El conglomerado militar Gaesa está al borde de la quiebra y la economía cubana caerá un 7,2% este año, según ‘The Economist’

Cuba

El medio británico asegura que las malas inversiones en hoteles han reducido drásticamente las reservas en divisas del emporio castrista, mientras el Banco Central dispone de apenas 3.000 millones de dólares

Por ser el mayor símbolo de la ostentación del conglomerado militar Gaesa, el edificio comenzó a ser conocido como Torre López-Calleja. (14ymedio)
La Torre K, el mayor símbolo de la ostentación del conglomerado militar Gaesa, está ahora cerrada. / 14ymedio
14ymedio

25 de marzo 2026 - 11:28

Madrid/Lejos de la idea de emporio multimillonario que se tiene del Grupo de Administración Empresarial S.A. (Gaesa), el conglomerado militar está arruinándose a pasos agigantados, según el semanario británico The Economist, que publica un amplio análisis de la situación de las finanzas de la Isla y cómo su precariedad puede funcionar como palanca de cambio. "Están contra las cuerdas. Harán lo que sea necesario para salvarse", dijo al medio una fuente vinculada a las negociaciones.

La nota parte de la idea de que la economía cubana ya estaba muy deprimida tras décadas de mala gestión y sanciones. “La nueva campaña de presión de Trump ha empeorado aún más la situación”, señalan. De ahí la cadena de datos que ilustran el desplome de Gaesa, que en los últimos diez años había invertido un 70% de sus recursos en un turismo que no fue capaz de recuperarse tras la pandemia de coronavirus de 2020 y ahora –sin vuelos internacionales– está prácticamente a cero.  

“A juzgar por el análisis de sus cuentas y las conversaciones con varios funcionarios cubanos, [la realidad] parece más modesta. Antes de que Estados Unidos endureciera las restricciones, Gaesa apenas contaba con mil millones de dólares en reservas. Esa cifra está cayendo rápidamente, ya que sus lujosos hoteles permanecen vacíos”, describe el texto. Además, según sus cálculos, las reservas internacionales de Cuba no son mucho mayores: unos 3.000 millones de en total y bajando. La filial del medio, The Economist Intelligence Unit, calcula que este año el producto interno bruto (PIB) caerá un 7,2%, una catástrofe a la que poco pueden ayudar pequeñas inversiones de cubanoamericanos.

The Economist revisa algunas de las cifras que son ya conocidas por el público cubano. El turismo, la minería y la manufactura dejaron apenas 2.000 millones de dólares en divisas el pasado año, pero tras el bloqueo petrolero decretado por Trump a finales de enero, se han derrumbado. Las exportaciones de cobalto, níquel y zinc, que en 2025 supusieron unos 6600 millones de dólares están suspendidas tras la decisión de la canadiense Sherritt de cancelar sus operaciones por falta de combustible. 

En lo que suponían las misiones médicas también se prevé una caída brusca, ya que la presión de EE UU ha forzado el fin de esos acuerdos en al menos 15 países. “Italia y Catar, donde un hospital entero cuenta con personal cubano, se han resistido hasta ahora. Países más pobres como Jamaica, Honduras y Guatemala han cedido”, resume el medio. Solo las remesas siguen “intactas”, dice el análisis, que las sitúa en unos 3.000 millones, aunque no repara en el dato de que antes alcanzaban casi el doble del valor, al menos, y que años de sanciones estadounidenses y la irrupción de la tecnología han habilitado otros caminos por los que se va una gigantesca cantidad de dinero. En diciembre de 2024, ya el centro de ideas Cuba Siglo 21 señaló que las pérdidas eran de un 95%.

El taponamiento de cada sector productivo en divisas responde, según The Economist, a un minucioso plan perseverante de Marco Rubio, por cuyo empeño personal se está llevando a cabo esta tarea en la que, aparentemente, EE UU no tiene tanto como ganar ni perder, como en el caso de Irán –armas– o Venezuela –petróleo–. Sin embargo, el semanario afirma que Washington sí tiene ciertos intereses económicos, en particular el propio Trump, por el turismo.

“El plan es vago, pero probablemente incluya dar a las empresas estadounidenses acceso a energía, puertos, turismo y telecomunicaciones. Trump ha codiciado el mercado hotelero cubano durante décadas. La Organización Trump registró su marca en La Habana en 2008 para hoteles, casinos y campos de golf, y envió a ejecutivos a explorar posibles ubicaciones en 2013”, recuerda el medio. 

Según sus fuentes, Washington aspira a que se eliminen las restricciones al tamaño de las empresas privadas, la apertura del sistema bancario y el desmantelamiento de monopolios como la propia Gaesa, aunque incluso EE UU deba modificar sus leyes para ello. La emprendedora habanera Yulieta Hernández Díaz ha expuesto, recuerda The Economist, un temor generalizado: que los principales beneficiarios de un acuerdo sean las grandes corporaciones estadounidenses, dejando a las empresas locales en desventaja.

En este contexto, el riesgo político también está ahí. Las opciones de futuro para Marco Rubio, recuerda la nota, pasan por no peder el apoyo de los congresistas cubanoamericanos que ayudaron a encumbrarlo y que ahora –empujados a su vez por los votantes de Florida– temen las consecuencias de la traída y llevada negociación con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como El Cangrejo y nieto del ex mandatario. A su nombre, The Economist suma otros dos: uno de ellos no es nada nuevo –Alejandro Castro Espín, cuyo papel también se había comentado en la prensa internacional–, pero el otro sí. La diplomática Josefina Vidal, actualmente en la embajada de Canadá, estaría también involucrada según sus fuentes. 

“Cabe destacar que Estados Unidos no parece exigir medidas contra los miembros de la familia Castro, quienes siguen siendo los que mueven los hilos del poder en Cuba. Un acuerdo en el que un Castro ejerza el poder real desde la sombra mientras una nueva figura decorativa ocupa el cargo sería un resultado absurdo”, declaró Ric Herrero, del Cuba Study Group, que es, no obstante, favorable al diálogo, pero no de cualquier manera. El abogado lamenta que ni Trump ni Rubio hayan hablado expresamente de democracia, sino de cambio ante una catastrófica economía.

“No hemos luchado durante 67 años, con prisioneros y muertos, para ganarnos el derecho a invertir bajo las reglas de un régimen comunista”, dijo, por su parte Marcell Felipe, del Museo de la Diáspora Cubana en Miami.

The Economist afirma que Trump parece estar a punto de “cerrar un acuerdo que mantenga al régimen bajo control”. “Pero, –añade– ¿qué probabilidades hay de que eso conduzca a una transformación verdaderamente beneficiosa?”.

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