Opinión
No basta, Silvio, la pasión
Nueva Jersey/Se vende un país en ruinas.
con maraca y taburete.
Se venden unas bocinas,
un frasco de vitaminas,
un par de zapatos rotos.
Se vende un álbum de fotos,
un concierto sin preludio
y hasta un acto de repudio
y otro sinfín de alborotos.
Se vende un turno en la cola
para comprar cualquier cosa.
Se vende una mariposa
y se vende una amapola.
Quien quiera dar pie con bola
que compre: se vende un sueño.
Se vende un bote pequeño
(con dos remos y una vela).
Se venden una novela
y el dolor de un lugareño.
Se vende una enciclopedia
y se vende un diccionario.
Para un pueblo presidiario
se vende —y bien— la tragedia.
Se vende un libro de Heredia,
que le cantó al desterrado.
¿Se vende el terror de Estado
o es gratis la aberración
Se vende un hierro oxidado.
Se vende una bicicleta
que pedalea al vacío.
Se vende el dolor de un tío.
Se vende el pan de una nieta.
Y se vende la receta
para hacer una utopía:
una mentira por día
—tantas veces repetida
contra la patria y la vida—
Se vende un carburador
de una moto ya inservible.
Y se vende el combustible
que mendigó el dictador
de viaje por Venezuela.
Se vende un barco, y su estela
de polución está en venta.
Se vende una Cenicienta,
y hasta se vende una abuela.
por un régimen macabro.
Y se vende un descalabro.
Se vende un bombillo usado.
Se venden un pan quemado,
la efigie de un dictador
y un reloj despertador
que despierte a una nación,
es el reino del terror.
de un país que no ha podido
sanguinario y tremebundo
que ha convertido su mundo
en un horror infinito.
Se vende también un mito.
(Viene con su pesadilla).
Se vende la otra mejilla
de un pueblo que está marchito.
________________________
Colabora con nuestro trabajo:
El equipo de 14ymedio está comprometido con hacer un periodismo serio que refleje la realidad de la Cuba profunda. Gracias por acompañarnos en este largo camino. Te invitamos a que continúes apoyándonos, pero esta vez haciéndote miembro de nuestro diario. Juntos podemos seguir transformando el periodismo en Cuba.
También te puede interesar
Opinión
No basta, Silvio, la pasión
Opinión
¿Quién dará el jaque mate?
Opinión
Los doce escuderos del rey Trump
Lo último