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¡Ahí viene el ‘paquete’, tún, tún!

Una investigación ha revelado que entre las principales formas de consumo cultural en Cuba se encuentran la televisión, compartir con amigos y escuchar música

Un portal de Pinar del Río de venta independiente de audiovisuales. (JUAN CARLOS FERNÁNDEZ)
Orlando Palma

05 de enero 2015 - 15:00

La Habana/Un programa especial de la televisión cubana bajo el título Me dicen Cuba abordó este domingo cuestiones del "consumo cultural en el siglo XXI", con especial énfasis en el conocido paquete semanal de audiovisuales que se distribuye de manera ilegal a lo largo del país. Algunos especialistas respondieron a cuestiones que fueron desde los gustos musicales hasta la necesidad de imponer la política cultural al sector privado y turístico.

Los resultados de una investigación realizada por el Centro Juan Marinello han revelado que entre las principales formas de consumo cultural en Cuba se encuentran "la televisión, compartir con amigos y escuchar música". Pedro Emilio Moras, investigador de esa entidad, aseguró que "la forma principal de participar la población cubana en la cultura es como público, como beneficiaria de ofertas, de acciones organizadas por instituciones culturales". Aunque también aseguró que "reconocemos que las casas donde vivimos (...) son escenarios idóneos para el devenir cultural de las personas, incluso en nuestra realidad es el espacio por excelencia".

Justamente en el interior de los hogares, fuera del control de los supervisores culturales y alejado de las tijeras de la censura, tiene vida el paquete. Las cifras de la audiencia perdida por la televisión oficial nunca se hacen públicas, pero, en vista de la preocupación que muestran sus funcionarios, el fenómeno de paquetización de la sociedad cubana debe alcanzar índices significativos.

Me dicen Cuba enfatizó en que el país "vive un momento de transformaciones no solo en lo económico, sino también en lo social. Los establecimientos que pertenecen al sector no estatal han tomado sus propias iniciativas a la hora de animar su entorno". Según el reporte, surge entonces "el cuestionamiento de cómo estas entidades se acogen o no a la política cultural del país".

No se trata solo del tiempo -cada vez mayor- que invierte la gente en consumir materiales de su elección en detrimento de la cartelera televisiva, sino en el impacto social que tienen los espacios privados en la formación del gusto y la distribución musical y audiovisual. Para disminuir esa influencia el crítico e investigador teatral Jaime Gómez Triana instó a que "la política cultural del Gobierno sea no solo una política para las instituciones del Ministerio de Cultura, sino que sea una política cultural que regule la manera en la que se producen esas ofertas en otros espacios".

En entrevistas realizadas en la calle, varias personas refirieron sus experiencias como consumidores del paquete. Los criterios favorables señalaron como ventaja de este tipo de consumo cultural que da una mejor información de lo que ocurre "en el ámbito internacional". Entre los factores que han propiciado el aumento de la distribución alternativa de audiovisuales, fue señalado el deterioro de las salas de cine que hacen de la oferta doméstica un sucedáneo de los espacios públicos. La visión de que este compendio de audiovisuales es "solo telenovela y reality show" fue rebatida por diferentes encuestados que refirieron el carácter didáctico e instructivo de algunos materiales como los documentales realizados por Discovery Channel, además de los cursos de maquillaje, gastronomía y manualidades que se incluyen en el también llamado combo.

El deterioro de las salas de cine y una mejor información internacional están entre los factores que han propiciado el aumento de la distribución alternativa de audiovisuales

Fernando Rojas, viceministro de cultura, criticó en una entrevista a quienes confeccionan y distribuyen el paquete por ser "personas que actúan estrictamente por su cuenta y tienen una red que distribuye ese material que se actualiza periódicamente y que se hace al margen de las instituciones y de las regulaciones para el trabajo por cuenta propia". A juicio de Rojas, "el paquete se hace para alimentar la ilusión de que las personas están escogiendo (...) en realidad, en cierto sentido, y subrayo en cierto sentido, esa idea de que se escoge es un espejismo".

A pesar del pavor que muestran las instituciones culturales ante el avance de estas formas de consumo autodirigido, Rojas considera que "el que está hablando tanto del tema del paquete, el famoso paquete, del susodicho paquete coloca su importancia a un nivel más elevado del que yo creo que realmente tiene". Para el viceministro, "en la medida en que avancemos hacia una mayor penetración en Internet, y vamos a avanzar, vamos a avanzar con toda certeza cada vez más, la gente irá a seleccionar en la red directamente y no tiene porqué depender de un intermediario. El paquete va a tener vida limitada a mi juicio".

Fabio Fernández, director de contenido y programación del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), explicó que entre los grandes atractivos del paquete está que "las personas pueden ver y escuchar lo que estimen pertinente en el momento en que lo estime pertinente". El hecho de que "no hay una relación directa entre los tiempos del horario de transmisión y el momento en que la persona decide ver algo" hace que muchos se decanten por esta opción que no los ata frente a la pantalla en un determinado horario de transmisión. Para recuperar a los espectadores que ha perdido la televisión nacional, el funcionario apuesta por "ofrecer cada vez más productos de alta calidad".

Sin embargo, la fórmula para mejorar la factura de la programación oficial se encuentra ante las dificultades de los pocos recursos para adquirir legalmente materiales extranjeros o sacar adelante las producciones nacionales. La televisión cubana se ha quedado a la zaga en cuanto a factura, dinamismo y actualización de temáticas. Un industria que fue pionera en América Latina y el mundo ha venido padeciendo el hecho de que series y novelas realizadas en México, Colombia y Brasil le arrebaten su público. El problema hunde sus raíces en cuestiones que van desde la subvaloración salarial de actores y personal técnico, hasta la censura que por décadas provocó guiones sosos, complacientes y más cercanos al sketch para presentar en un matutino escolar que a un material para cautivar y entretener.

El problema hunde sus raíces en cuestiones que van desde la subvaloración salarial de actores y personal técnico, hasta la censura que por décadas provocó guiones sosos y complacientes

Roberto Smith, presidente del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) aseguró que se debe "partir de la legitimidad del gusto personal (...) a unos les gusta algo a otros les gusta otra cosa y ese es su derecho personal, preferir algo y rechazar lo otro". Pero más adelante remarcó que "ese gusto se educa y esa educación es un proceso que debe comenzar desde la más temprana infancia. En este momento estamos desarrollando (...) la posibilidad de ofrecer distintas alternativas de educación audiovisual desde la infancia para los jóvenes y para los adultos".

Ante la evidencia de que la satanización del paquete solo ha potenciado su atractivo, Rojas confesó que "el camino ante cualquier fenómeno (...) que no es deseable en el sentido de que no es portador de valores humanos sólidos, de convicciones y sentimientos humanistas, solidarios, socialistas; la reacción ante algo que nos parezca a nosotros que no encuadra en ese esfuerzo educativo formativo, la reacción no puede ser la de prohibir. La reacción tiene que ser la de competir".

Pero a esa competencia ha llegado primero el paquete, con la ventaja de ser personalizable, libre de censura, ajustable a todos los gustos y considerado por la mayoría de los cubanos como algo fuera del control estatal.

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