Cenizas en las calles tras otra noche de apagones y protestas en La Habana
Protestas
Los cacerolazos y la quema de basura se repiten en varios puntos de la capital, donde algunos vecinos denuncian cortes de hasta 80 horas
La Habana/La Habana amaneció este miércoles con las marcas de otra noche de apagones y protestas. En la esquina de Belascoaín y Ánimas, en Centro Habana, quedaban sobre el asfalto cenizas, piedras, pedazos de madera, cartones chamuscados y restos de basura quemada. Las imágenes tomadas por 14ymedio muestran una calle donde permanecen las huellas de una noche de tensión en medio del hartazgo popular.
Los videos de cacerolazos, calles bloqueadas y basura incendiada se han multiplicado en varios puntos de la capital. En Centro Habana, los vecinos salieron a la calle tras apagones que, según reportes difundidos en redes, superaron las 80 horas. También en el municipio de La Lisa se registraron protestas, después de más de 40 horas de apagón. En Alamar, en Habana del Este, grupos de residentes golpearon cazuelas y quemaron basura en plena vía pública.
La crisis eléctrica escaló esta semana con una nueva desconexión total del sistema eléctrico nacional, ocurrida el lunes. La Unión Eléctrica reconoció ese día que el servicio había estado afectado durante las 24 horas anteriores por falta de capacidad de generación y pronosticó una afectación de 2.195 megavatios para la jornada. La mayor afectación del día previo había sido de 2.083 megavatios, con impacto en todas las provincias del país.
El colapso del lunes fue el tercer apagón nacional en lo que va de 2026, en medio de una crisis energética que el Gobierno atribuye al bloqueo petrolero de Estados Unidos, aunque las desconexiones del sistema comenzaron a repetirse desde finales de 2024, mucho antes de la crisis provocada a raíz de la intervención de Washington en Venezuela. A la escasez de combustible se suman termoeléctricas averiadas, redes obsoletas y promesas incumplidas.
En la capital, tradicionalmente más protegida que el resto del país frente a los apagones extremos, los cortes prolongados han cambiado el ánimo de los barrios. Las protestas ya no se limitan a zonas periféricas ni ocurren solo de madrugada. En los últimos días se han documentado cacerolazos y concentraciones en Centro Habana, Alamar, Playa, Santos Suárez, Los Sitios, Lawton, El Cerro y otros puntos de La Habana.
En algunos videos difundidos se ha visto a la Policía grabando con sus teléfonos las protestas. Organizaciones de derechos humanos han denunciado en ocasiones anteriores que el régimen suele tomar represalias en los días posteriores a las manifestaciones, identificando a quienes participan, deteniéndolos o amenazándolos con causas penales.
La falta de electricidad arrastra también la falta de agua, el calor del verano, los mosquitos, los alimentos perdidos y la imposibilidad de descansar
La respuesta oficial ha combinado llamados a la calma, promesas de recuperación progresiva del sistema, camiones con uniformados para reprimir y acusaciones contra Washington. Este miércoles, ante la ONU, el Gobierno cubano volvió a responsabilizar a Estados Unidos de la crisis energética. Y en una entrevista al diario Claridad, el mandatario Miguel Díaz-Canel pidió a los cubanos que sonaran sus cazuelas contra “los vecinos del norte”.
Pero en las esquinas de La Habana el discurso oficial llega tarde. “La gente no está pidiendo lujo, está pidiendo corriente”, resume un vecino de Centro Habana. En muchas casas, la falta de electricidad arrastra también la falta de agua, porque sin bombeo no sube a los tanques. A eso se suma la basura acumulada, el calor del verano, los mosquitos, los alimentos perdidos y la imposibilidad de descansar después de varias noches sin ventilador.
Las cenizas de Belascoaín y Ánimas son apenas una imagen de ese hartazgo, a solo tres días del quinto aniversario de las multitudinarias protestas del 11 de julio de 2021. Muestran el rastro físico de una protesta que ya no cabe solo en los videos nocturnos de las redes. En La Habana, incluso cuando amanece y el tráfico vuelve a pasar, el apagón deja sus marcas sobre el asfalto.