"Sé que en algún momento la gente va a despertar masivamente en Cuba"

El periodista y cineasta cubano Eliécer Jiménez-Almeida se propuso dar voz a los protagonistas de la invasión de Bahía de Cochinos

Eliécer Jiménez-Almeida es el director del documental 'Veritas'. (Cortesía)
Eliécer Jiménez-Almeida es el director del documental 'Veritas'. (Cortesía)

La curiosidad es el sello distintivo del trabajo del periodista y cineasta cubano Eliécer Jiménez-Almeida (Camagüey, 1983). Fue el deseo de indagar el que lo llevó a realizar documentales como Persona (2014), en el que se acerca a la vida de cinco individuos; Now! (2016), que denuncia la represión contra los activistas de derechos humanos en la Isla y Usufructo (2010), una mirada incisiva a la gestión de la tierra.

Ahora, esa incesante búsqueda lo acercó a uno de los temas más polémicos de la historia cubana contemporánea: la invasión de Bahía de Cochinos en 1961. Pero en su más reciente obra, Veritas (2021), Jiménez-Almeida no pretende narrar los detalles de una batalla sino dar voz a los protagonistas de aquella acción, a la parte escamoteada y vilipendiada en los manuales oficiales.

Pregunta. Usted es de la generación que creció escuchando en la escuela que los miembros de la brigada 2506 eran "mercenarios". ¿Cómo vivió emocionalmente el acercarse a la otra parte de la historia?

Respuesta. Desde que vivía en Cuba siempre tuve la curiosidad de saber qué había más allá de la palabra mercenario. ¿Por qué Fidel Castro les dio ese nombre? Después que uno crece y madura culturalmente se da cuenta de que Fidel Castro nombraba despectivamente a todos los que eran sus enemigos como podemos ver con los "bandidos" en el Escambray o los "gusanos".

El documental fue un proceso de aprendizaje y no podía hacerlo de otra manera si no era viviendo en Estados Unidos con la cercanía que tuve con estos hombres

Cuando vives en Cuba y ves cómo la realidad no coincide con el relato, uno siempre tiene una actitud, o por lo menos yo la tuve, de desconfiar de lo que decían. Es un proceso de desaprender lo que te dijeron en Cuba y de aprender los nuevos conocimientos. Siempre pienso que el conocimiento es lo que nos hace libres y saber de nuestra historia es lo que nos va a ayudar a derrumbar los muros ideológicos del castrismo. Uno crece envenenado por la propaganda y tiene que hacer un gran esfuerzo por convertirse primero en un ser humano normal y luego adquirir la madurez suficiente para comprender la realidad. En este proceso, mi curiosidad y mis ganas de conocer fueron fundamentales. El documental fue un proceso de aprendizaje y no podía hacerlo de otra manera si no era viviendo en Estados Unidos con la cercanía que tuve con estos hombres porque era una película que quería hacer desde que estaba en Cuba pero no sabía cómo, era muy difícil. 

P. Filmó parte del material dentro de Cuba. ¿Qué riesgos tuvo y cuáles satisfacciones dejó esa parte del rodaje?

R. Filmé en Cuba como siempre lo hice, sin permiso y siendo yo mismo. La diferencia es que ahora soy una persona que vive fuera, y  aunque sigo siendo cubano tengo otras responsabilidades y otra cosmovisión. Eso implica un riesgo muy grande porque uno sabe que ahí hay una dictadura totalitaria y sabe de lo que son capaces los esbirros de esa dictadura. Pero como realizador, como documentalista y como ser humano, me sentía en la responsabilidad de estar ahí. Para mí era importante ir a Playa Girón y tomar esas imágenes. Esas fueron las primeras imágenes que grabé, porque si no lo lograba no había documental. Tuvimos ciertos encontronazos porque la señora que nos estaba rentando en su casa se puso en contacto con la Seguridad del Estado. El chofer que nos llevó se dio cuenta y salimos de ahí cuanto antes. Una vez que llegué a La Habana me monté en un avión y no pasó nada, pero pudo haber pasado. 

P. Desde el documental Usufructo, hecho en pleno proceso de las llamadas "reformas raulistas", y hasta la actualidad, mucho ha cambiado en Cuba y en la obra de Eliécer Jiménez-Almeida. ¿Cuánto se han "transformado" ambos?

