América avanza en la lucha contra el tabaco pese a la oposición de los fabricantes

Fumador (CC)
Fumador (CC)

Distintos países de América han logrado avances importantes en la lucha al tabaco a pesar de la dura oposición de la industria tabacalera. Cuba, sin embargo, aún no ha adoptado el Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el Control del Tabaco, suscrito hace una década por 180 países. La edad de comenzar a fumar desciende de manera alarmante en la Isla, donde el 15% de las muertes ocurridas es imputable al tabaquismo, que cada año causa el fallecimiento de 13.300 personas.

"Hace diez años, establecer ambientes libres de humo de tabaco, requerir advertencias gráficas en los paquetes, prohibir su publicidad, promoción y patrocinio, y aumentar los impuestos al tabaco parecían un sueño", destaca Carissa F. Etienne, directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en unas declaraciones publicadas este jueves por la Agencia Iberoamericana para la Difusión de la Ciencia y la Tecnología.

El tratado, adoptado por 180 países, estableció una serie de medidas para reducir la demanda y oferta del tabaco, como mayores impuestos, espacios libres de humo, advertencias sanitarias gráficas obligatorias y prohibiciones de toda forma de publicidad, promoción y patrocinio.

La OMS calcula que el tabaco mata a una persona cada seis segundos en el mundo y su consumo es un factor de riesgo para seis de las ocho principales causas de muerte mundial. La organización estima que la aplicación plena del tratado contribuiría sustancialmente a la meta mundial de reducir en un 25% las defunciones prematuras por enfermedades no transmisibles para 2025.

La OMS calcula que el tabaco mata a una persona cada seis segundos en el mundo

En el continente americano, 30 de 35 países ratificaron este instrumento legal. Brasil, Chile, Costa Rica, Ecuador, Granada, México, Panamá, Santa Lucía, Surinam, Uruguay y Venezuela, por ejemplo, aumentaron los impuestos al tabaco. Cinco países (Brasil, Canadá, Chile, Panamá y Uruguay) se están acercando a la plena implementación del tratado y ya han ejecutado la mayoría de las seis medidas consideradas más efectivas para reducir el consumo de tabaco.

La industria tabacalera en América se opone activamente a la implementación de estas medidas. En Uruguay, por ejemplo, el grupo Philip Morris está luchando contra la norma que requiere que las advertencias sanitarias ocupen el 80% de la superficie principal de los paquetes de tabaco, alegando que estas medidas infringen los derechos comerciales de la empresa.

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