Miguel estaba tramitando su residencia por la Ley de Ajuste Cubano cuando lo deportaron

Cuba

Entró a EE UU en 2023 con 'parole', consiguió un trabajo y, ahora, está de regreso a Matanzas y sin empleo: “Casi todos los hoteles de Varadero están cerrados, hasta el donde yo trabajé”

Vuelo de Global Air procedente de EE UU este jueves con 91 migrantes cubanos.
Vuelo de Global Air procedente de EE UU este jueves con 91 migrantes cubanos. / Minint
Olea Gallardo

17 de abril 2026 - 08:22

La Habana/En los vuelos de deportados procedentes de Estados Unidos no solamente vienen represores expulsados como la jueza Melody González Pedraza o, como sucedió hace dos meses, criminales detenidos en territorio estadounidense. También hay cubanos que, habiendo recibido un documento I220A al entrar por la frontera terrestre o incluso un parole humanitario, llevaban varios años en el país del norte, trabajando y con una vida nueva, hasta que arrancó esta Administración de Donald Trump y endureció hasta el límite la política migratoria.

Es el caso de Miguel, uno de los cubanos que, en febrero, fueron devueltos a la Isla sin saber adónde se dirigían. Aquello, no duda en ponerle ese nombre, fue un completo engaño. “Ellos no te dicen para donde te van a mandar, ya cuando llegas al destino final es cuando tú sabes”, refiere. “Te montan en el avión, encadenado, y nunca sabes”.

Lo más amargo es que, dos meses antes, sí había llegado a pisar México, por la ciudad fronteriza de Reynosa, en Tamaulipas, como quien prueba una miel. Para ese país fue que firmó la salida voluntaria, luego de permanecer detenido varios días en Port Isabel, Texas.

Te llevan esposado, encadenado, con grilletes y todo, yo estaba ese día además incubando un virus, un catarro malísimo”

“Yo entré a México, pasé el puente, me recibieron los agentes de Migración, los de la Aduana, y en el reconocimiento médico me tomaron la presión y la tenía muy alta”, narra. Era normal llegar en ese estado: “Te llevan esposado, encadenado, con grilletes y todo, yo estaba ese día además incubando un virus, un catarro malísimo”. Le dieron una pastilla para bajarle la presión arterial, y a la media hora, cuando se la volvieron a tomar, seguía igual. “Entonces decidieron virarme para atrás”, lamenta. “Yo formé un llanto…” Junto a él, del grupo considerable que formaba el contingente, pusieron a otro hombre con la presión alta y a una muchacha con un embarazo ectópico. 

Miguel, de 30 años, llegó a EE UU en 2023 con parole. No necesitó la ayuda del “patrocinador” que, en virtud de aquel permiso emitido por el Gobierno de Joe Biden, se establecía hasta por dos años, porque enseguida encontró trabajo en un restaurante. “Hasta que Trump canceló los permisos de trabajo de todos los que habían entrado con el parole de Biden”, cuenta amargamente a 14ymedio, refiriéndose a la medida tomada por la Administración estadounidense hace casi un año. Fue el principio del fin de su sueño americano.

Entonces, pasó a trabajar por la izquierda en la construcción. En un viaje de trabajo a los Cayos, y a pesar de estar esperando la residencia por la Ley de Ajuste Cubano, a la que se había acogido, fue detenido por el departamento que lleva en sus siglas un corazón de hielo, el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE).

Ahora, en Matanzas, se encuentra desempleado. “Casi todos los hoteles de Varadero están cerrados, hasta el en que yo trabajé”, refiere. “Yo no sé ni lo que haga, porque volver a empezar de cero no es fácil”. Sigue esperando, además, a que un familiar pueda enviarle las pertenencias que dejó en Estados Unidos. Mientras tanto, un primo y un hermano le han prestado “todo, incluso calzones”.

No es fácil volver a un día a día en apagón casi continuo y con una inflación por las nubes. “Aquí se compra la comida del día porque sino se echa a perder todo”, relata. “El único dinerito que mi mujer hace es para comprar comida, y desde que yo me fui las cosas y todo ha subido de precio increíblemente”.

"A veces lo que sucede conviene. Estoy en mi país, estoy en mi casa. A lo mejor si estuviera en México lo estaría pasando mal, sabrá Dios"

Miguel habla con tristeza pero también con resignación: “A veces lo que sucede conviene. Estoy en mi país, estoy en mi casa. A lo mejor si estuviera en México lo estaría pasando mal, sabrá Dios, porque conozco cubanos que están ahí y están pasando tremendo trabajo”.

Mientras tanto, el cuarto vuelo de deportación del año procedente de Estados Unidos aterrizó este jueves en el Aeropuerto José Martí de La Habana con 91 migrantes, 76 hombres y 15 mujeres, según informó, como de costumbre, el Ministerio del Interior en sus redes sociales. De ellos, especificó el periodista oficialista Lázaro Manuel Alonso, dos fueron derivados al Órgano de Investigación Criminal “por encontrarse como presuntos comisores de hechos delictivos antes de salir del país”.

Las autoridades destacan que con estos deportados, suman 530 en lo que va de 2026, desde distintos países de la región y en un total de 14 operaciones. La cifra de migrantes irregulares devueltos por EE UU ha sido intermitente a lo largo de los últimos meses, desde el pico marcado en noviembre, cuando Washington fletó –con una semana de retraso, debido al feriado de Acción de Gracias, lo cual implicó que no hubiera deportados en octubre– un avión con 232 personas, el doble de lo que solía enviar.

Desde entonces, los vuelos han dejado de darse puntualmente, como solían, los últimos jueves del mes. En diciembre –adelantado una semana porque el siguiente jueves era Navidad– llegaron 128 migrantes (106 hombres, 21 mujeres y un menor de edad). En enero, marcado por la intervención de Estados Unidos en Venezuela y la detención de Nicolás Maduro, no hubo devoluciones, pero se reanudaron el 9 de febrero, con 170 deportados. Le siguieron las fechas del 19 de febrero, con 116 migrantes, y 19 de marzo, con 117 devueltos.

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