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Los colombianos escogen este domingo su nuevo presidente, entre el derechista De la Espriella y el izquierdista Cepeda

Colombia

Las encuestas dan la ventaja a De la Espriella, que ha recibido el apoyo de Trump y Milei, mientras Cepeda se presenta como el sucesor ideológico del presidente Petro

“Gane quien gane va a tener una situación sumamente difícil y, según pinta todo, tremendamente destructiva”, advirtió un experto. / EFE
EFE

20 de junio 2026 - 09:40

Bogotá/Los colombianos acudirán este domingo a las urnas para escoger a su próximo presidente entre dos candidatos situados en extremos opuestos del espectro político: el abogado derechista Abelardo de la Espriella y el senador izquierdista Iván Cepeda, que aspira a prolongar el proyecto político de Gustavo Petro.

La segunda vuelta pone fin a una de las campañas más ásperas y polarizadas que recuerde Colombia, marcada por acusaciones de vínculos con grupos armados, amenazas de demandas y ofensas personales. El candidato del movimiento Defensores de la Patria llegó primero en la votación del 31 de mayo, con unos 10,3 millones de sufragios, el 43,7%, frente a los cerca de 9,7 millones y el 40,9% obtenidos por Cepeda, representante del oficialista Pacto Histórico.

La diferencia de unos 673.000 votos intensificó la disputa por los electores de centro y por quienes respaldaron en primera vuelta a candidatos eliminados. Las últimas encuestas permitidas por la legislación electoral colocan a De la Espriella por delante, aunque la distancia varía según la firma.

El Centro Nacional de Consultoría le atribuyó un 48,6% de intención de voto, frente al 44,7% de Cepeda y un 6,7% de voto en blanco. AtlasIntel amplió la ventaja y situó al abogado en torno al 52%, aproximadamente ocho puntos por encima del senador.

La campaña ha estado dominada por el rechazo mutuo. De la Espriella ha llamado a su rival “bandido”, “colaborador de delincuentes”, “narcoterrorista” y “heredero de las FARC”. Cepeda, por su parte, lo ha calificado de “fascista mafioso”, “defensor de narcotraficantes, paramilitares y estafadores” y “traidor de la patria”.

"Las elecciones anteriores ya habían sido bastante pugnaces, complicadas, pero estas son extraordinariamente difíciles”

“Me da la impresión de que estamos en una situación única. Las elecciones anteriores ya habían sido bastante pugnaces, complicadas, pero estas son extraordinariamente difíciles”, declaró a EFE Moisés Wasserman, ex rector de la Universidad Nacional y columnista de prensa.

Cepeda anunció acciones judiciales contra su rival por sus presuntos vínculos con grupos paramilitares y por la supuesta participación de su bufete en el desvío de recursos destinados al sistema de salud. De la Espriella ha negado esas acusaciones y ha centrado su ofensiva en presentar al senador como continuador de las políticas de Petro y aliado de antiguos grupos guerrilleros.

El candidato izquierdista pareció durante meses el favorito de la contienda, pero perdió impulso después de la primera vuelta. Los analistas atribuyen su retroceso a una campaña poco dinámica, basada en reivindicaciones tradicionales de la izquierda y discursos leídos que han transmitido escasa emoción.

También lo perjudicó su decisión inicial de cuestionar los resultados del 31 de mayo. Cepeda tardó una semana en reconocer el escrutinio y su campaña desistió posteriormente de la propuesta de convocar una asamblea constituyente, sustituida por la promesa de impulsar un “gran acuerdo nacional”.

De la Espriella, conocido como el Tigre entre sus seguidores, ha desarrollado una campaña más festiva y eficaz en las redes sociales

El senador tampoco logró reunir a todo el centro político. El ex candidato Sergio Fajardo se mantuvo al margen, aunque la ex alcaldesa de Bogotá Claudia López anunció esta semana su respaldo al aspirante del Pacto Histórico.

De la Espriella, conocido como el Tigre entre sus seguidores y sin experiencia previa en cargos electivos, ha desarrollado una campaña más festiva y eficaz en las redes sociales. Su mensaje de mano dura contra la delincuencia, reducción del Estado y defensa de la empresa privada ha atraído a sectores de la clase media que hace cuatro años fueron decisivos para la victoria de Petro.

No hubo debates entre los dos candidatos durante la segunda vuelta, ya que ambos impusieron condiciones que impidieron su celebración. De la Espriella ha dejado buena parte de la exposición económica en manos de su compañero de fórmula, el ex ministro y académico José Manuel Restrepo. La candidata a vicepresidenta de Cepeda, la senadora indígena Aída Quilcué, tuvo una presencia mucho más discreta.

La campaña adquirió además una dimensión internacional. Trump prometió el pasado 10 de junio que Colombia contará “con el apoyo y la fuerza total” de Estados Unidos en caso de que gane De la Espriella, admirador declarado del mandatario republicano.

Petro respondió que el presidente estadounidense no debía intervenir en una decisión que corresponde “al pueblo de Colombia”, mientras un grupo de congresistas demócratas rechazó el intento de influir directamente en las elecciones del país sudamericano.

Petro también ha sido acusado por la oposición de intervenir en la campaña, mediante discursos y mensajes en los que defiende la continuidad de un Gobierno de izquierda

Milei también expresó su respaldo al candidato derechista durante una conversación telefónica divulgada por su campaña. De la Espriella aseguró después que Colombia tendrá una “relación inmejorable” con Argentina en caso de llegar a la Presidencia.

La Cancillería colombiana presentó este viernes una nota de protesta y consideró “impropia” cualquier manifestación de apoyo, rechazo o presión de una autoridad extranjera destinada a favorecer o perjudicar a alguna candidatura.

“Este tipo de pronunciamientos desconoce el deber de prudencia, responsabilidad y respeto mutuo que debe orientar las relaciones entre los Estados, especialmente durante el desarrollo de un proceso electoral”, señaló el Ministerio de Relaciones Exteriores.

Petro también ha sido acusado por la oposición de intervenir en la campaña, mediante discursos y mensajes en los que defiende la continuidad de un Gobierno de izquierda. Las denuncias desembocaron incluso en un intento fallido de suspenderlo provisionalmente hasta después de las elecciones.

“Gane quien gane va a tener una situación sumamente difícil y, además, creo que va a tener una oposición férrea y, según pinta todo, tremendamente destructiva”, advirtió Wasserman.

El vencedor gobernará Colombia entre 2026 y 2030 y tendrá que enfrentar una violencia creciente, la expansión de los grupos armados, el deterioro de la seguridad, las dificultades fiscales y una sociedad profundamente dividida después de cuatro años de Gobierno de Petro.

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