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El fundador del gigante inmobiliario chino Evergrande, condenado a cadena perpetua

China

Xu Jiayin, de hombre más rico de China a pasar su vida entre rejas

El fundador del gigante inmobiliario chino Evergrande, Xu Jiayin, durante una rueda de prensa celebrada en el marco de la quinta sesión de la XII Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino. / EFE/EPA/Wu Hong
EFE

20 de agosto 2026 - 07:26

Shanghái/Pekín/El fundador del endeudado gigante inmobiliario chino Evergrande, Xu Jiayin, fue condenado este jueves en primera instancia a cadena perpetua y a entregar todos sus bienes, al ser declarado culpable de diversos delitos como falsear información financiera, emisión fraudulenta de acciones, sobornos o desfalco.

El mismo tribunal de la megalópolis suroriental de Shenzhen que condenó a Xu, conocido internacionalmente como Hui Ka Yan, también decretó multas de 8.820 millones de yuanes (1.311 millones de dólares, 1.122 millones de euros) contra Evergrande Group y de 7.000 millones de yuanes (1.040 millones de dólares, 891 millones de euros) contra su principal filial, Evergrande Real Estate.

Asimismo, el tribunal anunció condenas que van desde seis a dieciocho años de cárcel para otros cinco altos cargos, entre ellos Zhen Litao, expresidente de Evergrande Real Estate, y Ke Peng, expresidente ejecutivo de Evergrande Group; según la televisión estatal CCTV, el total de sentencias dictadas hoy en el marco del caso es de 56, con una pena mínima de un año y diez meses.

Tanto Evergrande Group como Xu "obtuvieron el control de entidades financieras mediante sobornos y otros medios"

Xu, que llegó a ser el hombre más rico de China y que se encontraba bajo arresto domiciliario desde finales de 2023, se había declarado culpable en abril de los numerosos delitos de los que se le acusaba, expresando asimismo su "arrepentimiento".

"Entre 2016 y 2021, Evergrande Group, Evergrande Real Estate y Xu Jiayin violaron las leyes nacionales y, mediante prácticas de falsificación financiera continuada y a gran escala, inflaron artificialmente los activos y ocultaron pasivos, cometiendo delitos de captación ilegal de depósitos públicos, captación fraudulenta de fondos, emisión fraudulenta de valores y divulgación irregular de información (financiera)", indicó el tribunal en un comunicado.

Tanto Evergrande Group como Xu "obtuvieron el control de entidades financieras mediante sobornos y otros medios", "desviaron ilegalmente fondos crediticios y de seguros para su uso por parte de Evergrande" y "cometieron delitos como soborno corporativo, concesión ilegal de préstamos y utilización ilegal de fondos".

Asimismo, la Justicia china determinó que el máximo directivo de la que fuera mayor promotora inmobiliaria del país "abusó de su posición como presidente de Evergrande Real Estate para organizar fraudes financieros y apropiarse indebidamente de los bienes de la empresa bajo el pretexto de repartos de dividendos".

"Las conductas delictivas (...) han perturbado gravemente el orden de la economía de mercado socialista"

El tribunal ordenó asimismo "recuperar las ganancias ilícitas" y, en caso de que estas no sean suficientes para compensar los daños ocasionados, los acusados deberán indemnizar por la diferencia.

"Las conductas delictivas (...) han perturbado gravemente el orden de la economía de mercado socialista, han vulnerado los derechos de propiedad pública y privada, han atentado contra la integridad de los funcionarios públicos, suponen cuantías delictivas especialmente elevadas y circunstancias especialmente graves, han causado pérdidas económicas especialmente importantes y suponen un perjuicio social muy grave, por lo que deben ser severamente castigadas", agregó.

El comunicado especifica que diputados de la Asamblea Nacional Popular (ANP, Legislativo) y miembros de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino (CCPPCh, máximo órgano asesor del país) asistieron a la lectura de la sentencia, algo que demuestra la dimensión del caso y su repercusión a nivel nacional.

La trayectoria de Xu Jiayin resume el ascenso y la caída de Evergrande: de magnate del ladrillo y hombre más rico de China a condenado a cadena perpetua en el caso del grupo que se convirtió en símbolo de la crisis inmobiliaria china.

