La economía cubana opera “a dos velocidades”: las empresas estatales se hunden y las privadas crecen
Cuba
El OMFi señala que el dinamismo de los particulares es “insuficiente para reponer la capacidad productiva del país”, debido a la concentración de sus actividades en el comercio
La Habana/Con el dólar por encima de los 900 pesos en el mercado informal e imparable los últimos días, la pregunta de Pavel Vidal en el más reciente informe del Observatorio de Monedas y Finanzas de Cuba (OMFi) de El Toque es pertinente: ¿la divisa llegará a los 1.000 CUP este mes? El economista estima que aún no, pero advierte de que “la presión alcista no ofrece señales de que vaya a ceder”.
Para finales de noviembre, los modelos que utiliza el OMFi pronostican una cotización del dólar por la izquierda entre 930 y 974 pesos. Un “escenario central” como el previsto, de 950 CUP por dólar, supone, como recuerda Vidal, “un aumento cercano al 8% respecto a los 880 CUP del cierre de octubre”. En cuanto al euro, que este martes rebasó ya la frontera de las cuatro cifras, se prevé llegue a cotizarse cuando acabe el mes en 1.036 pesos, y la moneda libremente convertible (MLC), en 775 pesos. Todo esto apunta, en suma y según el informe, “a una continuidad de la depreciación del peso durante noviembre”.
Para entender el comportamiento del mercado informal de divisas, Vidal explica que “la economía cubana comienza a operar a dos velocidades”: por un lado, las empresas estatales, que siguen su declive imparable, y por el otro, “varias actividades privadas” que “empiezan a mostrar un extraordinario dinamismo”. Este es debido, expone el economista, a las reformas económicas implementadas este año y que, entre otras cosas, permite a las mipymes “superar los 100 trabajadores, participar como socio en más de una empresa, ampliar los establecimientos y diversificar las actividades”, lo cual “favorece negocios de mayor escala”.
“Superar los 100 trabajadores, participar como socio en más de una empresa, ampliar los establecimientos y diversificar las actividades, favorece negocios de mayor escala”
Ese dinamismo del sector privado es, sin embargo, “insuficiente para reponer la capacidad productiva del país”, advierte el autor, debido, entre otros factores, a la concentración de sus actividades en el comercio, las restricciones derivadas de las sanciones estadounidenses y el desplome del turismo, antaño una de las principales fuentes de ingresos en divisas de la Isla.
Vidal se refiere también a otras opciones que permiten ampliar la colaboración entre empresas privadas y estatales. Ejemplos de ello son las múltiples convocatorias abiertas en octubre de arrendamiento y licitación de establecimientos para que los privados “aporten recursos y asuman actividades comerciales sobre activos estatales” o la “creciente participación como proveedores de combustible evidencia vínculos que se extienden al abastecimiento empresarial”.
Para Vidal, estos cambios tienen consecuencias directas sobre el mercado informal de divisas, ya que a la demanda de dólares destinada a importar bienes de consumo se suma ahora la de empresas privadas que necesitan adquirir combustibles, paneles solares, equipos e insumos. Una parte de esas operaciones podría estar financiándose con recursos en pesos que permanecían inmovilizados en cuentas corrientes empresariales, acumulados durante años a partir de los déficits fiscales, los subsidios a las empresas estatales y la monetización de esos desequilibrios.
El economista apunta que los crecientes vínculos entre compañías estatales y privadas facilitarían el traslado de parte de esa liquidez hacia el mercado informal, donde añadiría poder de compra a una oferta ya limitada de divisas. Aunque las estadísticas disponibles no permiten cuantificar todavía el alcance de este fenómeno, el informe considera que podría estar contribuyendo a explicar la aceleración de la depreciación del peso en las últimas semanas.
Los datos de octubre confirman la intensidad de las presiones. La demanda diaria de dólares en los espacios virtuales monitoreados por el OMFi alcanzó un promedio de unos 61.000 dólares, un 15% menos que los 71.700 de la segunda mitad de septiembre, pero todavía un 27% por encima de los niveles de agosto. La oferta, lejos de crecer al ritmo de los precios, se contrajo: los montos anunciados para la venta disminuyeron alrededor de un 25% entre la primera y la segunda quincena del mes.
La demanda diaria de dólares en los espacios virtuales monitoreados por el OMFi alcanzó un promedio de unos 61.000 dólares, un 15% menos que los 71.700 de la segunda mitad de septiembre, pero todavía un 27% por encima de los niveles de agosto
La depreciación del peso tiene, además, un efecto inmediato sobre el costo de la vida. Al encarecer las importaciones y la reposición de inventarios, alimenta unas presiones inflacionarias que resultan visibles incluso en las estadísticas oficiales, que subestiman el fenómeno. En septiembre, la variación interanual del índice general de precios alcanzó el 28,44%, mientras que la de alimentos y bebidas no alcohólicas llegó al 42,66%.
Según datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información (Onei), los precios han subido casi un 25% desde enero en Cuba, mientras la moneda nacional se ha depreciado un 39% frente al dólar. Como cada mes, el economista estadounidense Steve Hanke recurre al tipo de cambio del mercado informal para sus cálculos: así, la Isla se ubica en su ranking como la quinta economía más inflacionaria del mundo, con un 84% anual.
El informe del OMFi sigue las “estimaciones preliminares del proyecto de Índice de Precios al Consumidor (IPC) de Alimentos” de El Toque, aún en fase de prueba, y apunta “un encarecimiento aún más pronunciado de los productos monitoreados”: “El indicador registró un cambio de ritmo a partir de agosto, con un salto ese mes y aumentos cercanos al 10% mensual tanto en septiembre como en octubre. El incremento acumulado desde diciembre de 2025 se aproxima ya al 90%, según los cálculos preliminares”.
El comportamiento del mercado también ha puesto en evidencia las limitaciones de los modelos de pronóstico. Por segundo mes consecutivo, el dólar terminó por encima tanto del escenario central como del límite superior de las previsiones del OMFi. Para Vidal, ese desajuste responde, al menos en parte, a que los modelos todavía no captan plenamente los cambios en las fuentes de liquidez y en los agentes que demandan divisas.