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Tomás Regalado: "Washington no quiere reconocer que hay una crisis migratoria"

El alcalde de Miami explica a '14ymedio' los desafíos a los que se enfrenta la ciudad ante la emigración masiva de cubanos

Tomás Pedro Regalado, alcalde de Miami, en una imagen de archivo. (EFE)
Mario J. Penton

03 de febrero 2016 - 12:00

Miami/El alcalde de Miami, Tomás Pedro Regalado (La Habana, 1947), sostiene que su ciudad no está preparada para hacer frente al repunte de balseros cubanos que llegan cada día a las costas de Florida. Llegó de adolescente a EE UU y fue periodista antes de ganar las elecciones en 2009. Hoy se opone a la revocación de la Ley de Ajuste y también a la apertura de un consulado cubano por los gastos de seguridad que estarán a cargo de la ciudad.

Pregunta. En Miami se respira Cuba por todas partes. ¿Se puede hablar de una ciudad cubana?

Respuesta. Pudiera parecer políticamente correcto que el alcalde de Miami diga que esta ciudad la han hecho los cubanos, los colombianos, los nicaragüenses, pero la realidad es que la hicieron los cubanos, quienes abrieron la puerta para que otras muchas nacionalidades pudieran trabajar, triunfar y alcanzar el sueño americano. Nací en Cuba, pero me crié aquí. Cuando llegué, de adolescente, todavía existían los carteles en muchos edificios de renta que decían: "No cubanos, no judíos, no perros". Tuvimos que superar esos retos y así se creó el Miami cubano. Los que crearon este Miami fueron los mismos que los que contribuyeron al éxito de Cuba en la década de los cincuenta.

¿Por qué no se ha extinguido la cubanía? Porque simplemente entre las primeras generaciones muchas de las heridas no se han restañado y los exiliados traspasaron ese legado histórico a sus hijos y a sus nietos. La familia cubana es diferente a la estadounidense. Nos criamos en torno a los abuelos y la familia permanece unida. Mi papá, que fue preso político, cuando llegó acá recogía a mi hija en el colegio mientras yo trabajaba y le hacía los cuentos del presidio político. Hoy, mi hija, que jamás ha pisado Cuba, sabe tanto de la memoria histórica cubana como cualquiera que vino en el 60. Estados Unidos, además, no te exige que rompas tus raíces.

P. ¿Cómo es el nuevo Miami cubano?

R. Está hecho de personas que han llegado recientemente de la Isla. No tiene tanta pasión política, sino un apetito tremendo por recuperar todos los años que han perdido pasando hambre y necesidades.

En Estados Unidos, si tú haces lo correcto, vas por el libro y trabajas mucho, la ley de la probabilidad dice que vas a triunfar. En Cuba, que te vas a comer un cable

Se van por la vía del consumismo, pero eso también tiene un impacto en Cuba. Cuando se organizaron los viajes de la comunidad en 1979, con la administración Carter, se creó una ebullición que desembocó en los sucesos de la embajada de Perú y del Mariel. Fueron los cubanos que iban allá con fotografías de los carros nuevos, con imágenes de casas modernas y ropa. Miami siempre va a gravitar sobre Cuba. No se trata de competencia, sino que simplemente aquí, en Estados Unidos, si tú haces lo correcto, vas por el libro y trabajas mucho, la ley de la probabilidad dice que vas a triunfar. En Cuba, si vas por el libro y haces lo correcto, la ley de la probabilidad dice que te vas a comer un cable.

P. Entre las generaciones que vinieron entre los 60 y los 80, ¿existe un prejuicio hacia los recién llegados?

R. Los cubanos se llevan bien porque todo el mundo tiene un pariente que dejó atrás y un amigo del pueblo. A la hora de ser solidarios, pensamos más con el corazón que con el bolsillo. Alguien busca a un compatriota el apartamento, otro le regala un colchón... ¿Que hay papas podridas entre los que vienen? Claro. Eso lo tenemos en todas partes del mundo.