Xu aparece envejecido, con el pelo blanco, gesto serio y flanqueado por dos policías ante el estrado de los acusados

En la imagen distribuida este jueves por un tribunal de Shenzhen tras la sentencia, Xu aparece envejecido, con el pelo blanco, gesto serio y flanqueado por dos policías ante el estrado de los acusados, una estampa alejada del retrato de 2017, con el que la revista Hurun lo presentaba como el nuevo hombre más rico del país.

Entonces, el llamado 'Forbes chino' lo retrataba como un empresario que había completado la transformación "perfecta" de emprendedor a "supercreador de riqueza", además de fundador de un grupo en expansión, impulsor del fútbol, filántropo y miembro de importantes órganos políticos.

Xu nació en 1958 en la provincia central de Henan y perdió a su madre cuando era niño. Tras la restauración de los exámenes de acceso a la universidad, interrumpidos por la Revolución Cultural, ingresó en el entonces Instituto del Hierro y el Acero de Wuhan (centro), se graduó en 1982 y trabajó durante una década en una empresa siderúrgica estatal.

Él mismo explicaba esa etapa como un ascenso propio de la China reformista: estudiar, trabajar en primera línea, dejar la estabilidad del empleo estatal y lanzarse a la economía de mercado desde el interior hacia las localidades surorientales de Shenzhen y después Cantón.

La receta combinaba viviendas de precio competitivo, preventas, rotación rápida de capital y financiación abundante

En 1996 fundó Evergrande. Su primer gran éxito llegó con Jinbi Garden, una promoción residencial en Cantón (sureste) que, según la prensa china, agotó su primera fase en cuestión de horas. La receta combinaba viviendas de precio competitivo, preventas, rotación rápida de capital y financiación abundante.

Ese modelo convirtió a Evergrande en una de las mayores promotoras inmobiliarias del país y elevó a Xu hasta la cima de las grandes fortunas chinas. En 2017, la revista Forbes estimó su patrimonio en unos 42.500 millones de dólares, en plena etapa de expansión del grupo.

El fútbol fue una de sus vitrinas públicas. Evergrande compró el club de Cantón en 2010, le dio su nombre y lo convirtió en potencia nacional y asiática en esa década, con Marcello Lippi en el banquillo y con sonados fichajes como el colombiano Jackson Martínez, el argentino Darío Conca o el brasileño Paulinho.

Xu también cultivó una imagen de empresario próximo al poder: fue miembro de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino, el máximo órgano asesor del país, y Evergrande se presentaba como un conglomerado con intereses en vivienda, turismo, salud, consumo y vehículos eléctricos.

El fundador de Evergrande aparecía igualmente como filántropo en los perfiles que le dedicaba la prensa china. Sostenía que el espíritu empresarial consistía en "asumir activamente la responsabilidad social".

"Soy hijo de la tierra amarilla. Mi sueño es dar a más gente un hogar"

"Soy hijo de la tierra amarilla. Mi sueño es dar a más gente un hogar", aseguró en aquella época, resaltando sus orígenes humildes y presentándose como un benefactor de las clases que deseaban acceder a una vivienda propia durante el rápido proceso de urbanización chino.

Pero la expansión que lo llevó a la cima también dejó expuesto su modelo. Cuando Pekín endureció los límites a la deuda de las promotoras y el mercado inmobiliario se estancó, Evergrande entró en impago en 2021 con un pasivo total de unos 330.000 millones de dólares.

Xu aún intentó transmitir confianza en enero de 2023, en una carta a sus empleados. "Creo que podemos cumplir con nuestra misión de entregar proyectos, pagar diversas deudas, eliminar los riesgos y empezar un nuevo capítulo de supervivencia", escribió entonces.

En enero de 2024, la Justicia hongkonesa ordenó la liquidación de la promotora en favor de sus acreedores extraterritoriales ('offshore'), un dictamen que abrió un largo e incierto proceso ante la duda de si sería reconocido en la China continental, donde están la mayoría de sus activos, ya que el sistema judicial de la antigua colonia británica está separado del chino en virtud de su estatuto de semiautonomía.

Las autoridades chinas también multaron con unos 578 millones de dólares a la principal filial del grupo por falsificar más de 78.000 millones de dólares en ingresos y 12.700 millones en beneficios, un escándalo 20 veces mayor al de Enron en 2001 y que también se tradujo en otra sanción y suspensión temporal para la conocida consultora PwC por su labor de auditoría.

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