Cinco años después del 11J, el régimen refuerza la represión ante el temor de un nuevo estallido social
Represión
Cubalex reporta un récord de 319 eventos represivos y 253 protestas en junio, la cifra más alta desde que comenzó su monitoreo en 2022
Madrid/A cinco años de las masivas protestas del 11 de julio de 2021, el Estado cubano ha respondido con acciones represivas y un reforzamiento de la vigilancia y la militarización. La Redacción de 14ymedio amaneció este sábado sitiada por una patrulla policial que impide a su directora Yoani Sánchez salir de su vivienda.
La vigilancia también se ha extendido a otros periodistas independientes, opositores y familiares de presos políticos. Este sábado han denunciado operativos policiales la periodista Camila Acosta, el líder opositor Manuel Cuesta Morúa y el intelectual Roberto Veiga. El Observatorio Cubano de Derechos Humanos informó además de otro operativo frente a la vivienda de Wilber Aguilar, padre del preso político Walnier Luis Aguilar. Aunque la Seguridad del Estado repite estas medidas de control cada año en esta fecha, ahora coinciden con el agravamiento de la crisis económica y política que atraviesa la Isla y el creciente malestar ciudadano.
Las protestas de 2021 estallaron por el deterioro de las condiciones de vida durante la pandemia, pero desde el primer momento expresaron demandas políticas con consignas como “Patria y Vida” y “Libertad”. La represión fue brutal: al menos un fallecido por un disparo durante las manifestaciones; más de 1.300 personas detenidas o procesadas por aquellos hechos, según diversas organizaciones independientes y siete presos políticos fallecidos bajo custodia, de acuerdo con la ONG Cuba Archive.
Con ese telón de fondo, el régimen ha endurecido las medidas de vigilancia y control ante la posibilidad de un nuevo estallido social
Cinco años después, el deterioro de las condiciones de vida es aún más profundo. La crisis energética ha llegado a un punto en que ya no se habla de apagones, sino de “alumbrones”: breves intervalos de servicio eléctrico entre más de 30 horas sin luz en La Habana y hasta 90 horas en algunas zonas de provincias. A ello se suma una crisis de abastecimiento de agua que, según reconocen las propias autoridades, afecta a más de 500.000 habaneros. Con ese telón de fondo, el régimen ha endurecido las medidas de vigilancia y control ante la posibilidad de un nuevo estallido social.
Este viernes, el Gobierno intensificó sus preparativos de seguridad de cara al aniversario. El presidente Miguel Díaz-Canel encabezó una reunión con mandos militares en el municipio habanero del Cerro, como parte de las jornadas por el Día Nacional de la Defensa. Durante el encuentro, según Granma, se revisaron las medidas para preservar el “orden interior” en las comunidades y proteger objetivos económicos estratégicos.
Este diario pudo constatar que desde la noche del viernes ya circulaban por las calles de La Habana patrullas y “carros jaula”, vehículos utilizados para detener y trasladar a los llamados “agitadores del orden”. Durante las protestas del 11 de julio de 2021, la policía llegó a utilizar incluso camiones de basura con ese propósito.
Cubalex documentó un récord de 319 eventos represivos y un máximo histórico de 253 protestas durante junio, la cifra más alta desde que comenzó este monitoreo en 2022
Ese clima de tensión también quedó reflejado en el último informe mensual de Cubalex. La organización independiente documentó un récord de 319 eventos represivos y un máximo histórico de 253 protestas durante junio, la cifra más alta desde que comenzó este monitoreo en 2022. El informe señala que “los días con más eventos de detenciones arbitrarias coincidieron generalmente con los operativos especiales y los picos de protestas en el mes”. Al menos 254 personas fueron víctimas de la represión. Casi la mitad no eran activistas ni opositores conocidos, sino ciudadanos que participaron en manifestaciones motivadas por los apagones y el deterioro de las condiciones de vida.
La Habana concentró 176 de esas protestas, seguida por Santiago de Cuba, con 35, y Villa Clara, con 17. Los cacerolazos, cada vez más frecuentes también durante el día, siguieron siendo la principal forma de protesta. La organización también documentó la quema de basura y neumáticos, cierres de calles, pedradas contra estaciones de policía y sucursales bancarias, así como pintadas contra el Gobierno y contra Raúl Castro.
Cubalex también advierte sobre el “despliegue de agentes encubiertos en barrios de La Habana con el objetivo de identificar a quienes protestaron en días anteriores”.
Entre las violaciones más frecuentes figuran los despliegues policiales de vigilancia y control, detenciones arbitrarias, traslados forzosos, amenazas y la negativa de atención médica a personas privadas de libertad. El informe también señala un incremento de los operativos de hostigamiento contra periodistas independientes. Entre los casos documentados figuran la vigilancia permanente contra las mencionadas Yoani Sánchez y Camila Acosta.
Cubalex también advierte sobre el “despliegue de agentes encubiertos en barrios de La Habana con el objetivo de identificar a quienes protestaron en días anteriores”
A juicio de la organización, “el deterioro de las condiciones materiales de vida y el aumento del descontento social coincidieron con una respuesta estatal orientada al control, la propaganda de ‘estado de guerra’ y la contención de la protesta”.
El sistema eléctrico nacional sufrió este viernes una nueva desconexión total, la segunda en la semana, y más de 24 horas después las autoridades aún no habían logrado restablecer el servicio por completo. La nueva caída hace prever otra jornada de largos apagones en gran parte del país para esta conflictiva fecha.
A pesar de los operativos policiales para mantener el control, durante la noche del viernes volvieron a registrarse protestas en distintas provincias. Videos difundidos en redes sociales muestran a decenas de vecinos en Mariel, Artemisa, quemando montones de basura mientras coreaban “Libertad”. En San Miguel del Padrón, en La Habana, residentes bloquearon la Vía Blanca para protestar por los prolongados cortes eléctricos.
Este viernes, el sociólogo cubano Ramón García Guerra alertó también sobre la tensión en su barrio de Santa Fe. “Después de tres días de protestas en contra de la desidia del Gobierno, en mi barrio se produjo una escalada en el conflicto y hoy se espera que sea un enfrentamiento más violento entre la policía y los inconformes”, escribió en sus redes sociales.