Los campesinos cubanos pagan en dólares el combustible que necesitan para producir

Agricultura

La prensa oficialista explica las dificultades que tienen las cooperativas agrícolas de Artemisa para importar petróleo

Importar el combustible y pagarlo en dólares se ha vuelto la única opción para las cooperativas agrícolas de Artemisa.
Importar el combustible y pagarlo en dólares se ha vuelto la única opción para las cooperativas agrícolas de Artemisa. / El Artemiseño
14ymedio

07 de septiembre 2026 - 12:28

Madrid/Bajo el mecanismo permitido por el Gobierno oficialmente desde junio, algunas cooperativas agrícolas de Artemisa han comenzado a importar combustible directamente para sostener sus producciones. Esto, sin embargo, resulta inviable para quienes no generan ingresos en divisas. Por ello, las cooperativas empiezan a plantearse que tendrán que exportar en dólares parte de su producción para obtener el dinero necesario para volver a comprar petróleo y continuar la producción.

Lo cuenta el propio oficialismo, a través del periódico provincial El Artemiseño, en una nota publicada el sábado. En ella, el presidente de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños en Artemisa, Juan Carlos Alcolea, menciona a las Cooperativas de Crédito y Servicios Frank País, de Güira de Melena, y la José Antonio Echevarría, de Alquízar, como pioneras en la importación de combustible. A estas se suma un campesino de la cooperativa Vicente Pérez Noa, en San Antonio de los Baños, mientras que, según el funcionario, “otras cinco formas productivas se aprestan a lograrlo, de forma directa o mediante contrato con otro actor económico”.

El presidente de la cooperativa Frank País, Pablo Orlando Pérez, describió al medio oficialista lo complicado que resulta el sistema. “Es muy costoso producir en este modelo, y muy duro pasar del precio subsidiado de 13,99 pesos en moneda nacional a los 2,40 dólares que equivale el litro actualmente”.

“Es muy costoso producir en este modelo, y muy duro pasar del precio subsidiado de 13,99 pesos en moneda nacional a los 2,40 dólares que equivale el litro actualmente”

“Se necesita credibilidad para que varias personas pongan miles de dólares en tus manos, a fin de enviarlos al exterior”, explicó el funcionario. “Unos compraron 1.500 litros, otros mil y otros 200. No lo trajimos para revender, sino para los productores directamente”.

El directivo de la cooperativa reconoce que más de la mitad de sus campesinos no tenían dinero para pagar el combustible, ni siquiera cuando el litro importado resultaba más barato que el que podían adquirir en Cuba. Según Orlando Pérez, el combustible disponible en la Isla podía alcanzar los siete dólares por litro. Añadió que, a pesar de las dificultades de este sistema, se ha conseguido que más del 50% de sus tierras llegaran a estar “sembradas o en preparación”.

El presidente de la Frank País también describió lo incómodo de la burocracia asociada al mecanismo de importación: “Eso sí, ha costado trabajo: primero fueron 18 días entre contratos, permisos, certificaciones de los bomberos, del Citma y de Cupet. Y de Mariel a nosotros, tarda 15 días y más en llegar”.

Eso sí, ha costado trabajo: primero fueron 18 días entre contratos, permisos, certificaciones de los bomberos, del Citma y de Cupet. Y de Mariel a nosotros, tarda 15 días y más en llegar”

Un reconocido productor de la misma cooperativa, Juan Leal, explicó que importar el combustible y pagarlo en dólares se ha vuelto la única opción, y reconoció que el mecanismo es, sin embargo, poco rentable: les deparará no solo menos ganancias, sino probablemente apenas recuperar los costos.

La idea que tiene la cooperativa es dedicarse a exportar para intentar convertir esos gastos en ganancias y conseguir que la producción con combustible importado tenga sentido. Es una solución que parece chocar con el propósito que defienden los propios directivos de producir “con el fin de llevar alimentos al pueblo”.

“Debemos hacerlo para no pararnos, incluso importar más para que siga bajando de precio. Será muy difícil sembrar la totalidad de las áreas, pero no podemos conformarnos con dejar tierras vacías. Tenemos que producir en cada finca y luego procurar vender en divisas, para adquirir el petróleo y seguir aumentando la producción”, sostuvo Leal.

"Tenemos que producir en cada finca y luego procurar vender en divisas, para adquirir el petróleo y seguir aumentando la producción”

La desaparición de los suministros venezolanos tras la captura de Nicolás Maduro y la interrupción de los envíos mexicanos dejaron al Estado cubano con dificultades críticas para garantizar el combustible necesario para la generación eléctrica, el transporte y la producción agrícola. El endurecimiento de las medidas de EE UU contra los suministros de combustible del régimen y las posteriores sanciones a instituciones estatales cubanas agravaron aún más la crisis energética del país.

En respuesta, el 6 de febrero, el viceprimer ministro Óscar Pérez-Oliva Fraga, anunció que el Gobierno había descentralizado la importación de combustible y que estaba autorizando a empresas con capacidad financiera para adquirirlo directamente. Semanas después, EE UU introdujo una excepción regulatoria que permitió determinadas exportaciones de productos petroleros a entidades privadas cubanas bajo el régimen de Support for the Cuban People, sin necesidad de una autorización específica de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (Ofac). La autorización excluía al Gobierno cubano, las Fuerzas Armadas y otras entidades sancionadas.

EE UU sancionó directamente a Unión Cuba-Petróleo (Cupet), la empresa estatal que controlaba la cadena de importación y comercio de combustible en la Isla, el pasado junio. Muy poco después, el Gobierno incorporó la autorización para importar combustible en el paquete de 176 transformaciones económicas y sociales: dentro del eje dedicado al sector energético se estableció la posibilidad de “permitir la participación del capital privado y extranjero en la importación y comercialización de combustibles, incluida la red minorista”.

Mientras Washington endurece las restricciones contra el aparato energético estatal cubano, aumentan las ventas de combustible estadounidense destinadas al sector privado. En el mes de junio se alcanzó la cifra récord de 47.842.674 dólares, el doble que en el mes anterior y la mitad del total acumulado en 2026, según los registros recopilados por el Consejo Económico y Comercial EE UU-Cuba.  

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