Cuba pierde con Puerto Rico y pone en vilo su pase a la fase final del Clásico Mundial
Béisbol
La novena de la Isla apenas conectó dos imparables, su peor actuación a la ofensiva en todo el torneo
La Habana/La selección de Cuba quedó en evidencia este lunes ante Puerto Rico en su tercer partido del Clásico Mundial de Béisbol al perder 4-1. La derrota en el Estadio Hiram Bithorn de San Juan pone en duda la clasificación del Team Asere a la fase final, pues ahora deberá ganar a Canadá este miércoles por la tarde para avanzar de ronda.
Desde el segundo inning, los puertorriqueños pusieron tierra de por medio. El receptor Martín Maldonado conectó un doble que produjo tres carreras ante el abridor Julio Robaina. Para el quinto episodio llegó la cuarta carrera con un batazo elevado de sacrificio de Carlos Cortés, frente a los envíos del primer relevista habanero Josimar Cousín, quien sacó ocho outs, cuatro de ellos por ponches.
Para Cuba, la única anotación se registró en la sexta entrada, gracias a un doblete de Alfredo Despaigne frente a Yacksel Ríos, fusionado con un error en la defensiva boricua. Con ese hit, el pelotero cubano llegó a 29 imparables y se ubicó tercero en la historia del Clásico Mundial de Béisbol, detrás del espirituano Frederich Cepeda (32) y del puertorriqueño Carlos Beltrán (30).
Después de ese esbozo de ataque, el Team Asere ya no pudo generar peligro. El pitcheo boricua sofocó a la ofensiva cubana, que venía de conectar cuatro jonrones en sus primeros dos partidos, ante Panamá y Colombia. El cuerpo de lanzadores de Puerto Rico, con el abridor Elmer Rodríguez (tres innings) y los relevistas Jovani Morán (dos), Yacksel Ríos (dos), Fernando Cruz (uno) y Edwin Díaz (uno) apenas permitió dos imparables, lo que supuso la peor actuación de Cuba en el ataque en todo el torneo. “Así es muy escabroso rescatar una sonrisa en un certamen tan exigente”, sentenció el diario Jit este martes.
“Así es muy escabroso rescatar una sonrisa en un certamen tan exigente”
Con la derrota, Cuba se ubica en el segundo lugar del Grupo A, con un récord de dos victorias y una derrota. Para avanzar de ronda deberá ganar a Canadá, que llega con las mismas opciones que la Isla, por lo que el juego se convierte en una final anticipada para ambos. Para ese partido, el lanzador por la novena de Germán Mesa será Liván Moinelo, quien venció a Panamá en el debut. En tanto, Puerto Rico ya consiguió su pase a la fase final, con una marca de 3-0, en la cima del sector.
Esta fue la tercera vez que se enfrentaron ambas selecciones en un Clásico Mundial. En la edición de 2006, chocaron en dos ocasiones, con un triunfo por bando, aunque el más importante se lo adjudicó la Isla, entonces dirigida por Higinio Vélez, lo que le garantizó el pase a la semifinal de ese torneo.
Además del cupo disponible que buscan Cuba y Canadá, queda por definir un pasaje en el sector B, donde anoche Estados Unidos (3-0) firmó su avance al imponerse 5-3 a México. También aseguraron su participación en los cuartos de final las selecciones de Japón (3-0) y Corea (2-2) por la llave C, y Venezuela y República Dominicana, ambos con 3-0 en el grupo D.
También aseguraron su participación en los cuartos de final las selecciones de Japón (3-0) y Corea (2-2) por la llave C
A diferencia de los dos primeros partidos de Cuba en este torneo, en el duelo ante Puerto Rico no se registró, al menos captados por la transmisión internacional, algún tipo de protesta contra el Gobierno de la Isla.
El caso más representativo se dio en el partido inaugural ante Panamá. Detrás del home plate, donde la cámara de televisión enfoca gran parte del encuentro, un aficionado mostró una pancarta con la leyenda “Abajo la Dictadura Díaz-Contados”. El mensaje, captado por la cadena de televisión Fox y replicado por varios medios, dio la vuelta al mundo, aunque el mánager Germán Mesa aseguró que no lo vio.
También ante Colombia las cámaras apuntaron a dos aficionados que tenían pulóveres negros con la frase “Díaz-Canel singao”, un mensaje de protesta antigubernamental que, utilizado dentro de la Isla, puede conllevar largas penas de cárcel.