P. ¿Cree que esos que llegan ahora deben mantener derecho a los beneficios legales que les brinda EE UU?

R. La propuesta de modificar los beneficios que reciben los cubanos no tiene nada que ver con un cambio en la Ley de Ajuste Cubano, que la Ley de Ajuste está en el código de Estados Unidos. Para desmontarla tienen que votar las dos terceras partes de ambas Cámaras del Congreso. No hay voluntad política y yo tampoco lo apoyo. Los beneficios que reciben los cubanos son los mismos que reciben los refugiados sirios. El departamento de Salud y Bienestar Social paga a las agencias y el estado de Florida canaliza los fondos y paga a estas personas la ayuda para que puedan salir adelante en sus primeros meses aquí.

¿Que ha habido abusos? Efectivamente. Los abusos son técnicos: un matrimonio que se divorcia antes de pisar tierra para obtener beneficios dobles y otros inventos. Luchar contra estos abusos puede favorecer la permanencia de la Ley de Ajuste Cubano.

La Ley de Ajuste Cubano es un privilegio al que no debemos renunciar ni permitir que se elimine, porque no se han eliminado las causas por las cuales surgió. La raíz de esta ley es la dictadura en Cuba. La política de "pies secos, pies mojados" no es una ley, es una directiva que puede eliminar cualquier presidente.

P. ¿Está Miami preparada para esta oleada de inmigrantes?

R. No, porque no sabemos cuántos van a venir, ni cuándo, ni cuáles son sus circunstancias. Las agencias voluntarias reciben dinero del presupuesto de Estados Unidos, de la división de refugiados. Ha habido un repunte extraordinario en el número de balseros que se está comiendo el presupuesto de las agencias y saturándolas. Este mes, se quedaron sin fondos el 7 de enero. Por otra parte, llegaron tres grupos de 13 personas que vinieron desde Ecuador y estaban viviendo en las calles. Los recogí y los llevé para (el centro de acogida) Camilo's House. Nuestras instalaciones están al máximo, porque en invierno muchos desamparados del norte del país vienen para Florida, y este año son más que en 2015. Tenemos que lidiar, además, con nuestros propios desamparados. La ley no permite que la gente viva en las calles. Ahora mismo tenemos a 64 familias viviendo en hoteles y ya en marzo se nos acaba todo el dinero que podemos destinar al pago de esas habitaciones.

La Ley de Ajuste Cubano es un privilegio al que no debemos renunciar ni permitir que se elimine, porque no se han eliminado las causas por las cuales surgió

P. ¿Se ha hecho alguna petición oficial al Gobierno federal y a los congresistas?

R. Sí, a ambos, pero no hay respuesta concreta todavía. El Gobierno federal no quiere reconocer públicamente que hay una crisis migratoria o una crisis humanitaria, porque a los efectos de la Casa Blanca, en Cuba todo está bien. Si están preparando un viaje del presidente Barack Obama a la Isla, ¿cómo Obama va a ir con los titulares de que hay una crisis migratoria cubana? La realidad es que desde que se restablecieron formalmente las relaciones hemos visto un repunte del número de balseros y más gente viniendo por la frontera, además de quienes vienen legalmente y los cubanos españoles. Algunos de los que se hicieron españoles por la Ley de Memoria Histórica se montan en un avión en La Habana con pasaporte español y se bajan en Miami con pasaporte cubano.

El Gobierno federal debe aumentar las partidas de dinero que da a las agencias voluntarias, dar órdenes ejecutivas para acelerar el otorgamiento del Seguro Social, los documentos de inmigración y el permiso de trabajo. Esas mismas agencias se encargan de ofrecer a esos refugiados trabajo y casa en otras partes del territorio de Estados Unidos. La otra solución es que nos den a los Gobiernos locales un colchón de dinero para poder gestionar más casos de ayuda en caso de necesidad. Solo las familias que ya atendemos cuestan 900.000 dólares al año.

