Empiezan a circular este miércoles los nuevos billetes de 10.000 y 20.000 pesos
Bancos
- Abre en Santa Clara la primera casa de cambio privada, sin precisar cómo se calcularán las tasas
- El Observatorio de Monedas y Finanzas publica un informe sobre las ventajas y los inconvenientes de la dolarización
Madrid/Al cubano se le han quedado pequeños los billetes de 2.000 y 5.000 pesos que empezaron a circular hace menos de medio año y que en medio de una inflación galopante ya tienen hermano mayor. Las guerrilleras Haydée Santamaría y Vilma Espín serán los rostros de las nuevas denominaciones de 10.000 y 20.000 pesos que comenzarán a circular a partir de este miércoles, según anunció la presidenta del Banco Central de Cuba, Juana Lilia Delgado Portal, en una Mesa Redonda en la que se informó de otros cambios para “recuperar el papel de los bancos en la economía”.
La funcionaria dijo que con los nuevos billetes “se completa la modificación que habíamos anunciado en nuestro cono monetario” para adaptarse a las “condiciones de precios y a las necesidades de la circulación monetaria”. En marzo, cuando se presentaron los anteriores –con los rostros de Mariana Grajales y Celia Sánchez– no se mencionó que estuviera previsto imprimir denominaciones más altas, por lo que cabe suponer que se trate más de una reacción a la imparable subida de los precios (oficialmente un 25% interanual, pero mucho más en la economía informal) y al derrumbe de la moneda nacional.
El espacio televisivo abordó las reformas principales que el Estado aspira a incorporar al sistema, agrupadas en cuatro ejes por el Banco Central: apertura y capitalización; crédito, ahorro y financiamiento; innovación y nuevos canales; y mercado cambiario y remesas. El anuncio más sonado fue la confirmación de que ya funciona la primera casa de cambio privada de la Isla, de cuya puesta en marcha inminente habló el primer ministro Manuel Marrero en julio. El establecimiento está en Santa Clara (Villa Clara) y, según Ian Pedro Carbonell Karell –directivo del BCC– existen varias solicitudes para la creación de entidades similares.
Nuevamente faltaron detalles sobre el tipo de cambio que se aplica y apenas se mencionó que “aporta información muy relevante”, ya que “no responde a publicaciones en redes ni a intenciones de compra o de venta"
Nuevamente faltaron detalles sobre el tipo de cambio que se aplica y apenas se mencionó que “aporta información muy relevante”, ya que “no responde a publicaciones en redes ni a intenciones de compra o de venta, sino a operaciones reales, liquidadas y confirmadas de cambio, que permiten fundamentar mejor la tasa de cambio oficial” para las personas naturales y el sector privado.
Carbonell Karell repasó algunas de las medidas que ya están en marcha y cuyo funcionamiento es desigual. Entre ellas está la ampliación del umbral de transferencias, que a finales de julio pasó de los 120.000 pesos al mes –límite impuesto en 2023– a los 2.500.000 o más, siempre que sean declarados. Con ello se resuelve el inconveniente de tener que desplazarse a las sucursales para realizar operaciones que en este momento suponen una cantidad muy pequeña de dinero. El funcionario aseguró que la impresión de nuevos billetes es fundamental en este caso, ya que pone más dinero en circulación y resuelve la escasez de efectivo.
Aunque esto está por comprobar, Carbonell afirmó que se pasará de un modelo de racionamiento de efectivo a otro de planificación para satisfacer la entrega. Las entidades deberán adaptarse a sus clientes, acompañarlos, aconsejarlos y acordando con ellos los ciclos financieros más adecuados a su caso. “La atención debe ser diferente para una persona natural y para una empresa, porque no son las mismas necesidades”, afirmó.
El directivo también repasó la última resolución que permite a los privados operar cuentas en el extranjero sin autorización previa –aunque sí se debe informar de su apertura– o el depósito en efectivo de divisas, un paquete de reformas presentado la pasada semana y que entra en vigor este jueves 17.
