Opinión
Los jirones de una nación
Nueva Jersey/(II)
Nadie se haga la ilusión
de que el pueblo de este noble
país que va a pasodoble
a destruir la nación
cree en la revolución
que lo oprime con esmero,
porque, puesto a ser sincero,
aquel "proyecto bonito"
del que no existe ni el mito,
es un gran estercolero.
(III)
Lo repito: no hay excusa
que justifique el horror
del Estado represor
La verdad es una intrusa
que ya vive entre la gente
y se esparce en el ambiente
—pueblo, país y nación—
que es obra de un delincuente.
(IV)
Pueblo, país y nación
se fueron al campo un día;
detrás fue la policía
a ejercer la represión,
a mancillar a la gente
desde oriente hasta occidente,
a ejercitar la crueldad,
a imponer su voluntad,
pues lo ordenó un delincuente.
(V)
Pueblo, país y nación
de esa Cuba malnutrida
sueñan la patria y la vida,
pero la revolución
pone otro plan en acción,
pues lo ordenó el Hombre Fuerte.
Para nuestra mala suerte,
el gorila y su Gobierno
nos desean el infierno:
dictan la patria o la muerte.
(VI)
"Pueblo, país y nación"
en Cuba no son lo mismo
que decir "el comunismo".
No son "la revolución".
Eviten la confusión.
No distraigan a la gente
de nuestra isla penitente:
Cuba es más que el territorio
físico en que el vejestorio
reprime, amenaza y miente.
(VII)
"Pueblo, país y nación"
de esa Cuba malherida
—que al grito de "Patria y vida"
hoy se aferra a una ilusión—
incluye a la emigración
que en el exilio la invoca.
Vuelve la mar a la roca.
Vuelve el cántaro a la fuente.
Mi memoria persistente
regresa a la isla que evoca.
________________________
Nota del autor: La primera décima de este ciclo fue publicada en 14ymedio en A propósito de diversionismo ideológico.
________________________
Colabora con nuestro trabajo:
El equipo de 14ymedio está comprometido con hacer un periodismo serio que refleje la realidad de la Cuba profunda. Gracias por acompañarnos en este largo camino. Te invitamos a que continúes apoyándonos, pero esta vez haciéndote miembro de nuestro diario. Juntos podemos seguir transformando el periodismo en Cuba.
También te puede interesar
Opinión
Los jirones de una nación
Hoy como ayer
Fidel Castro y los fantasmas nazis de la Revolución
Cuba y la noche
Cuando un régimen marxista necesita que Dios lo salve
Lo último