Argentina investiga a un cubano denunciado por ofrecer curar el cáncer
Estafa
Los familiares de dos mujeres lo acusan de ofrecer un procedimiento mortal
La Habana/La Sala V de la Cámara Criminal y Correccional argentina, integrada por los jueces Rodolfo Pociello Argerich y Hernán López, ordenó ampliar la investigación sobre el método para la supuesta cura del cáncer que promovía el youtuber cubano Ernesto Prieto Gratacós y que habría causado la muerte de dos pacientes diagnosticadas con cáncer de páncreas y colon.
Los jueces piden precisar si el procedimiento al que fueron sometidas las mujeres en el Centro de Terapia Metabólica, propiedad de Prieto Gratacós, “cuenta con un aval científico”, y señalar a quiénes involucra y su grado de participación. “El Tribunal entiende también necesario oír en declaración a otros testigos (pacientes y/o familiares) para que se expresen en torno a lo que los profesionales o encargados del centro les aseguraban en relación con las terapias”, publicóInfobae.
A mediados de 2020 los familiares de las víctimas presentaron la denuncia por el delito de estafa contra Prieto Gratacós y los médicos María Victoria Rodríguez Amador –también cubana– y Roberto Pablo Álvarez. En febrero pasado, a los involucrados se les procesó sin prisión preventiva y el juez Martín Yadarola ordenó un embargo de 20.000 dólares a cada uno.
Según las indagatorias, Prieto Gratacós prometía que “podía curar cualquier tipo de cáncer”, además de eliminar tumores y extender hasta en 84 meses la expectativa de vida de las pacientes afectadas. Las mujeres desembolsaron 350.000 dólares por protocolos que no evitaron su pronta muerte.
A mediados de 2020 los familiares de las víctimas presentaron la denuncia por el delito de estafa contra Prieto Gratacós y los médicos María Victoria Rodríguez Amador –también cubana– y Roberto Pablo Álvarez
El hombre se vendía como un influencer cubano de la salud en sus redes sociales. En su cuenta de Instagram acumula más de 340.000 seguidores y en su canal de YouTube suma más de 68.000 suscriptores. Su alcance lo llevó a promocionarse en televisión, donde lo vio la familia de Rosa Azucena Kairus, una de las víctimas, que había abandonado sus sesiones de quimioterapia porque su cuerpo ya no soportaba.
A la familia de Kairus les presentaron a Prieto Gratacós como un científico. La encargada de la clínica, doctora Rodríguez Amador, les ofreció un protocolo para la paciente. El esquema incluía 35 aplicaciones de un sistema que llamaban CISA (Competitive Inhibition with Structural Analogues), 30 del protocolo de “inducción metabólica” y un programa de nutrición “antineoplástica” KETO-MR (Keto-Metabolic Rehabilitation).
La familia subrayó que la galena les prometió resultados “de 13 a 19 veces mayor que la terapia convencional” comprobados en pacientes oncológicos considerados terminales o intratables. Sin embargo, a las dos semanas de iniciado el procedimiento, “mi mamá ya no podía caminar. Tenía edemas enormes en las piernas, le brotaba agua por la piel y casi no hablaba. No podía abrir los ojos y se le dificultaba hasta respirar”, contó el hijo de la víctima, Patricio, a El Destape.
Los síntomas, según los doctores de la clínica, eran los efectos esperados del tratamiento. “Hay que seguir adelante, el tratamiento está funci onando”, contó al mismo medio el familiar de Kairuz. Una semana después, el 15 de enero de 2020, su madre falleció.
“Se trata de una organización criminal donde la mayor parte de los imputados no eran ni médicos”, denunció el abogado Pablo Rovatti. “Prometían a personas desesperadas, como a la familia Taboada, que su pariente enfermo se iba a recuperar al 100% mediante una técnica revolucionaria para combatir el cáncer. Les decían que les inyectarían una droga que combatía las células afectadas y evitaba que se reprodujeran. Pero, en realidad, se trataba de una estafa”, agregó.
En su defensa, Prieto Gratacós afirmó ser, simplemente, un escritor, un “autodidacta” que nunca exhibió títulos que no tiene. Se había radicado en Argentina en 1997. El hombre insistió en que su terapia era “meramente complementaria”.
Sobre el Centro, destacó que había organizado cuatro congresos panamericanos de terapia metabólica, con asistencia de numerosos especialistas, incluido el entonces director del Instituto Nacional del Cáncer de Argentina, y que incluso existía constancia del interés del Ministerio de Salud argentino en dichas actividades.