Opinión
No basta, Silvio, la pasión
Nueva Jersey/Es viernes de tarde hermosa.
Hay sol bueno y mar de espuma
(Se me ocurre cada cosa).
De aquella isla pavorosa
nos escapamos un día
para hacer la cofradía
de nuestro exilio entrañable
que gusta a la progresía.
Es sábado y se agradece
esta vida en tierra ajena.
ya que el dolor se engrandece,
ya que Cuba no merece
perpetuar esa agonía
que es vivir el día a día
con ese terror de Estado,
queda escrito y declarado:
deploro esa tiranía.
Es domingo en mi ventana
que muestra un paisaje ajeno.
Por algún azar, estreno
otra visión de La Habana:
la imagino una mañana
de un futuro no distante
con la vida por delante,
con un destino seguro,
sin ese miedo al futuro
ni sombra del Comandante.
Es lunes: no se trabaja
en predios de la nación,
que ya clavó la navaja
de doble filo que ultraja
con su corte al pueblo entero
y que va de enero a enero
ha hecho –desde los sesenta–
de Cuba un estercolero.
Es martes y aún no olvido,
tras décadas de destierro,
esa sensación de encierro,
de ser rehén del Partido
y vivir desprotegido
de una dictadura odiosa.
donde el asesino en serie
que es el recuerdo me acosa.
Es miércoles: me acompaña
otra vez la cubanía
que desde que inicia el día
ejecuta su patraña
de clavárseme en la entraña
que al otro lado del mar
que añoro cada verano
viven a gusto un tirano
y su junta militar.
Es jueves y yo quisiera
no repetir más lo mismo:
Pioneros: el comunismo
ya nos robó la bandera,
se adueñó de la isla entera,
dejó a la nación inerte
y nos impuso esta suerte
de callejón sin salida.
Respondamos "Patria y Vida"
al grito de "patria o muerte".
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