Una camioneta embiste a un triciclo eléctrico en La Habana y deja varios heridos
Accidentes
En la capital cubana, hasta el tráfico escaso consigue ser un caos
La Habana/A las 11:10 de la mañana de este miércoles, en la esquina de Monte y Matadero, en La Habana, el estruendo de un choque sacó de golpe a vecinos y transeúntes de sus rutinas. Una camioneta de alta gama embistió a un triciclo eléctrico de pasajeros y lo volcó sobre el asfalto, dejando heridos a dos hombres, una mujer y una niña, según pudo comprobar 14ymedio en el lugar.
En cuestión de segundos, la esquina se llenó de curiosos, gritos, manos intentando socorrer a los pasajeros y recriminaciones al chofer del vehículo, que trataba de defenderse apuntando hacia el semáforo apagado. “No había corriente”, se le oye decir en el video tomado tras el accidente. En La Habana colapsada por la crisis de combustibles, la poca circulación vial no es garantía de seguridad. Bastan una esquina mal regulada, un semáforo muerto y dos conductores distraídos para que todo termine en desastre.
El triciclo, uno de esos vehículos que han proliferado como remiendo de la crisis del transporte, quedó volcado con sus ocupantes golpeados, sobre todo en la cabeza. La escena tenía algo de síntesis de la situación actual del país: una camioneta moderna, un transporte endeble, un cruce sin electricidad y una multitud tratando de resolver por su cuenta lo que debería estar previsto por el Estado.
Los triciclos eléctricos son baratos, rápidos y cada vez más frecuentes, pero también extremadamente frágiles.
Lo más revelador vino después del impacto. Inicialmente, los heridos iban a ser trasladados en la propia camioneta, pero el vehículo no pudo moverse del lugar. La solución fue montar a los lesionados en otro triciclo y enviarlos al hospital. Nada de ambulancias, ni patrullas, ni un protocolo claro ante estos casos.
Los accidentes más recientes involucran cada vez más a los triciclos eléctricos de pasajeros, presentados como alternativa “innovadora” en medio del colapso del transporte estatal. Son baratos, rápidos y cada vez más frecuentes, pero también extremadamente frágiles. Quien viaja en ellos lo hace casi sin protección alguna. Un golpe lateral o un vuelco, como el de este miércoles, basta para convertir el trayecto en una urgencia hospitalaria.
La expansión de estos vehículos no habla de modernización, sino de contingencia permanente. No surgieron para mejorar la movilidad urbana, sino para parchear la falta de ómnibus, taxis y combustible. Se han vuelto parte del paisaje de la supervivencia cotidiana y sirven igual para trasladar cargas, llevar pasajeros o, llegado el caso, para improvisar una ambulancia.