El cementerio de Sancti Spíritus no da abasto: 15 entierros en un solo día
Arbovirosis
El país registra 37.194 casos de chikungunya, incluidos 68 pacientes menores de edad en estado grave
Sancti Spíritus/"Sancti Spíritus es ahora mismo Matanzas", dice sin rodeos un trabajador de Comunales que este viernes estuvo presente en el cementerio de la capital provincial, donde se realizaron 14 enterramientos en esa jornada. El promedio histórico es muy distinto: "Menos de cinco. A veces pasábamos días sin un entierro", explica el empleado estatal. Ahora, ante la escalada de fallecimientos, la necrópolis acelera traslados de restos y reubicación de osarios en aras de "abrir espacio para lo que va a seguir viniendo".
Mientras tanto, la ciudad muestra un rostro inquietante: montañas de basura en las esquinas, fosas albañales desbordadas, calles donde el agua estancada se convierte en caldo de cultivo para el mosquito Aedes aegypti, principal transmisor del chikungunya y el dengue. Y al mismo tiempo, hombres jóvenes con las llamadas "bazukas" que recorren algunos barrios para fumigar, dentro de una campaña sanitaria que parece superada por la magnitud del brote.
La alarma creció esta semana cuando la prensa provincial informó de que siete recién nacidos habían sido reportados como críticos o graves por chikungunya desde el 11 de noviembre. Según la doctora Meidalis Martínez Barrios, jefa del Servicio Provincial de Neonatología, todos han evolucionado de manera favorable gracias a "un seguimiento clínico minucioso, la aplicación de protocolos específicos y el trabajo sin descanso de médicos y enfermeras".
La transmisión en Sancti Spíritus crece a un ritmo que agobia al sistema sanitario
A nivel nacional la situación también es preocupante. El jueves se detectaron 6.793 nuevos casos de personas con "síndrome febril inespecífico", según la viceministra de Salud Pública, Carilda Peña García. En todo el país hay, en estos momentos, 37.194 casos de pacientes activos con chikungunya. En salas de cuidados intensivos permanecen 107 personas con "algún reporte de gravedad" asociado al virus. De estas, 79 están en estado grave y solo 11 son mayores de 18 años.
La transmisión en Sancti Spíritus crece a un ritmo que agobia al sistema sanitario, que ya cargaba con la falta crónica de reactivos para los laboratorios y con la escasez de medicamentos. Eso, unido al colapso en la recogida de desechos.
En distintos puntos de la ciudad el panorama se repite: montículos de desechos, escombros amontonados, bolsas plásticas abiertas por perros callejeros y aguas estancadas que corren como hilos oscuros por los bordes de las aceras. En algunos barrios, los contenedores rebosan desde hace semanas, y otros directamente han desaparecido sepultados en las lomas de desperdicios.
En medio de ese paisaje, un joven fumigador camina por Kilo 12, uno de los barrios más afectados por el brote. Cuando se activa el aparato, el olor fuerte del compuesto que brota en forma de humo se mezcla con la peste de los desechos acumulados. La paradoja resulta evidente: mientras se intensifican las fumigaciones en las zonas más afectadas, la basura sigue acumulándose.
"Estamos adelantando traslados porque sabemos que viene más trabajo. Esto no ha llegado al pico todavía"
Vecinos de Chambelón, Olivos II y Jesús María aseguran que los camiones de recogida pasan "una vez cada diez o quince días" cuando pasan. En algunas calles, los residentes han optado por quemar los desechos, una práctica peligrosa, pero que consideran su única defensa ante la enfermedad.
En el cementerio de la ciudad, los trabajadores de Comunales admiten que no recuerdan un noviembre tan intenso. Se escuchan martillazos y el sonido seco de las palas abriendo espacio entre las filas de tumbas. "Estamos adelantando traslados porque sabemos que viene más trabajo. Esto no ha llegado al pico todavía", comenta un sepulturero que pide no revelar su nombre.
Fuentes médicas confirman que aunque no todos los fallecimientos son atribuibles directamente al chikungunya, sí hay un aumento significativo de muertes asociadas a complicaciones, sobre todo en adultos mayores con patologías previas, pacientes deshidratados o con fallos multiorgánicos vinculados al virus.
Sancti Spíritus, históricamente considerada una de las ciudades más limpias de Cuba, vive una degradación visible. "Antes tú no veías esto, ni en los alrededores del puente Yayabo ni en Las Cañas", dice una vecina del barrio Colón. "Ahora estamos como La Habana Vieja en sus peores tiempos."