Venezuela sepulta a familias enteras tras los terremotos de hace casi una semana

Terremotos

El silencio invade La Guaira en busca de vida

Fotografía de rescatistas de Vietnam realizan labores de búsqueda de sobrevivientes a los terremotos, este martes en Catia La mar, La Guaira (Venezuela).
Fotografía de rescatistas de Vietnam realizan labores de búsqueda de sobrevivientes a los terremotos, este martes en Catia La mar, La Guaira (Venezuela). / EFE/ Miguel Gutiérrez
EFE

01 de julio 2026 - 07:01

Caracas/ LaGuaira/"¡Ay, mi hija! ¡Devuélvanmela!", gritaba una madre desconsolada al sepultar este martes en un cementerio de Caracas a su hija y a su nieto, dos de las miles de víctimas que dejan los devastadores terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 ocurridos hace seis días en Venezuela, cuyo balance ya asciende a 1.943 muertos y 10.571 heridos.

Se tambaleaba en los brazos de otros familiares que la sostenían, mientras un padre oficiaba una misa de despedida al compás de las notas de una guitarra. Su yerno, un escolta de la misión diplomática de Estados Unidos en Venezuela, acababa también de ser cremado.

La familia de tres se encontraba en la ciudad costera de La Guaira, la más devastada por los terremotos, cuando ocurrió la tragedia que también ha dejado un número poco claro de desaparecidos.

"En una capilla hemos metido hasta seis personas porque eran miembros de una misma familia", dijo a EFE un trabajador del Cementerio del Este de Caracas, uno de los más grandes de la ciudad capital, que pidió el anonimato y aseguró que durante los últimos seis días ha recibido a cientos de personas desde La Guaira.

Este cementerio, donde también funciona un crematorio con cuatro hornos, es privado y está trabajando al máximo de su capacidad, aunque desde este martes la cantidad de cuerpos recibidos ha disminuido. Los costos funerarios varían entre los 2.000 y 12.000 dólares.

Un hombre sostiene un cuadro sobre escombros de edificaciones destruidas este martes, en La Guaira (Venezuela). / EFE/ Raúl Martínez

"El jueves fueron casi 60, el viernes casi 100, el sábado y domingo como 70, el lunes 50 y martes 50, la mayoría para cremación. Hoy van 18. Las cavas están full (llenas) y hay gente que te dice: 'Te dejo aquí a mi hijo, voy a buscar al otro, voy a seguir sacando escombros'", indicó. "Hay muchos niños menores de 15 años, la mayoría de los muertos eran niños", apuntó.

Cientos de personas se aglomeraban en las capillas habilitadas para los velorios y en la iglesia.

No era así en el Cementerio General del Sur, el más grande de la ciudad. Allí, algunos sepultureros descansaban, luego de las largas jornadas de los últimos días que han llevado a extender los horarios de entierros y cremaciones.

Otro grupo, en tanto, limpiaba una zona que está siendo habilitada con 300 nichos para los cuerpos de familiares que no disponen de recursos económicos.

"Igual, lo que ha sucedido abajo –en La Guaira– es tan grande que van a tener que abrir un espacio para una fosa común", indicó el trabajador.

Luego del doble terremoto del pasado miércoles, cientos de personas se volcaron a llevar por su propia cuenta los cuerpos de sus familiares fallecidos a la principal morgue de Caracas en Bello Monte, según vecinos y trabajadores de la zona.

"Cuando yo llegué aquí en la mañana como a las 8:30 que llegamos, esto estaba abarrotado de personas, no cabía un alma y las personas llegaban con camiones, carros (...) a traer cuerpos", contó a EFE Sandra Apóstol, vendedora de golosinas. Aseguró que "todo el mundo estaba perdido" y en "shock".

Los cuerpos, según señaló, llegaban "envueltos en sábanas" o con cualquier otra tela que tuviese la gente a la mano para envolver los cadáveres.

"Uno de los días impactantes fue para mi que llegando aquí estaba cruzando la calle y un señor venía con un cuerpo en la moto, el parrillero -el copiloto- venía con un cuerpo en las piernas y eso fue demasiado impactante, venía envuelto en sus sabanas", apuntó.

Todavía siguen llegando personas buscando a sus familiares desaparecidos como Rafael Hernández, de 58 años, quien buscaba a su sobrina y su hija, pero los cuerpos "ya no se pueden identificar, porque están muy descompuestos".

Apóstol dijo que el trabajo en la morgue, aunque sigue al máximo de su capacidad, se ha regulado debido a que en La Guaira también se han habilitado espacios para recibir a los cuerpos, como en Los Silos, las torres ubicadas en el puerto.

