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Rusia ansía la división en la Otan por el Ártico, pero no es una amenaza para Groenlandia

Análisis

Moscú quiere cooperar en el desarrollo de la región no sólo con las potencias árticas, sino con todos los interesados, lo que incluye a Estados Unidos y a China

Base militar de EE UU en Pituffik, Groenlandia. / shutterstock
EFE

12 de enero 2026 - 10:10

Moscú/Rusia, que controla más de la mitad de la costa ártica y es el único país que cuenta con una flota de rompehielos atómicos, ansía la división entre EE UU y la Unión Europea en el seno de la Otan, pero los hechos desmienten que Moscú sea una amenaza para Groenlandia.

"Rusia es la mayor potencia ártica (…) Groenlandia es un asunto que afecta a dos países concretos y no tiene nada que ver con nosotros", proclamó en su momento el presidente ruso, Vladímir Putin, durante un foro ártico en la ciudad septentrional de Múrmansk.

Entonces, aseguró que Moscú quiere cooperar en el desarrollo de la región no sólo con las potencias árticas, sino con todos los interesados, lo que incluye a Estados Unidos y a China, la otra amenaza para Groenlandia, según Washington.

Putin, que mantiene silencio sobre ese asunto desde hace semanas, aseguró en su momento que los planes de la actual Administración estadounidense de "anexionarse" Groenlandia no son "una ocurrencia disparatada" del actual inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump.

Recordó que Washington ya intentó hacerse con la autonomía danesa y con Islandia en 1860, pero el Congreso no apoyó la moción

Recordó que Washington ya intentó hacerse con la autonomía danesa y con Islandia en 1860, pero el Congreso no apoyó la moción.

"Lo que está ocurriendo ahora no es sorprendente (…) EE UU tiene serios planes respecto a Groenlandia. Estos planes tienen profundas raíces históricas (…) Es obvio que Estados Unidos continuará promoviendo de manera consistente sus intereses geoestratégicos, político-militares y económicos en el Ártico", dijo.

Putin rememoró que cuando EE UU compró Alaska a la Rusia zarista en 1867, la prensa estadounidense tachó la operación de "locura". "Pero la adquisición de Alaska, la compra, es probablemente vista ahora en Estados Unidos de otra forma, al igual que las acciones del presidente Andrew Johnson", apuntó.

Desde que Trump sugiriera la posibilidad de comprar Groenlandia, los rusos rememoran no sin pesar la venta de Alaska a Estados Unidos a 4,73 dólares el kilómetro cuadrado, es decir, 7,2 millones de dólares (más de 150 millones al cambio actual).

En cambio, el economista ruso Antón Sviridenko considera ahora que, teniendo en cuenta que los recursos naturales del territorio se estiman en 4 billones de dólares, Trump debería pagar al menos un billón de dólares por Groenlandia.

Eso sí, pronostica que Washington "difícilmente" pagará ese dinero, que él considera "el precio real" del territorio ártico, por el que –resaltó– el presidente estadounidense Harry Truman ofreció 100 millones en 1946.

Desde que Trump regresó a la Casa Blanca, Rusia ha incluido la cooperación en el Ártico como parte de los planes de normalización política y económica con EE UU.

Desde que Trump regresó a la Casa Blanca, Rusia ha incluido la cooperación en el Ártico como parte de los planes de normalización política y económica con EE UU

El Kremlin, quien destaca que las regiones árticas aportan en torno al 7% del PIB nacional y el 11% de las exportaciones, ha subrayado que la Administración Trump está interesada en la explotación de metales raros en esa región, además de otros proyectos en el ámbito del gas licuado.

Otro de los planes que salió a la luz es la construcción de un túnel entre ambos países a través del estrecho de Bering, que llevaría el nombre de los dos presidentes y correría a cargo de Elon Musk.

En cuanto a China, Rusia quiere que el gigante asiático apueste por la Ruta del Norte –de San Petersburgo a Vladivostok– como alternativa al Canal de Suez, ya que con la ayuda de los rompehielos el trasiego de mercancías es notablemente más rápido.

Consciente de que la ruta septentrional no será viable sin las mercancías y las inversiones chinas en los puertos árticos, Putin quiere alcanzar los 100 millones de toneladas en 2030, frente a los cuatro millones en 2014.

Para ello, adelantó que otros tres rompehielos están en construcción, pero admitió que sus astilleros no tienen capacidad para construir los barcos mercantes y de rescate que se necesitan para gestionar dicha ruta.

Rusia denuncia desde hace años la creciente militarización del Ártico por parte de la Otan, acusaciones que han aumentado desde que dos países escandinavos con intereses en la zona, Suecia y Finlandia, se sumaron a la Alianza Atlántica.

El jefe de la Armada rusa, el almirante Alexandr Moiséev, denunció recientemente "los preparativos para un posible enfrentamiento militar en la región bajo la excusa de ‘protegerse contra las amenazas por parte de Rusia y China'".

"Rusia no ha amenazado nunca a nadie en el Ártico (…) No permitiremos ninguna invasión de la soberanía de nuestro país y protegeremos firmemente nuestros intereses nacionales", añadió Putin.

A su vez, admitió que Rusia está reforzando las capacidades de sus Fuerzas Armadas en el Círculo Polar Ártico, entre otras cosas a través de la modernización de las obsoletas bases soviéticas.

En ese sentido, Moscú ha habilitado un polígono de pruebas en el archipiélago ártico de Nueva Zembla para la reanudación de los ensayos nucleares.

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