FITCuba se ha quedado sin combustible

Turismo

Se inaugura en forma virtual la Feria Internacional del Turismo, dedicada a Varadero, la antigua joya convertida en desierto

La explicación más reveladora la dio el propio ministro de Turismo: “Sin combustible es muy difícil realizar la actividad”.
La explicación más reveladora la dio el propio ministro de Turismo: “Sin combustible es muy difícil realizar la actividad”. / 14ymedio
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07 de mayo 2026 - 16:33

La Habana/“Nada funcionaba, no había agua caliente, ni cambio de sábanas ni toallas a menos que suplicaras”, escribió el 28 de enero una huésped del Valentin Varadero El Patriarca, en una reseña titulada Terrible experience. Ana –el nombre que usó para la reseña– había estado en el hotel del 21 al 28 de enero y resumió su estancia con una advertencia seca: “Por favor, no malgasten su dinero en este lugar”. La frase, tomada de Tripadvisor, dice más sobre la situación del turismo en Cuba que las notas oficiales sobre playas, maridajes de ron y tabaco o “novedades del destino”.

Con ese telón de fondo se celebra, del 7 al 9 de mayo, la Feria Internacional de Turismo de Cuba, FITCuba 2026, dedicada a Varadero. Por primera vez, el evento será virtual, aunque con actividades para el llamado “gran público” en el Parque Josone. El Ministerio de Turismo ha vendido el formato como una oportunidad para ampliar la participación de turoperadores, aerolíneas, cadenas hoteleras y agencias de viajes. Pero la explicación más reveladora la dio el propio ministro Juan Carlos García Granda: “Sin combustible es muy difícil realizar la actividad”.

En la inauguración virtual de FITCuba 2026, el primer ministro, Manuel Marrero Cruz, intentó convertir la precariedad en estrategia de marketing. Agradeció a los empresarios y turoperadores que aún mantienen vínculos con la Isla, defendió el turismo como fuente de ingresos para sostener servicios sociales y aseguró que Cuba estará lista “cuando se restablezca la situación”. También apeló al repertorio habitual del Gobierno al culpar a las sanciones estadounidenses y afirmar que “nada puede bloquear las bellezas y la hospitalidad” del país. 

Si Cuba no traslada al mundo su principal evento turístico no es porque descubrió de pronto las virtudes de la digitalización, sino porque la crisis energética y de combustible golpea incluso a la vitrina que el Gobierno intenta mostrar como en estado de normalidad. 

La feria virtual llega después de un 2025 que ya fue malo

Entre enero y marzo de 2026, la Isla recibió 298.057 visitantes internacionales, frente a 573.363 en igual período de 2025. La caída fue del 48%, según la Oficina Nacional de Estadística e Información. En términos absolutos, son 275.306 turistas menos en apenas tres meses, justo durante la temporada alta del Caribe.

La curva mensual muestra un desplome todavía más inquietante: 184.833 visitantes en enero, 77.663 en febrero y apenas 35.561 en marzo. El mes, que debería ser uno de los más fuertes para el sol y playa, terminó convertido en una señal de alarma, en franca caída vertical.

Tampoco puede explicarse todo a partir del bloqueo energético de EE UU ni las amenazas recientes de Donald Trump. La feria virtual llega después de un 2025 que ya fue malo. Cuba cerró ese año con 1.810.663 visitantes internacionales, contra 2.203.117 en 2024. La tasa de ocupación bajó de 23% a 18,9% de las habitaciones disponibles, una cifra incompatible con las enormes inversiones hoteleras de los últimos años mientras faltaban alimentos, medicinas, transporte público y viviendas para la población.

La crisis también aparece en los testimonios de los clientes desde finales de 2025. En el hotel Puntarena Playa Caleta, de Varadero, una turista describió una estancia marcada por la falta de electricidad y agua caliente. “Este hotel no debería aceptar huéspedes”, escribió Natalia. Según la reseña, el hotel estuvo alrededor de un día sin corriente, con huéspedes obligados a moverse por escaleras de emergencia. La queja coincide con el deterioro descrito por una turista española que se preguntaba: “¿Por qué los turoperadores siguen vendiendo paquetes de viaje sabiendo que se va la luz, que no llega suficiente comida, que los complejos hoteleros están abandonados?”. 

“El personal tardaba en responder, no era servicial y mostraba poco interés por la satisfacción de los huéspedes. Por el precio y la reputación de este resort, esta experiencia fue inaceptable. No volvería”

En el Iberostar Origin Playa Alameda, otro cliente fue directo contra la oferta de alimentos: “La comida era consistentemente mala, mal preparada, insípida y a menudo poco apetitosa”. Añadió que “el personal tardaba en responder, no era servicial y mostraba poco interés por la satisfacción de los huéspedes. Por el precio y la reputación de este resort, esta experiencia fue inaceptable. No volvería”. En el Iberostar Origin Laguna Azul, otro huésped escribió que era su séptima visita a Cuba y que había encontrado “la peor comida que hemos probado”. Además, “el personal estaba mal capacitado y desorganizado”.

Esas quejas no sustituyen a las estadísticas, pero las iluminan. Cuando un destino vende “todo incluido” y el visitante encuentra bares cerrados, buffet ausente, mala comida, apagones o instalaciones deterioradas, la crisis deja de ser macroeconómica y se convierte en una experiencia concreta. Un turista no regresa porque un ministro diga que Varadero sigue abierto. Regresa si el hotel funciona, si hay vuelos, si la comida está bien elaborada, si el aire acondicionado trabaja y si no teme quedarse varado por falta de combustible.

La conectividad aérea es otro frente crítico. En febrero, la escasez de combustible de aviación provocó suspensiones de vuelos de aerolíneas canadienses y hasta 1.709 vuelos cancelados. Air Canada, WestJet y Transat suspendieron servicios; Rusia anunció que sacaría a sus turistas y detendría los vuelos hasta que mejorara la disponibilidad de combustible. Air France, por su parte, suspendió sus vuelos París-La Habana desde el 28 de marzo hasta el 15 de junio por la falta de combustible y su impacto en el turismo.

Aruba, mucho más pequeña que Cuba, recibió 136.578 visitantes de estadía solo en enero de 2026

Mientras Cuba convierte su feria en una trinchera de “resistencia creativa”, sus competidores regionales muestran músculo. República Dominicana recibió 3.710.374 visitantes entre enero y marzo de 2026, un 11% más interanual, según cifras oficiales citadas por medios especializados. El vecino caribeño captó más de doce veces el volumen cubano.  

México, otro rival directo en el Caribe y el mercado de sol y playa, recibió 16,85 millones de llegadas internacionales entre enero y febrero de 2026, un 9,3% más interanual, según cifras oficiales citadas por Mexico News Daily. Aruba, mucho más pequeña que Cuba, recibió 136.578 visitantes de estadía solo en enero de 2026, con un promedio de estancia de 7,8 noches.

Tampoco puede hablarse de la coyuntura internacional para justificar la caída del turismo en Cuba en los últimos años. Otros destinos también enfrentan inflación, competencia aérea, huracanes, crisis de costos y tensiones geopolíticas, pero no han perdido la capacidad de garantizar servicios básicos.

FITCuba 2026 podrá reunir pantallas, presentaciones de cadenas extranjeras, tours virtuales y brindis con ron y tabaco. Pero lo que no podrá ocultar es que el turismo cubano ya no compite solo contra Punta Cana, Cancún, Aruba o Puerto Rico. Compite contra la experiencia real de sus propios visitantes.

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