Identifican al médico cubano huido de Andorra como “un hombre fuerte” de la brigada

Se trata, presuntamente, de Dariel Romero, anestesista de formación militar y familiares en cargos políticos

Dariel Romero, el médico que supuestamente ha abandonado la misión, penúltimo empezando por la izquierda, junto a la ministra de Sanidad María Ubach. El cónsul en Barclona, Alain González, junto a la bandera andorrana. (Altaveu)
Dariel Romero, el médico que supuestamente ha abandonado la misión, penúltimo empezando por la izquierda, junto a la ministra de Sanidad María Ubach. El cónsul en Barcelona, Alain González, junto a la bandera andorrana. (Altaveu)

Con formación militar y familiares en cargos políticos, Dariel Romero, el anestesista que ha supuestamente huido el pasado sábado de la brigada cubana en Andorra, era un elemento clave de la delegación de 39 sanitarios enviados en ese diminuto país europeo para combatir el covid-19. Según la prensa local, una enfermera lo acompaña en su petición de asilo en el país vecino, España, donde ambos tienen familia.

Una rápida revisión de las informaciones publicadas, tanto en Cuba como en Andorra, desde la llegada de esa brigada a Europa a finales de marzo, revela el papel destacado de Romero. El anestesista aparece en fotos de reuniones de alto nivel con el ministro andorrano de Sanidad, Joan Martínez Benazet, y el cónsul general de Cuba en Barcelona, Alain González, que coordinó una intensa campaña de propaganda sobre la "solidaridad" y la "filantropía" como motivaciones para enviar brigadas médicas en 59 países del planeta.

Al parecer, el médico dejó en la habitación el teléfono andorrano que se le había asignado y trabajo documental y de recopilación de datos que le había encomendado el Gobierno

Hace apenas diez días, Cubadebate publicó un vídeo de Prensa Latina en el que un médico andorrano, Raúl Cerro, agradecía a la brigada cubana su colaboración en el Hospital Nostra Senyora de Meritxell, específicamente a Dariel Romero y la enfermera anestesista Yaquelin Oliva, con quienes trabajó en el área quirúrgica.

Se desconoce la identidad de la enfermera, de la que solo se ha filtrado que era una de las más jóvenes de la brigada.

Al parecer, el médico dejó en la habitación el teléfono andorrano que se le había asignado y trabajo documental y de recopilación de datos que le había encomendado el Gobierno, afirma Altaveu.

Según ha podido averiguar 14ymedio, el cónsul cubano se ha desplazado este jueves desde Barcelona a Andorra. Aunque es, a nivel político, quien más seguimiento ha dado a la brigada y sus viajes al Principado han sido frecuentes, se presume que el de hoy está destinado a supervisar y hacer frente a la situación.

A él se atribuye desde Andorra un fuerte malestar entre los sanitarios, ya que los responsables de la brigada aparentemente eran más flexibles pero González, en sus viajes, les habría impuesto una actitud más cerrada sin contacto con la población y los cubanos residentes en el país.

El grupo de 39 sanitarios de la Isla llegó al Principado el 29 de marzo pasado para apoyar en el Servicio Andorrano de Atención Sanitaria (SAAS), atendiendo a los enfermos de coronavirus. Los cubanos se han desempeñado como especialistas en medicina interna y en la unidad de cuidados intensivos en El Cedre, un centro sociosanitario en el que habitualmente residen personas mayores o con discapacidades.

El 15 de mayo volvieron a Cuba tres miembros de la delegación y, unos días después, se marcharon otros 13. Los 23 que quedaban aún debían finalizar el trabajo encomendado por el Gobierno de Andorra a finales de este mes, después de que, a pesar de la disminución de los pacientes hospitalizados, su estancia se prorrogó unas semanas. El ministro de Sanidad, Joan Martínez Benazet, justificó la decisión alegando que los cubanos fueron destinados a cubrir diferentes servicios para poder dar descanso a los profesionales locales.

El importe del convenio de los sanitarios cubanos en Andorra estuvo sufragado por la familia Sirkia, antiguamente propietaria de una de las joyerías de lujo de la avenida Meritxell que atraviesa la capital del Principado.

El importe del convenio de los sanitarios cubanos en Andorra estuvo sufragado por la familia Sirkia

Nada más llegar a Andorra, los médicos cubanos debieron someterse a una cuarentena de varios días, porque uno de ellos dio positivo en coronavirus.

Con una superficie inferior a la de La Habana y una población de apenas 80.000 habitantes, Andorra es un paraíso fiscal que comparte fronteras con España y Francia. El Principado, que vive también del turismo de nieve, se ha visto significativamente afectado por el coronavirus ya que, con tan pequeña población, acumula 855 casos positivos, 52 fallecidos y 797 personas curadas.

La Habana mantiene 29.000 sanitarios en 59 países, incluyendo unos 3.300 que participan en la lucha contra el covid-19 en 29 naciones.

Cuando un sanitario cubano "deserta", según la terminología oficial, se arriesga a ser penalizado con ocho años sin poder entrar a la Isla. Por otro lado, la parte de su salario en moneda nacional que acumuló en la Isla es intervenida por el Estado y su familia no tiene acceso a esos fondos.

La propaganda oficial llama "desertores" a estos profesionales de la salud que deciden no regresar, pero varias organizaciones internacionales los consideran víctimas de "esclavitud moderna".

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