, se transmite de generación en generación. El capítulo final, presentado como una carta dirigida a su hija, y simbólicamente a Cuba, condensa esa dimensión íntima del destierro y convierte el libro en un documento emocional sobre la ruptura de los vínculos familiares bajo un sistema político que convirtió la distancia en norma.  

En el ámbito de la memoria cultural, el humorista e investigador Pepe Pelayo anunció la publicación de Memoria biográfica del humor cubano, un volumen que reúne más de quinientas síntesis biográficas de creadores fallecidos vinculados al humor en distintas manifestaciones artísticas: literatura, teatro, cine, radio, televisión o música. El libro incluye, además, entrevistas a familiares de figuras emblemáticas como Enrique Arredondo, Reynaldo Miravalles o Juan Padrón.

Lejos de ser una enciclopedia, la obra se presenta como un ejercicio de rescate cultural. En un país donde el humor ha sido históricamente un mecanismo de resistencia, documentar esa tradición equivale a preservar una parte esencial de la identidad nacional. El propio autor subraya que conservar la memoria del humor es también defender la capacidad de un pueblo para reír y pensar incluso en tiempos difíciles.

En un contexto de migraciones constantes, esa mirada hacia el origen adquiere una dimensión casi testimonial

La poesía volvió a aparecer en el panorama editorial con la publicación de Cuaderno de l’Empordà, del poeta pinareño José Félix León, editado por el sello Bokeh bajo la dirección del crítico Waldo Pérez Cino. El libro recoge textos que combinan evocación autobiográfica y paisaje emocional, con referencias a lugares como La Coloma o la playa de Las Canas, escenarios de la infancia del autor.

El volumen se presenta como una forma de autoficción poética, donde el recuerdo se convierte en materia literaria y el territorio natal se transforma en un espacio simbólico. En un contexto de migraciones constantes, esa mirada hacia el origen adquiere una dimensión casi testimonial.

Abril, en resumen, dejó un panorama editorial marcado por contrastes. Mientras en Cuba la producción sigue limitada por la crisis energética y la escasez de recursos, fuera del país se multiplican las publicaciones, reediciones y presentaciones que mantienen en movimiento la literatura cubana. Esa dualidad define hoy el mapa cultural: un archipiélago de libros dispersos por el mundo, unidos por la memoria, el idioma y la necesidad de contar una historia que aún está en desarrollo.

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