R.   Hice Usufructo en 2010 y se comenzó a conocer un año después en medio de las reformas de Raúl Castro. Es muy difícil establecer un paralelismo en el proceso de transformación de mi vida y el del país. Mientras que esos cambios fracasaron como antes lo hicieron los que hizo su hermano Fidel, mi vida ha mejorado tremendamente y creo que es porque siempre he luchado y he trabajado por mi libertad individual. Me da mucha tristeza por los cubanos que viven en la Isla por las condiciones en que viven muchos de ellos, lamentablemente el socialismo es un fracaso rotundo. Pero ya en Cuba no hay ni socialismo ni comunismo, sino una familia mafiosa que controla la vida de la gente a su antojo. Yo me desmarqué de todo eso, terminé yéndome y tengo una vida mejor, a veces muy triste porque uno se va de Cuba, pero Cuba no se va de uno.

Yo me desmarqué de todo eso, terminé yéndome y tengo una vida mejor, a veces muy triste porque uno se va de Cuba, pero Cuba no se va de uno

P. Veritas está cosechando aplausos y titulares en la prensa. ¿También le ha causado ya algún problema?

R. Es un documental hecho en voz baja, en una voz muy pasiva, apacible. Ha cosechado algunos aplausos y no nos ha causado ningún problema y creo que es por el tratamiento que se le da a la película. Tratamos de lograr una película humana, no una película política, distanciándonos todo lo que pudimos en un tema tan politizado como este, para acercarnos a los seres humanos, a su transparencia, a su honestidad, y creo que eso Cuba lo va a agradecer porque estamos hartos de tanta ideología. El ejemplo de estos hombres que estuvieron en Bahía de Cochinos, su valentía, su dignidad, su ejemplo moral, asumir la libertad de Cuba desde tan temprano momento, ojalá nos sirva a todos para emanciparnos y ser mejores personas, mejores cubanos, y en algún momento tener un mejor país. Veritas no tiene otra pretensión que convertirse en el relato de un momento histórico desde una mirada muy humana. Por eso decidimos hacer una película en la cual solo estuviera la voz de los protagonistas, de estos héroes.

P. ¿Cómo ve las protestas que han ocurrido en los últimos meses en Cuba desde el sector artístico, como el 27N y el Movimiento San Isidro?  

R. Las protestas ocurridas en San Isidro y frente al Ministerio de Cultura son un rayito de luz y estoy muy orgulloso de que esas protestas salgan de artistas, desde gente que yo sí sé que están bien comprometidos. El compromiso de un artista es emocional, sentimental, afectivo, muy diferente y honesto. Soy un optimista radical en el caso de Cuba y sé que en algún momento la gente en el país se va a despertar masivamente. Me llena de mucho optimismo que tengan la valentía de hacerlo desde un barrio pobre, hacerlo desde el ascetismo más profundo, porque cuando tú miras dentro de esa casa de Luis Manuel Otero Alcántara, ahí no hay nada; es decir, cada imagen que hay de esa casa descalifica rotundamente las campañas que el Gobierno cubano hace en su contra. Me siento uno de ellos y muy entusiasmado. 

Con la canción Patria y Vida hicieron que esa pequeña llama que encendieron se convirtiera en un incendio bastante grande. Solo quisiera que fueran persistentes, que fueran pacientes, que cuidaran sus vidas y que nos enseñen a todos lo que es la fuerza de la voluntad y la fuerza moral de rebelarse contra un sistema opresor como el sistema cubano. Aunque soy un optimista con experiencias y sé que no es fácil lo que están haciendo, son gente valiente y su compromiso es muy fuerte. A ellos les estoy infinitamente agradecido.

Me llena de mucho optimismo que tengan la valentía de hacerlo desde un barrio pobre, hacerlo desde el ascetismo más profundo

P. ¿Se podrá ver Veritas en Cuba? ¿Vendrán otros documentales históricos de la mano de Eliécer Jiménez-Almeida? ¿Sobre qué otros pasajes de la historia cubana quisiera filmar?

R. Veritas está hecho para los cubanos, pensada para ellos. Es una película que a mí me emociona y soy un ser humano. Es la primera de una trilogía que me gustaría desarrollar que incluye este documental, una película que se llamará Bandidos, sobre la guerra en el Escambray, y después me gustaría hacer Prisión, sobre los presos políticos cubanos. Esta trilogía sería un sueño hacerla, pero soy consciente de que conseguir dinero para hacer este tipo de películas es muy difícil porque, a diferencia de lo que dice el Gobierno cubano y los medios oficiales allá, aquí ni a la CIA ni al imperialismo yanqui le interesa nada de lo que uno hace, y uno tiene que salir todos los días a ganarse los dólares para pagar la renta, la letra del carro, la gasolina y alimentarse. 

Voy a trabajar muy duro para que esto se pueda realizar, pero sé que es un camino muy difícil. Quiero mucho a Cuba y si podemos conocer mejor su historia tendremos más posibilidades de construir un mejor futuro, inclusivo, en el cual todos tengamos oportunidades de ser felices.

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