La Fiscalía pide hasta 13 años de prisión para tres mujeres que protestaron por un apagón en Santiago de Cuba
Represión
Mileidis Maceo Quiñones, Edilkis León Giraudis y Oneida Quiñones están acusadas de desórdenes públicos y daños
Madrid/Tres mujeres que fueron detenidas a finales de 2024 en Palmarito de Cauto, Santiago de Cuba, se enfrentan a largas penas de prisión por una protesta surgida en medio de un prolongado apagón. La Fiscalía pide 13 años de cárcel para Mileidis Maceo Quiñones, ocho para Edilkis León Giraudis y cinco años para Oneida Quiñones, todas ellas acusadas de desórdenes públicos y daños.
La información fue aportada por Elba León Giraudis, hermana de una de las acusadas, a Martí Noticias, que consideró la demanda del Ministerio Público “una locura”. “Les llegó hace como un mes y pico la petición fiscal, pero no han notificado todavía el día que le van a hacer el juicio. Todavía no han definido la fecha”, sostuvo.
El 15 de noviembre de 2024 los ánimos estaban muy caldeados en el oriente cubano por la lenta restitución de la primera gran desconexión del sistema eléctrico nacional (SEN) el 18 de octubre, cuando una avería en la central termoeléctrica Antonio Guiteras, de Matanzas, provocó aquel gran colapso que fue el primero de varios.
"Les llegó hace como un mes y pico la petición fiscal, pero no han notificado todavía el día que le van a hacer el juicio. Todavía no han definido la fecha"
La protesta comenzó “por un apagón que había del día entero, como todos los días que quitan la corriente a las 7 de la mañana, son las tantas horas y no la ponen y las madres no tienen que cocinar a los hijos. Empezó en la parte llamada Barrio Guano, que es una calle céntrica que sale de este barrio hacia el centro de Palmarito, donde queda la plaza y retornaron hacia atrás”, contó entonces una vecina de la zona a la prensa independiente.
Decenas de personas salieron tocando calderos y pidiendo que se les diera electricidad. Al lugar acudieron agentes de Policía y de la seguridad del Estado, además de funcionarios del gobierno local y el Partido Comunista, que intentaron en vano calmar el malestar. “El pueblo se indignó porque le estaban dando golpes a la madre de Mileidis y la gente empezó a tirar piedras y partieron el cristal de una patrulla de la Guardia operativa”, contó una testigo a Martí Noticias en aquel momento. Mileidis Maceo Quiñones, que además es activista de la Unión Patriótica de Cuba (Unpacu), y su madre fueron detenidas, siendo –esta última– una persona mayor, diabética y con una discapacidad.
También fueron arrestados Edilkis León Giraudi y un primo hermano de Maceo Quiñones, llamado Rafael y que entonces tenía 17 años. El joven fue detenido un día después, cuando las autoridades citaron a varios jóvenes del barrio en la Casa de Cultura para interrogarlos. Aunque el muchacho fue acusado, finalmente se tomó la decisión de retirar los cargos, presuntamente por su edad.
Oneida Quiñones cumple prisión domiciliaria a la espera de juicio, mientras Mileidis Maceo y Edilkis León están recluidas en la prisión provincial. Sus familiares han intentado en varias ocasiones solicitar medidas más favorables para que las mujeres puedan estar en casa hasta que se determine su responsabilidad, pero todos los intentos han sido en vano y ya hace un año y medio que están internas sin saber cuándo se celebrará la vista.
El último informe publicado por la ONG Prisoners Defenders, con sede en Madrid, cifra en 1.260 los presos por motivos políticos en Cuba
El último informe publicado por la ONG Prisoners Defenders, con sede en Madrid, cifra en 1.260 los presos por motivos políticos en Cuba, diez más que el mes anterior. El mismo informe, que alerta de la intensificación de la represión, sitúa a los detenidos en la Isla por protestas contra el régimen en 2.048, solo desde el 1 de julio de 2021 y hasta finales de abril de 2026.
Además, este último mes 23 presos se sumaron a la lista, aunque hubo 13 salidas de la cárcel, casi todas por extinción de la condena. Respecto a la excarcelación de 51 presos anunciada por el Gobierno en marzo y el “indulto humanitario” de 2.010 reclusos iniciado en abril, la organización afirma que ambos procesos estuvieron marcados por “el engaño, la opacidad y la exclusión deliberada de la mayoría de los presos políticos”.
En el primer caso, 27 de los 51 presos eran presos políticos, mientras en el segundo proceso no ha habido ninguno, de acuerdo con sus registros.