Javier Larrea renuncia a la presidencia de Bienestar Animal Cuba por las presiones de la Policía

"Me tratan como un opositor, que no lo soy, o como un delincuente en muchas ocasiones, que no lo soy tampoco, o me tratan como lo que soy, un activista"

Larrea tuvo un activismo muy intenso especialmente tras el hito que supuso la manifestación de abril de 2019. (Captura)
Larrea tuvo un activismo muy intenso especialmente tras el hito que supuso la manifestación de abril de 2019. (Captura)

Después de sufrir presiones, amenazas y el boicot de sus actividades por parte de la Seguridad del Estado, el protector de animales Javier Larrea ha tomado una decisión drástica: renunciar la presidencia de la organización Bienestar Animal Cuba (BAC) y también a su carrera universitaria en Derecho, según explicó este lunes en su cuenta de Facebook.

En una grabación de voz, Larrea desmenuza las razones que llevaron a la cancelación de una bicicletada programada para el pasado sábado en La Habana para llamar la atención sobre la causa animal. La Policía política no solo obligó a suspender la actividad sino que desmanteló también una feria de adopciones organizada para ese mismo día.

Los argumentos expuestos por los agentes fueron que "en La Habana hay que pedir permiso para todo" y también apelaron a la situación epidemiológica, una razón muy cuestionable cuando los números oficiales de contagios por covid-19 bajan aceleradamente cada semana y el propio Gobierno recién realizó una bicicletada en agosto pasado "en apoyo a la Revolución".

"Yo no soy comunista y para estudiar Derecho hay que serlo", dijo categóricamente el joven, que se define como una persona religiosa capaz de "ser amigo de todos, no importa la ideología o los pensamientos que tengan"

En cuanto a la decisión de abandonar la carrera de Derecho que cursa en la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, Larrea argumentó que quería evitarse los problemas futuros que sin duda sufriría debido a su activismo. Ya los ha vivido, de hecho, pues en los últimos años, las amenazas de expulsarlo del centro de altos estudios han sido frecuentes.

"Yo no soy comunista y para estudiar Derecho hay que serlo", dijo categóricamente el joven, que se define como una persona religiosa capaz de "ser amigo de todos, no importa la ideología o los pensamientos que tengan". Larrea considera que ya no puede soportar esa situación porque vive un momento de "problemas personales y problemas familiares".

Con la voz evidentemente emocionada, el activista advierte que necesita dedicar un tiempo para sí y para recuperarse del daño psicológico que le han dejado las constantes amenazas y también las incomprensiones de muchos. "Me acusan de que soy de la Seguridad del Estado porque tengo amigos que son comunistas, pero también me acusan de que soy de la CIA porque tengo amigos opositores".

En el video se refirió a las presiones de la Seguridad del Estado hacia personas cercanas a BAC y dijo que el régimen tiene "una doble moral" en su forma de tratarlo. En algunas ocasiones el oficialismo publica artículos sobre su labor, pero por otro lado, es atacado de muchas maneras, como por ejemplo, en las redes sociales con perfiles falsos creados por la Policía política.

"Me tratan como un opositor, que no lo soy, o como un delincuente en muchas ocasiones, que no lo soy tampoco, o me tratan como lo que soy, un activista", se quejó el joven.

"Me siento frustrado y estas decisiones quiero mantenerlas", insistió al volver a recordar su resolución de dejar la presidencia de BAC. "Necesito paz", agregó y solicitó a todos sus compañeros y amigos que sigan apoyando a la organización "hasta el final".

"No voy a salirme de BAC completamente, voy a seguir siendo un miembro más activo, pero creo que necesitaba darle a todos los que me siguen, mis amistades, a mis familiares, a todos, mi visión de cómo pienso"

"No voy a salirme de BAC completamente, voy a seguir siendo un miembro más activo, pero creo que necesitaba darle a todos los que me siguen, mis amistades, a mis familiares, a todos, mi visión de cómo pienso, que quizás muy pocas veces he hablado así tan sinceramente".

Larrea fue seleccionado entre los 14 rostros de 2020, que este diario publicó a finales del pasado año. El joven tuvo un activismo muy intenso especialmente tras el hito que supuso la manifestación de abril de 2019, la primera protesta independiente que tuvo lugar en Cuba en 60 años y que protagonizaron protectores de animales por una calle de El Vedado habanero.

El joven se reunió el pasado 1 de diciembre con funcionarios del Ministerio de Agricultura para avanzar en la promulgación de una legislación para la protección animal que no llegó a ser aprobada hasta el 27 febrero de 2021 y entró en vigor 90 días después. La norma incluye multas de entre 1.500 y 4.000 pesos a quienes maltraten, impulsen peleas o le provoquen la muerte a cualquier animal.

La nueva ley, sin embargo, ha sido duramente criticada por varios activistas que la consideran "papel mojado" ante los actos de maltrato, abandono y malas prácticas con los animales que abundan a lo largo de todo el país. Hasta el momento solo han sido sancionados los participantes en dos actos de violencia: uno contra una gata, cuyo asesinato fue grabado y publicado en redes por los agresores, y otro contra un perro, al que su dueño golpeó provocándole graves heridas.

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