Otros siguen esperando un milagro, como Aurora Rodríguez, que lleva durmiendo varios días afuera de su casa destruida en La Guaira, a la espera de que rescaten a su hijo vivo o muerto

Otros siguen esperando un milagro, como Aurora Rodríguez, que lleva durmiendo varios días afuera de su casa destruida en La Guaira, a la espera de que rescaten a su hijo vivo o muerto, cuando en el país miles de personas trabajan contrarreloj para hallar a más sobrevivientes a casi una semana del desastre.

La venezolana cuenta a EFE que su hijo, de 25 años, quedó atrapado en la casa con sus mascotas en el momento del doble terremoto del pasado miércoles, pero ella logró eludir el desastre porque estaba en su lugar de trabajo.

"Mi hijo estaba acompañado de 12 gatitos y cinco perritos. Ese día (del terremoto) sacamos ilesa a una perrita que siempre estaba con él. Logré sacar cinco gaticos míos que salieron completamente ilesos; una la saqué muerta", detalla Rodríguez.

La mujer, de 52 años, indica que ella misma ha tratado de remover los escombros para tratar de rescatar a su hijo, pero reconoce que ya hizo lo que pudo y pide que trasladen al lugar maquinaria para sacar lo más pesado. "Yo no soy la única, hay muchos dolientes, muchas familias con sus familiares enterrados. Pero yo quiero llevarme a mi hijo", subraya.

Rodríguez cree que si sus animales han sobrevivido, su hijo también podría estar vivo. Desde el pasado miércoles, salvo el domingo y lunes, durmió en colchonetas afuera de su casa destruida. Voluntarios le han llevado agua y comida, y con eso ha subsistido. Varias veces ha llamado a su hijo para hallar signos de vida. Ya no le importan sus pertenencias, solo quiere a su hijo "tal y como esté".

Los llamados de silencio se han extendido por distintas localidades de La Guaira. En decenas de edificios, a lo largo de la región costera, cercana a Caracas, rescatistas, bomberos, cuerpos policiales y militares se dan a la tarea de remover escombros, con maquinaria y de manera manual, con la esperanza de poder encontrar alguna persona viva.

Fotografía de un rescatista de España realizando labores de búsqueda y rescate junto a un perro este martes, en La Guaira (Venezuela). / EFE/ Raúl Martínez

Los familiares mantienen la esperanza pero médicos, rescatistas y militares venezolanos dicen que las posibilidades, en el sexto día de búsqueda, son cada vez menores, tras el sismo de 7,2 y 7,5 del miércoles que hasta ahora dejado al menos 1.943 muertos y más de 10.500 heridos.

Sin embargo, cuando de repente los rescatistas gritan "silencio" y levantan el puño, todo se apaga y cada quien se queda detenido donde está, no se escucha nada en un primer momento y se alarga por varios minutos de forma preventiva para agotar las posibilidades.

"Cuando pedimos silencio es muy importante porque en ese momento ponemos los geófonos", dijo a EFE el militar español Alberto Vázquez, parte de un equipo de la Unidad Militar de Emergencias (UME), desplegada en Venezuela desde el viernes 26 de junio.

El aparato, explicó, se pone en el piso de hormigón y cualquier movimiento que haga la víctima atrapada como arañar un poco o empujar la pared con los nudillos, lo escucharán. El silencio es importante, dice Vázquez porque si alguien externo hace ruido o pasa caminando, lo distorsiona y el geófóno puede dar un falso positivo.

En el conjunto residencial Caribe, en Caraballeda, son varias las búsquedas al mismo tiempo. La Policía Nacional Bolivariana (PNB), el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas, militares y rescatistas, se dividen en varios sectores de los edificios derrumbados y se van alertando cuando creen que pueda haber alguna señal.

La búsqueda sigue en otras residencias a lo largo de Caraballeda y Catia La Mar, las localidades más afectadas, con llamados de los funcionarios de seguridad del Estado a apagar todos los vehículos que van rodando por la vía principal, por lo que se forman largas filas de carros y motos detenidos.

Según las cifras del Gobierno de Venezuela, hasta hoy 6.461 personas han sido rescatadas, mientras que en la zona de desastre hay 3.660 rescatistas extranjeros, 148 perros, 49 vehículos de apoyo y 26.121 efectivos venezolanos.

"Nos tenemos que mantener en la búsqueda incesante de personas con vida. Nos tenemos que mantener en la esperanza de seguir consiguiendo a personas con vida bajo los escombros", pidió el presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez.

Las autoridades venezolanas no están actualizando la cifra de desaparecidos, en momentos en los que varias organizaciones registran este número y han establecido redes de apoyo para localizar a familiares.

La líder opositora María Corina Machado promueve una página web desarrollada por técnicos y la sociedad civil para que las personas puedan reportar a sus familiares desaparecidos. Hasta el momento, la plataforma registra 42.664 personas que aún no han establecido contacto con sus seres queridos.

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