El empresario en el que Trump confía para el petróleo venezolano tuvo socios rusos
EE UU-Venezuela
Alejandro Betancourt cultivó durante años relaciones paralelas en Washington y Moscú mientras sus negocios eran investigados por corrupción
Madrid/El empresario Alejandro Betancourt, convertido en una pieza central de la nueva estrategia petrolera de Donald Trump en Venezuela, construyó su entrada en el negocio de los hidrocarburos mediante una estructura empresarial compartida con Gazprombank, uno de los principales bancos estatales rusos y sancionado por EE UU por financiar la guerra en Ucrania.
La información ha sido publicada por diversos medios, entre ellos el diario español ABC, y tiene como fuentes principales un informe elaborado por un grupo de investigadores venezolanos en Washington y documentos empresariales y bancarios revisados durante años por entidades como el Proyecto de Denuncia de Crimen Organizado y Corrupción (Occrp, por sus siglas en inglés). La reconstrucción sitúa a Betancourt y a sus socios en una sociedad compartida con intereses rusos, Gazprombank Latin America Ventures –constituida en Países Bajos–, que terminó participando en Petrozamora, una empresa mixta que explotaba campos petroleros junto a Petróleos de Venezuela (Pdvsa).
El vínculo es significativo porque Washington presenta su nueva política petrolera como una forma de reducir la influencia de Rusia y China sobre las reservas venezolanas. La Casa Blanca ha colocado a la empresa North American Blue Energy Partners (Nabep), controlada por Betancourt, en el centro de un acuerdo que permite explotar durante un siglo 17 campos con unos 65.000 millones de barriles de reservas. El Pentágono, a través de su Oficina de Capital Estratégico, tendrá un 35% de la empresa matriz de Nabep, mientras el Departamento de Estado tendrá acceso preferencial a una parte de su producción.
El vínculo es significativo porque Washington presenta su nueva política petrolera como una forma de reducir la influencia de Rusia y China sobre las reservas venezolanas
De acuerdo con ABC, Betancourt había empezado a tejer contactos en Washington desde hace años. En 2017, Hawkers, la conocida marca de gafas de sol y una de las compañías bajo su control, recurrió a Ballard Partners para ejecutar labores de lobby. En esa empresa de cabildeo trabajaba Susie Wiles, que actualmente dirige la oficina de Trump en la Casa Blanca. Dos años después, Betancourt contrató a Rudy Giuliani, ex alcalde de New York y entonces abogado personal de Trump, para que lo representara mientras el Departamento de Justicia examinaba sus negocios. Giuliani llegó a participar en una reunión con funcionarios de Justicia en la que la defensa del empresario intentó evitar que fuera acusado.
A la par que tejía sus relaciones con Washington, Betancourt cultivaba vínculos con Moscú. Su entrada en el petróleo venezolano se produjo después de que su empresa Derwick, dedicada inicialmente al sector eléctrico, se asociara con Gazprombank para crear una estructura que terminó controlando el 40% de Petrozamora. Documentos bancarios citados por Occrp registraron transferencias millonarias entre esas sociedades. En 2017, las autoridades venezolanas investigaron irregularidades en Petrozamora y detuvieron a nueve personas vinculadas con Pdvsa.
En 2019, Betancourt viajó a Rusia para intentar convencer al Gobierno de Vladímir Putin de que dejara de respaldar a Nicolás Maduro, a petición del entorno de Juan Guaidó. La gestión fracasó y Betancourt perdió el control de sus intereses en Petrozamora. Su regreso al negocio petrolero terminó coincidiendo con el giro de Washington hacia la explotación de las reservas venezolanas.
La trayectoria empresarial del venezolano ha estado acompañada de acusaciones de corrupción y blanqueo de capitales. Occrp documentó el paso de dinero procedente de sus negocios eléctricos y petroleros por cuentas suizas y sociedades en Barbados, Panamá y Luxemburgo, aunque las investigaciones no han determinado que Petrozamora fuera utilizada para blanquear fondos. Betancourt ha negado reiteradamente haber cometido delitos y sostiene que el origen de su patrimonio es legítimo.
El empresario venezolano está siendo investigado en España por blanqueo de capitales –más 4.000 millones de dólares de Pdvsa– y evasión fiscal
El empresario venezolano está siendo investigado en España por blanqueo de capitales –más 4.000 millones de dólares de Pdvsa– y evasión fiscal. El juez Santiago Pedraz había archivado provisionalmente la causa en marzo, pero la Sala Penal ordenó reabrirla en junio a petición de la Fiscalía Anticorrupción.
La investigación permanece ahora a la espera de una respuesta de las autoridades estadounidenses a una solicitud de cooperación para interrogar a cinco testigos condenados en EE UU. Pedraz ha advertido que si Washington no responde antes de diciembre, podría volver a archivar el procedimiento. Betancourt niega las acusaciones y sostiene que el origen de su patrimonio es legítimo.
En Suiza, la Fiscalía de Zúrich mantiene otra investigación por presunto blanqueo pese a haber retirado en mayo la solicitud de extradición desde Reino Unido.
Mientras tanto, el Gobierno de Trump ha convertido al empresario investigado en uno de sus principales interlocutores para reorganizar el negocio petrolero venezolano.