Otro de los temas ya conocidos en los que se hizo hincapié fue la externalización a los privados del pago de las pensiones. La solución, adoptada hace meses como solución a la falta de liquidez de los bancos, tiene ya un representante modélico: El Olímpico. Se trata de un emprendimiento privado –al que la prensa oficial denomina casilla, es decir, punto de venta de alimentos– que está pagando a los jubilados en Santiago de Cuba a través de un convenio con el banco. Su propietario es, ni más ni menos, Eriel Sánchez, ex pelotero y mánager del equipo Cuba que cuenta en su historial con episodios menos honrosos, como dirigir la Sub-23 de la que huyó medio equipo durante el Mundial de México de 2021 o la suspensión por cinco años en 2025 de la Comisión Nacional de Béisbol, después de golpear con un bate a la gloria deportiva Miguel Rojas Rodríguez.
Los funcionarios también hablaron de bonificar más –reduciendo las comisiones, especialmente– los pagos digitales, ya que se sigue teniendo la convicción de que es posible modernizar la banca online, lo que permitiría reducir el número de sucursales a la vez que se aumentan las operaciones y la atención. Todo ello a pesar del fracaso previo de la denominada bancarización. La flexibilización de los créditos, muy en particular para financiar las fuentes de energía renovables, fue otra de las novedades mencionadas, aunque la experiencia tampoco está resultando muy positiva en la práctica, como ha alertado la propia prensa oficial. Además, se habló de la inminente actualización de las regulaciones relacionadas con el uso de criptomonedas.
“Uno de los objetivos centrales planteados por el Banco Central es recuperar la funcionalidad de la moneda nacional y devolver al peso cubano una mayor utilidad dentro de la economía”, afirmó Delgado Portal, un análisis que choca frontalmente con la opinión del economista cubano Pavel Vidal. El experto envió, las horas previas, un boletín del Observatorio de Monedas y Finanzas de Cuba (OMFi) en el que señala, precisamente, que “las nuevas normas amplían la dolarización de las transacciones mayoristas entre empresas (estatales y privadas) y, en menor medida, de los mercados de consumo”. Él fenómeno, añade, no es nuevo, pero los cambios actuales “representan otro paso en la reversión del proceso de desdolarización iniciado en 2004 y también se apartan del propósito del Ordenamiento Monetario en 2021 de restablecer al peso cubano como único signo monetario de la economía”.
“Uno de los objetivos centrales planteados por el Banco Central es recuperar la funcionalidad de la moneda nacional y devolver al peso cubano una mayor utilidad dentro de la economía”
Vidal considera complicado que el régimen cubano –de manera forzosa o negociada– logre otro socio internacional que no sea EE UU, por lo que casi resulta inevitable la dolarización de una economía que ya es, de facto, dependiente del vecino del norte. Las sanciones de Washington han limitado las importaciones, los viajes y todo tipo de inversiones de cualquier otro país, por lo que la generalización de la moneda parece “natural” y “lógica”.
Sin embargo, esto podría ser muy útil en una primera fase de estabilización –como señala el documento Cuba Transformación–, para facilitar la entrada de capital y el financiamiento mientras la moneda nacional gana fortaleza y confianza. Pero se recomienda que no se extienda innecesariamente, ya que genera distorsiones y desigualdades entre quienes tienen y quienes no tienen acceso a divisas. Además, es importante el tipo de cambio único, que no favorecen estos procesos. “La dolarización aporta estabilidad monetaria, pero limita las respuestas frente a los choques internacionales o internos, y aumenta el costo económico y social de los ajustes económicos”.
Vidal cree que aunque el peso cubano ha perdido valor de manera extraordinaria y la subida de precios ha sido imparable, no se ha llegado a la hiperinflación, lo que permite que la moneda nacional pueda recuperar sus funciones con el tiempo y apoyándose en algunas reformas ya realizadas y otras que deberían añadirse. Entre sus propuestas está la mayor reducción del déficit fiscal, la unificación de todos los tipos de cambio, la subida de las tasas de interés, la formalización del mercado cambiario y la transferencia al BCC de las reservas internacionales que hoy controla el conglomerado militar Gaesa.