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Sin los cuentapropistas no hay Reyes Magos en Cuba

Las pocas ofertas a la venta para este día tenían precios inalcanzables

Por décadas, esta festividad quedó en pausa en Cuba cuando pasó a ser considerada heredera de un pasado burgués. (14ymedio)
Natalia López Moya

06 de enero 2022 - 16:18

La Habana/¿Van a sacar juguetes? ¿En qué lugar están vendiendo muñecas? Esas y otras preguntas se escuchaban por todas partes en Cuba este miércoles, víspera del Día de Reyes. La escasa oferta de los últimos meses, los aprietos económicos de los padres y, en muchos casos, el dejar las compras para última hora generaron tensión alrededor de las tiendas infantiles.

Los comercios estatales apenas tenían disponibles unos pocos juegos de mesa, mientras que los vendedores privados aprovecharon la ansiedad de las familias para ofertar mercancías importadas a precios elevados. Como otros años, los productos traídos por los viajeros desde México, Panamá o Estados Unidos se impusieron como las pocas opciones disponibles.

Por décadas, esta festividad quedó en pausa en Cuba cuando pasó a ser considerada heredera de un pasado burgués, e incluso se instituyó como fecha para regalar juguetes a los pequeños el tercer domingo de julio, el Día del Niño y la Niña. Pero a pesar del cambio de mes, la tensión para adquirir estos productos nunca cesó y las colas podían demorar hasta días.

Con la dolarización del país en los años 90, regresó lentamente la tradición de regalar a los pequeños el 6 de enero. Un retorno que al régimen cubano nunca le ha gustado y que los medios oficiales han criticado duramente en varias ocasiones, tildando el Día de Reyes de una justificación para el derroche y el consumo.

A pesar de todo, al exterior de la única juguetería de la calle Obispo este miércoles se aglomeraban decenas de padres, entre ellos Marisol, que buscaba regalos para sus dos hijos. A su llegada, un trabajador de la tienda sacaba con una carretilla la última mercancía disponible: unos pocos paquetes de pañales desechables. Poco después el local cerró sus puertas.

"Aquí ya no venden nada", comentó un señor que estaba parado afuera, "hoy ha desfilado por aquí media Habana buscando juguetes, y a todos les he dicho lo mismo, vaya a La Casa Pérez, que seguro allí resuelve", aconsejó a la mujer, que agradeció la información y enrumbó hacia la calle Neptuno.

La falta de ofertas estatales se debe también al dilema de vender en pesos cubanos una mercancía que se compra en divisas en el extranjero. Comerciar juguetes en las tiendas en moneda libremente convertible acarrearía un gran malestar popular y el Gobierno lo sabe.

En su andar, Marisol fue hasta el parquecito Fe del Valle, cercano al Boulevard de San Rafael, donde con frecuencia los cuentapropistas tienen mesas de venta. En los improvisados puntos de venta había una amplia gama de juguetes, confituras, calzado y bisutería, entre otros productos. La mujer se sintió afortunada al ver tanta variedad.

"En ese momento pensé que el cielo se abría, y que podría comprar los regalos a mis hijos e incluso alguno a mi sobrinita", cuenta Marisol a 14ymedio. Sin embargo, le cayó un cubo de agua fría cuando se percató de que los precios que mostraba la mercancía expuesta eran "simplemente impagables".

Peluches, pistolas, pelotas, trompos, juegos de cocina, y muchos otros con un precio que estaba entre los 500 y 3.000 pesos cada uno. "Esto es increíble, una Barbie normalita 1.200, y un Hulk de plástico 2.000", dijo Marisol, que contaba con un presupuesto de 1.500 pesos gracias a una remesa enviada por su prima desde Estados Unidos. "Sigo buscando en las estatales, y si no resuelvo, pues regresaré y veré que hago".

La joven decidió probar suerte en la tienda en divisas de la calle Carlos III, pero una empleada le explicó que en esa tienda hacía tiempo que no había juguetería. "Te aconsejo que compres con los particulares, porque en las estatales lo vas a tener difícil", añadió la tendera.

Impotente, regresó al parque Fe del Valle y recorrió todos los puntos de venta en busca de la opción más económica. "Por favor, hazme una rebaja, que necesito regalos para mis dos niños y mi sobrina", dijo a una de las comerciantes, pero recibió por respuesta: "No se queje por los precios, que yo no la mandé a tener tantos hijos y la vida está dura para todos", le respondió uno.

Entre las ofertas más asequibles pero menos atractivas, estaban los llamados "juguetes de merolico", donde pocos compraban. Camiones, carros y soldados hechos a partir de plástico fundido y cuya calidad dista mucho de los importados. "Esos son los juguetes de los niños pobres", comentó una mujer.

Finalmente, Marisol se decantó por tres bolsas, a 500 pesos cada una, que incluían galletas, caramelos y un pequeño juguete. "No pensé nunca en mi vida gastar 1.500 pesos por un puñado de chucherías, pero estos son los tiempos que estamos viviendo en este país". Una época donde la tradición del Día de Reyes ya no está prohibida pero resulta prohibitiva para muchos bolsillos.

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