P. ¿Propone, entonces, aumentar el presupuesto?

R. Por desgracia, la ciudad de Miami no es una república y por lo tanto no podemos tener una política migratoria propia distinta, sino que la hace Washington.

El Gobierno federal no quiere reconocer públicamente que hay una crisis migratoria o una crisis humanitaria, porque a los efectos de la Casa Blanca, en Cuba todo está bien

La solución es hacer una reforma migratoria donde se legalicen a los 12 millones que están en un limbo en EE UU, y se aumente a los cubanos el número de visas y se les entreviste en la embajada en la Isla para determinar así a quién aceptamos y a quién no. Quienes están viniendo por Costa Rica la mayoría son profesionales, pero aquí no hay ningún chequeo de antecedentes penales, nadie les pregunta quiénes son. Entran porque entran. En Laredo dicen "I am Cuban" y entran. Como no tenemos autoridad para dictar pautas migratorias, decimos: ¿vienen más cubanos? Hay que pedir más dinero.

P. ¿Esta nueva oleada de migrantes cambiará el tradicional voto republicano en el sur de Florida?

R. No sé. El pecado más grande que tiene Estados Unidos es que el voto no es obligatorio. Hay muchos jóvenes que no votan. Pero si algo podemos decir es que eso todavía no tiene un impacto político que mueva posiciones a miembros del Congreso o aspirantes presidenciales ni a funcionarios locales.

P. ¿Por qué no ve adecuado un consulado de Cuba en Miami?

R. El único argumento de los que apoyan un consulado es que va a resolver los problemas a los cubanos de aquí porque van a poder hacer sus gestiones sin trasladarse y por tanto se abaratarán los costos.

Una vez que en Cuba haya libertad plena, prensa libre, elecciones libres, estoy seguro de que Miami se va a volcar en la Isla

Pero hay un costo. Teniendo en cuenta que en Estados Unidos cualquiera puede protestar y pararse a la entrada y decir lo que estime sin que la policía lo pueda arrestar, la policía va a tener que cuidar el consulado a todas horas para proteger al personal, a los que entran y a los que están protestando. Ya hemos sufrido con el consulado de Venezuela, que estuvo abierto seis meses, con protestas diarias y a la ciudad le costó 600.000 dólares en pago extras de policías para custodiarlo.

P. ¿Qué perspectivas hay para la relación entre Cuba y Miami en los próximos cinco años?

R. Solo puede haber un cambio radical si mañana se mueren Fidel, Raúl Castro, Ramiro Valdés y todos esos comandantes. Entonces, con una nueva generación que asuma el poder y sea más flexible, se puede llegar a un diálogo. No va a haber cambios en la relación porque sencillamente Cuba no ha cambiado. A lo mejor el cambio es que a las Damas de Blanco le entran a palos en vez de todos los domingos, cada dos domingos. O que a los carretilleros la multa de 10.000 pesos se las bajan a 500. No he visto ningún cambio: ni los líderes opositores tienen acceso a los medios de comunicación, ni los que invierten pueden contratar a los empleados por su cuenta.

No he visto que permitan libremente moverse y hacer una reunión pública a un cubano que vaya de Miami y que pueda hablar sobre la libertad y la democracia. Tampoco concuerdo con los que dicen que en Cuba está surgiendo una nueva generación de empresarios. Quienes dicen eso son recién llegados al tema cubano. Con un poco de memoria histórica se remontarían al Mercado Libre Campesino, donde la producción en Cuba se multiplicó y miles de campesinos se hicieron ricos, pero también empezaron a corromper al del Comité de Defensa de la Revolución, al del Poder Popular y entonces el régimen lo eliminó.

Una vez que en Cuba haya libertad plena, prensa libre, elecciones libres, estoy seguro de que Miami se va a volcar en la Isla. No es que no lo esté haciendo ahora, pero para entonces lo hará verdaderamente.

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